Internacional

Crónicas Vaticanas: Los Miércoles y la Diplomacia

A menos que el Papa esté de viaje o de vacaciones, todos los miércoles tiene lugar la Audiencia General del Papa. Usualmente, se trata de un encuentro multitudinario en la Plaza San Pedro o en el Aula Paulo VI.

La audiencia, que inicia a las 9:30 de la mañana, dura unos 90 minutos y no es una celebración litúrgica pero tiene sus propios protocolos: las fuerzas del orden controlan que todos los peregrinos ocupen su lugar, el Papa se acerca a saludarlos y después ofrece una catequesis sobre temas específicos. Cada palabra viene preparada cuidadosamente

Puede suceder que algunas cosas se escapen de las manos. Así, alguna vez un niño interrumpe la ceremonia y logra acercarse al Papa; un guardia suizo se desmaya, o algún personaje no deseado se filtra en el “besa-manos”.

Por ejemplo, hace algunos días el Papa se salió del texto escrito y un comentario suyo provocó que el gobierno ucraniano convocara al embajador del Vaticano para pedir explicaciones. Sucedió el pasado miércoles 24 de agosto, después que Francisco reflexionó sobre la “locura de la guerra”, lamentando la muerte de gente inocente, y comentando sin decir su nombre sobre una “pobre chica que saltó en el aire debido a una bomba”, aludiendo a Darya Dugina -joven rusa- que murió en un atentado.

Casi inmediatamente el malestar creció entre embajadas, líderes políticos y hasta del mismo presidente de Ucrania tuvo palabras duras a los comentarios de Franscisco. Seis días más tarde, el 30 de agosto, la Oficina de Prensa del Vaticano realizó un comunicado contundente y radical en el que expresó que las palabras del Papa deben ser leídas como una voz que se alza en defensa de la vida humana y no como una toma de posición política; el comunicado señaló que: “En cuanto a la guerra de amplias dimensiones en Ucrania, iniciada por la Federación Rusa, las intervenciones del Santo Padre son claras y unívocas al condenarla como moralmente injusta, inaceptable, bárbara, insensata, repugnante y sacrílega”.

Lo cierto es que la diplomacia vaticana, una de las más antiguas del planeta, no descansa. Así, cuando ese mismo día falleció Mikhail Gorbaciov, el Vaticano envió un telegrama con la firma de Francisco, dirigido a la familia del difunto y no así a Vladimir Putin.

Esta crónica de pesos y contrapesos diplomáticos concluye informando que el Papa aclaró, en una entrevista a CNN-Portugal, que una de las razones por las que no ha podido viajar ni a Rusia ni a Ucrania, ha sido que su médico le ha pedido no realizar ningún viaje antes de dirigirse a Kazajistán programado del 13 al 15 de septiembre.

*** Post data***

Sería injusto terminar sin mencionar la Beatificación del Papa Juan Pablo I, que en 33 días nos enseñó con su sonrisa y espontaneidad que Dios también tiene rostro materno.
Finalmente: El consejo soberano de la Orden de Malta ha quedado disuelto por mandato papal y el próximo enero se definirá el destino de esta orden “noble” extendida por el mundo.

Autor: Ariel Beramendi