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Virgen de Urkupiña reaviva llamado a unidad

La Virgen de Urkupiña se reencontró con la ciudad de Cochabamba y la Iglesia Católica llamó a poner atención a sectores que están “descartados” de la sociedad: enfermos, presos y ancianos.

Su llegada también despertó el ánimo de unidad entre autoridades. El gobernador Iván Canelas  dijo: “Alcalde de Cochabamba, Alcalde de Quillacollo, concejales, asambleístas, quiero brindarles frente a la Virgen mi mano y mis brazos para trabajar juntos por esta tierra bendita”.

Con la Virgen como testigo, Canelas declaró: “Hay que pedirle que nos mantenga unidos a todos los cochabambinos, al alcalde José María Leyes y a mí, al margen de los colores políticos para que juntos podamos trabajar por esta tierra”, instó.

Tras solicitar el permiso del arzobispo, Óscar Aparicio, reveló: “Quiero decirles que el Alcalde, mi persona y Monseñor nos reunimos, almorzamos, compartimos y nos preocupamos por esta tierra bendita y eso es bueno”. El alcalde José María Leyes pidió que la Virgen interceda por Bolivia y Cochabamba.

Recorrido

Con lágrimas y pañuelos blancos, miles de feligreses recibieron a la Virgen que trajo consigo tres mensajes. El primero, de esperanza para los enfermos, el segundo de libertad para los reos y el tercero de dignidad.

La imagen llegó a la plaza Corazonistas a las 8:20 y fue recibida por autoridades. El Alcalde la condecoró con el Escudo de Oro. Luego, partió al encuentro de los enfermos del hospital Viedma. Pacientes, médicos, enfermeras y familiares la recibieron en el patio con una misa.

La misa fue celebrada por el obispo Tito Solari, quien manifestó: “Todos necesitamos de una madre. Especialmente en momentos de enfermedad”. “Dios se conmueve con el enfermo (…) Deben tener esperanza”, agregó.

Asimismo, se dirigió a los médicos y les dijo que deben tener una “mirada de fe” para encontrar a Cristo en los enfermos y pidió fuerza para los familiares.

Entre lágrimas y ovaciones, la Virgen dejó el hospital para dirigirse a la cárcel de San Sebastián varones. Con mucha alegría, los reos prepararon un altar para recibirla. “Estamos muy emocionados. Le tenemos mucha  fe a la mamita y nos alegra que venga”, manifestó el delegado.

Luego, la Virgen pasó a la cárcel de mujeres, donde se realizó otra misa para pedir por la rehabilitación y la libertad de las presas. Las internas le entregaron la “Llave de la libertad”, como símbolo de tener una segunda oportunidad. La presencia de la Virgen emocionó a más de 200 presas. En la despedida, una interna sacó su mano por la reja para agitar un pañuelo blanco sin parar de llorar.

Durante el recorrido por la ciudad, las personas salían a su encuentro, se mostraban impresionadas con la imagen y se tomaban fotos.