La Paz

Virgen de Copacabana, una historia de fe indígena que va desde Bolivia hasta Venezuela

El Nuncio Aldo Giordano, durante la fiesta patronal, pidió a la “Virgen Morena” por el diálogo, la paz y reconciliación de 

“Queridos amigos y amigas, estoy aquí para comunicarles a todos ustedes el agradecimiento, la cercanía y la bendición de nuestro querido Papa Francisco, a quien represento desde hace nueve meses en este hermoso país”. Con estas palabras el Nuncio Apostólico de Su Santidad en Venezuela, Monseñor Aldo Giordano, saludó a la feligresía que el 21 de noviembre se dio cita en la Catedral de Guarenas, Venezuela, con motivo de la fiesta patronal en honor a Nuestra Señora de Copacabana.

El Nuncio Apostólico recordó el intenso trabajo que realiza Monseñor Gustavo García Naranjo, Obispo de la joven Diócesis de Guarenas, erigida el 30 de noviembre del año 1996, por el papa Juan Pablo II. Además, habló en favor del reencuentro y la paz en Venezuela como parte de la misión que cumple en este país. “La Iglesia no dará por cerrado el diálogo. Es necesario el reencuentro entre los venezolanos”, dijo.

Monseñor Aldo Giordano empeñado en conocer la historia y cada rincón de la fe católica en Venezuela, antes de Guarenas, estuvo en las solemnidades del Santo Cristo de la Grita, estado Táchira; y de la Virgen del Socorro, en Valencia, estado Carabobo. “Mi escudo en El Vaticano que marca mi apostolado dice: ‘el resucitado te precede en Galilea’. Y creo firmemente que es así. Aquí en este país me he sentido querido y me atrevo a decir que nombraría mi escudo como El Resucitado me precede en Venezuela”, expresó durante la eucaristía.
Afianza sus palabras en la fe cristiana y en la tradición Mariana de Venezuela. En la homilía resaltó los rasgos que caracterizan a la Madre de Dios, detallando que la advocación de Nuestra Señora de Copacabana, está entre las más antiguas del país.

Historia de la Virgen de Copacabana de Guarenas

Efectivamente, es así. Este nombre lo lleva orgullosamente la iglesia fundadora de la ciudad de Guarenas, estado Miranda, en Venezuela. Tiene origen en una revelación sobrenatural vivida por un indígena de nombre Tito Yupanqui, quien convertido al cristianismo, buscaba propagar la fe y la conversión de sus hermanos de raza, en la población de Copacaguanas, hoy territorio boliviano.

La fecha de fundación de Guarenas es el 14 de febrero de 1621 y su fiesta patronal el 21 de noviembre. En el expediente de erección aparece escrito “Copacagan” y en otros lugares “Copacaguan”, pero fueron transmutados posteriormente al de Copacabana como se conoce actualmente. El nombre exacto de la Virgen era “Copacaguanas”, pueblo ubicado “entre los repartimientos y pueblos indios de la ciudad de La Paz, hoy Bolivia”, en la Península de igual designación, en el Lago de Titicacas.

En Copacaguanas, que en lenguaje quéchua significa “miradero de la piedra sagrada”, comienza entonces la advocación de Nuestra Señora de Copacabana, según escribe el historiador venezolano Lucas G. Castillo Lara, en la obra: “Nuestra Señora de la Copacabana de Guarenas, apuntes para su historia colonial”. En este pueblo moraba un indígena llamado Don Francisco Tito Yupanqui. No era escultor ni artista; y aunque tampoco tenía las cualidades de un artesano, sí contaba con una fe inspirada que lo hacía buscar en lo plástico la misticidad que llevaba por dentro.

Cuenta la tradición que un día tuvo una revelación y vio en su cuarto a una señora de dulce y grave aspecto, vestida de amplio manto que le caía en numerosos pliegues. En su brazo izquierdo sostenía un niño cuya cabecita se recostaba en el materno seno, y en la mano sostenía un cirio. “Yupanqui como no tenía ninguna técnica, hizo una imperfecta y tosca imagen de barro”, que pudo ir modelando poco a poco con la ayuda de algunos conocedores del arte, tanto en Copacaguanas como en Potosí, a donde se fue a radicar en su empeño de mejorar la imagen por él realizada.