Análisis

Venezuela bajo nubes de tormenta

El presidente Hugo Chávez comenzó su mandato con Venezuela sumida en lágrimas por la “tragedia de Vargas” que él minimizó porque estaba más interesado en los resultados del referendo para aprobar la Constitución con la que iniciaba su gobierno.

14 años después, Chávez virtualmente deja el Gobierno envuelto en su tragedia personal, lejos de su patria, en medio de tumultuosas lágrimas de despedida, oraciones y con un país sin saber a qué atenerse porque cada quien parece tener una interpretación de esa misma Constitución.

Lo claro es que ningún diciembre los venezolanos han podido celebrar con optimismo la llegada del Nuevo Año, porque siempre en la perspectiva estaba el desasosiego, la violencia sembrada por el hampa común (21.000 murieron el 2012) y el país partido entre oficialistas y opositores.

La llegada del 2013 no es diferente, porque aparte de la incertidumbre política está la escasez aguda de artículos de primera necesidad, el terrible desempleo y la perspectiva de una brutal devaluación de la moneda porque simplemente el bolívar fuerte se tambalea.

Aquél diciembre de 1999 un deslave en el vecino estado de Vargas causó la muerte de 7.000 venezolanos, según cifras oficiales (otros hacen llegar la cifra a 33.000). Hubo 100.000 damnificados. Chávez, parafraseando a Simón Bolívar dijo que “si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Prometió que reconstruiría el Litoral caraqueño como si fuera la Costa Azul. Hoy todavía puede verse el tamaño de la tragedia. A Chávez lo que le interesaba es que se aprobara la nueva Constitución en el referendo de esos días. Lo consiguió, aunque solo acudió un 44% de los electores.

Paradójicamente hoy esa Constitución es interpretada por tirios y troyanos sobre lo que debe hacerse habida cuenta de que, por los más recientes informes, Chávez no podrá tomar posesión el 10 de enero para el nuevo periodo 2013- 2019, tras haber sido reelecto el 7 de octubre.

Afectado por un cáncer terminal que es secreto de Estado, Chávez ha sido ya operado cuatro veces. La última, el 11 de diciembre, pero según especialistas solo para aliviarle los intensos dolores lumbares, porque ya la enfermedad ha hecho metástasis irreversible.

La Constitución establece que si no se posesiona el 10 de enero, automáticamente asume el presidente de la Asamblea Nacional (AN), quien debe convocar a nuevas elecciones en el plazo de 30 días.

Chávez, sospechando que no estaría hábil, pidió en su último mensaje a los venezolanos que eligieran al actual vicepresidente Nicolás Maduro. El actual presidente de la AN, Diosdado Cabello, para asumir por 30 días, tendría primero que ser reelegido el 5 de enero.

Cabello, líder del ala militar dentro del chavismo, no oculta sus aspiraciones de reemplazar a Chávez y junto con Maduro, cree que la fecha del 10 de enero “es una formalismo”. Por si acaso, los dos ya urdieron la salida inconstitucional de 7 magistrados del Tribunal Supremo, que podría ser llamado a “interpretar”, lo que ciertamente no necesita ninguna interpretación. Los 7 hubieran impedido una “unanimidad”.

La Constitución puede ser burlada de varias maneras. Chávez lo hizo. Hay muchas variantes políticas que se barajan y que hacen crecer la incertidumbre. En enero de 1999 Chávez asombró al mundo cuando juró “ante ésta Constitución moribunda”. Ahora se da por hecho que ni como moribundo jurará ante la Constitución que ideó. Amanecerá y veremos.