Santa Cruz

P. Juan Crespo: Jesús es opción de vida, va más allá de ideologías e instituciones

El P. Juan Crespo, Vicario General de la Arquidiócesis, indicó que Jesús es opción de vida y va más allá de ideologías e instituciones con dos palabras clave: Espíritu y Vida que se nos anuncian mediante el Pan de Vida que es Cristo, Eucaristía y Palabra.

Padre Crespo, enfatizó en que el Pan de Vida, es una realidad material transformada en realidad espiritual y para aprovechar ese alimento hay que tener fe, en consecuencia no podemos estar en la disyuntiva de Judas: seguir a Jesús o terminar vendiéndolo. Seguirlo a Él significa optar por Él en cada circunstancia de nuestra vida.

Por otro lado hizo referencia al sentido egoísta y funcional que rechaza el compromiso del sacramento matrimonial e hizo énfasis en que el amor de entrega absoluta, da sentido al matrimonio “cristiano”. Es una invitación al servicio mutuo, a fiarse totalmente  del otro, hasta ser capaz de sacrificarse por quien se ama.

Al finalizar su Homilía, P. Crespo expresó que tanto la vida matrimonial como la vida sacerdotal, encuentran sentido en el amor de Cristo que pide a sus discípulos estar con Él, más allá de esta vida y en la gracia de Dios que es donde hay fuerza para volver a empezar.

Homilía de P. Juan Crespo

Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz

Pronunciada en la Catedral de San Lorenzo Mártir

AMOR: Fidelidad y Seguimiento.

  • Mes de la Biblia; 50 años del CELAM; Encuentro mundial de familias

  • Jesús es opción de vida y va mas allá de las ideologías e instituciones

  • El Pan de Vida, una realidad material transformada en realidad espiritual

  • No podemos estar en la disyuntiva de Judas: seguir a Jesús o terminar vendiéndolo

  • El sentido egoísta y funcional rechaza el compromiso del sacramento matrimonial

  • El amor de entrega absoluta, da sentido al matrimonio “cristiano”

  • Jesús pide a sus discípulos a estar con El, más allá de esta vida.

  • En las palabras de vida eterna y en la gracia de Dios hay fuerza para volver a empezar

Mes de la Biblia; 50 años del CELAM; Encuentro mundial de familias

Este domingo es muy especial, a nivel Arquidiocesano se inaugura el mes de la Biblia con la Feria de la Biblia; a nivel Latinoamericano recordamos los 50 años de la segunda Conferencia Episcopal Latinoamericana, a tres años desde la clausura del Concilio Vaticano II los Obispos de esta región del mundo se reunieron para aplicar sus Conclusiones, tomando como tema central “La Iglesia en la actual transformación de América Latina a la luz del Concilio”, siendo hoy válidos y proféticos los aportes de Medellín y a nivel Universal, se celebra el Noveno Encuentro Mundial de Familias en Irlanda, Dublin. Donde el Santo Padre Francisco ha anunciado el Evangelio de la familia.

En el Evangelio de este domingo, en la última parte del capítulo sobre el Pan de Vida como momento culminante, y ante las afirmaciones tan rotundas de la teología Joánica sobre Jesús y la eucaristía, provoca en los oyentes que no aceptan que Jesús pueda dar la vida eterna, reacciones encontradas.

Desde un punto de vista personal y cercano, para todos y cada uno de los que participamos en esta celebración litúrgica ¿cómo interpretamos la expresión “este modo de hablar es duro”? ¿es “duro” de entender el Evangelio?. Los discípulos escandalizados, abandonan a Jesús, abandonan a la comunidad. 

Todo el horizonte evangélico es bellísimo pero hay que partir para su contemplación de una cierta disponibilidad que se podría despertar sopesando lo que se vive y contemplando el mundo que se divisa. Pero la eucaristía es solamente un anticipo, no es toda la realidad de lo que nos espera en la comunión con la vida de Cristo. Por ello se recurre al símil del Hijo del hombre que ha de ser glorificado, como nosotros hemos de ser resucitados.

Jesús es opción de vida y va más allá de las ideologías e instituciones

Conviene señalar que el planteamiento de Jesús es opción de vida y va más allá de las ideologías e instituciones qué bien lo resumió El en aquello de “Yo soy el camino, verdad y vida”…para lograr la sintonía con Dios “en, por y con Jesús” se pasa por una serie de eventualidades que resultan difíciles y en cada persona se concreta en una serie de circunstancias.

Jesús es muy claro en sus manifestaciones con dos palabras claves: Espíritu y Vida. Esta Vida del Espíritu se nos anuncia mediante el único Pan de Vida que es Cristo Eucaristía y Cristo Palabra. Así la Iglesia no ha dejado de tomar de la mesa y de distribuir a los fieles el Pan de Vida, tanto de la Palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo, sobre todo en la Sagrada Liturgia.

Los presentes no lograban entender, mucho menos aceptar, cómo los alimentaría con su propia carne. Y Jesús da una explicación un tanto difícil de captar: “¿Qué sería si vieran al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne para nada aprovecha”.

El Pan de Vida, una realidad material transformada en realidad espiritual

¿Qué puede significar esa explicación del Señor? Eso de comer la carne, que parece cosa muy terrenal, se justifica en el caso del Pan de Vida, porque esa carne es la de Cristo resucitado. Es decir: El Señor nos está hablando de una realidad material transformada en una realidad espiritual por el Espíritu. Y como es el Espíritu el que actúa, por eso da vida, Vida Eterna. 

Pero para aprovechar este alimento hay que tener fe. Si no tenemos fe en este Pan, nos puede suceder como a Judas. Él era uno de los presentes. Sabemos cómo terminó Judas.

Si nos fijamos bien, este pasaje del Evangelio da a entender que Judas pudo haber comenzado a apartarse de Jesús al escandalizarse también con este Pan. Dice el Evangelio: “En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes no creían en El y quién lo habría de traicionar”.

No podemos estar en la disyuntiva de Judas: seguir a Jesús o terminar vendiéndolo

Nuestra fe tiene que ser firme y perseverante. No podemos hacer lo de Judas, que comenzó siguiendo a Jesús y terminó vendiéndolo por unas cuantas monedas de plata.

Puede suceder que inicialmente elegimos a Dios, pero no basta elegir a Dios una sola vez en la vida y olvidarnos de Él. Esa elección hay que renovarla constantemente, en especial ante ciertas disyuntivas.

Seguirlo a Él significa optar por El en cada circunstancia de nuestra vida. No basta elegirlo una sola vez y después irnos desviando poco a poco: nuestra elección tiene que ser renovada, constante y permanente.

Lo mismo sucede con el Nuevo Pueblo de Dios, todos nosotros que formamos su Iglesia de hoy. Esa elección hay que renovarla continuamente, en especial ante las disyuntivas difíciles, o ante otros escándalos.

Esa elección se nos presenta también a nosotros. Y Cristo nos dice: “¿También ustedes quieren dejarme?”. Y nuestra respuesta no puede ser otra que la de Pedro: “¿A dónde iremos, Señor si sólo Tú tienes palabra de Vida Eterna?”.

Creer y vivir el misterio del “Pan de Vida” fue en ese momento el toque de distinción del verdadero seguidor de Cristo. Y hoy también lo es.

El sentido egoísta y funcional rechaza el compromiso del sacramento matrimonial

En la Carta a los Efesios, presenta San Pablo el “amor matrimonial”: cristianamente hablando la clave está en un “amor como el de Cristo a su Iglesia”. Muchos cónyuges dirán “duras son estas palabras” y seguirán con las infidelidades, el descuido en la concepción y educación de los hijos, con un sentido egoísta y funcional de la familia. Rechazando el compromiso y la fidelidad que el sacramento del matrimonio nos compremete.

El Apóstol trata de hacer una lectura de la familia aplicando los principios de la eclesiología: la Iglesia no es nada sin su Señor, que ha dado su vida por ella. Eso no es lo mismo en el matrimonio, donde hombre y mujer están en el mismo plano de igualdad, pero donde cada uno desempeña su papel y su misión. La sumisión es de uno a otro si se entiende positivamente, ya que en el matrimonio no hay sumisión, sino entrega mutua. Entrega mutua que al igual de la entrega de Jesucristo en la eucaristía se hace perfecta donación el uno para el otro.

El amor de entrega absoluta, da sentido al matrimonio “cristiano”

Pues a pesar de todo, como el prototipo de esta forma de hablar es el romance de Cristo con su Iglesia, el matrimonio debe entenderse así en su realidad radical; es un romance de amor, de entrega, de generosidad, de fidelidad, de servicio, de dar la vida el uno por el otro, como Cristo y la Iglesia. Este romance de amor tiene todo su sentido si el amor de los esposos toma como prototipo el de Cristo a su Iglesia. Quiere eso decir que el amor del que aquí se habla es el de pura amistad, que es un amor específico. Los cristianos viven, pueden vivir todos esos amores, sin duda, y los necesitan. Pero el que da sentido al matrimonio “cristiano” es el amor de entrega absoluta a ejemplo de cómo Cristo se ha entregado por la Iglesia. Es de la donación total a la persona amada.

Por eso Josué nos dirá “Yo y mi familia serviremos al Señor” porque el amor verdadero es una invitación al servicio mutuo a fiarse totalmente en el otro, hasta ser capaz de sacrificarse por quien se ama.

Este es el misterio de la “eucaristía” donación total de Dios hasta hacerse pan y alimento para la humanidad, “Pan partido para la vida del mundo” solo en este misterio se puede entender la entrega total, la donación total, de morir por la persona amada.

Igualmente se puede hacer el planteamiento en la Iglesia. Por una parte hasta qué punto se es fiel al mensaje evangélico y en épocas, grupos y personas se ha caminado en huidas y mediocridades y se han dado demasiadas condescendencias para no hacer “tan duro el Evangelio”… La consecuencia será “la graciosa huida” de tantas personas que no encuentran en ella lo convincente y apasionado del Evangelio.

La fidelidad en Cristo en la vida matrimonial como en la vida sacerdotal encuentra su sentido en el Amor que Él nos tuvo: Él nos amó primero. La respuesta debe ser mutua.

Jesús pide a sus discípulos a estar con Él, más allá de esta vida.

La Eucaristía no se celebra desde la memoria del pasado solamente: la muerte de Jesús en la cruz. Es también un sacramento escatológico que adelanta la vida que nos espera tras la muerte. Esto es lo admirable de la eucaristía. Jesús, pues, les pide a sus discípulos, a los que se quedan, si están dispuestos a llegar hasta el final, a estar con El siempre, más allá de esta vida. Las palabras de Pedro, que son una confesión de fe, descubren la verdadera respuesta cristiana: ¿A dónde iremos? ¡Tú tienes palabras de vida eterna!

En las palabras de vida eterna y en la gracia de Dios, hay fuerza para volver a empezar

Para nosotros, es importante recordar estas palabras de Pedro. En los momentos de dificultad y vacilación, cuando sentimos la tentación de abandonar a Jesús, de dejar la comunidad, de entregarnos a una vida cómoda y descomprometida, cuando todo se nos hace cuesta arriba, estas palabras se pueden convertir en nuestra oración: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.” Seguro que en ellas y en la gracia de Dios encontramos la fuerza para volver a empezar.