Internacional

«vatileaks» superados por la reforma del Papa, compromiso por la transparencia

Una «publicación llena de una gran cantidad de informaciones diferentes, en gran parte relacionads con una fase del trabajo que ya ha sido superada» (e impulsado, además, por el mismo Papa Francisco al principio del Pontificado), con la finalidad de crear la impresión «de un reino permanente de la confusión», no hace justicia a la reforma de la Curia que ya ha sido puesta en marcha ampliamente ni al compromiso de la Santa Sede para llegar a la transparencia. El portavoz vaticano Federico Lombardi reflexionó sobre los documentos vaticanos reservados y la fuga de noticias (“vatileaks”) que alimentaron dos libros que salen en estas horas: “Vía Crucis” de Gianluigi Nuzzi y “Avaricia” de Emiliano Fittipaldi. Las investigaciones, dijo Lombardi, prosiguen para verificar las declaraciones de los dos indagados, mons. Lucio Ángel Vallejo Balda y Francesca Chaqouqui, pero, indicó Lombardi, por el momento no hay más indagados. El Papa «siegue adelante sereno», a pesar de las dificultades.

Después de haber insistido en que los documentos acabaron en estas dos publicaciones mediante una «actividad ilícita», que es perseguida por la justicia vaticana, «ahora nos interesa –afirmó Lombardi en su reflexión publicada por la Radio Vaticana– reflexionara más bien sobre el contenido de las divulgaciones. Se puede decir que en buena parte se trata de informaciones ya conocidas, aunque a menudo con menos amplitud y detalles, pero sobre todo hay que notar que la documentación publicada se relaciona sobre todo con un notable empeño de recopilación de datos y de informaciones puesta en marcha por el mismo Santo Padre, para hacer un estudio y una reflexión para reformar y mejorar la situación administrativa del Vaticano y de la Santa Sede. La Cosea (Comisión Referente de Estudio y Orientación sobre la Organización de las Estructuras Económico-Administrativas de la Santa Sede), de cuyo archivo proviene buena parte de la información publicada, fue, efectivamente, instituida por el Papa el 18 de julio de 2013 con este objetivo, y después fue disuelta después de que hubiera cumplido con su encargo. No se trata, pues, de información obtenida originalmente en contra de la voluntad del Papa o de los responsables de las diferentes instituciones, sino, generalmente, de información obtenida u ofrecida con la colaboración de estas mismas instituciones, para contribuir al objetivo positivo común. Naturalmente, una gran cantidad de información de este tipo debe ser estudiada, comprendida e interpretada con cuidado, equilibrio y atención. A menudo son posibles diferentes lecturas partiendo de los mismos datos».

Lombardi responde al respecto a una serie de cuestiones planteadas en los dos volúmenes, desde el «hueco» del fondo de jubilación, sobre el que, recordó, la Sala de prensa vaticana ha ya ofrecido una «lectura tranquilizadora», hasta los bienes de la Iglesia, «en relaidad destinados a sostener en el tiempo actividades de servicio vastísimas de cuya gestión se ocupan la Santa Sede o instituciones a ella conectadas», pasando por el óbolo de San Pedro, cuyos empeños son, según sus estatutos, «diferentes, incluso según las situaciones, a juicio del Santo Padre».

Con el paso del tiempo, declaró Lombardi, «estas temáticas regresan periódicamente, pero son siempre ocasión de curiosidad y de polémica. Habría que tener la seriedad para profundizar las situaciones y los problemas específicos, con tal de saber reconocer todo (bastante más de lo que se dice generalmente, y sistemáticamente callado por el género de publicaciones del que estamos hablando) lo que está completamente justificado y que ha sido bien administrado (incluido el pago de los impuestos debidos), y distinguir en dónde se encuentran los inconvenientes que deben ser corregidos, oscuridades que deben ser aclaradas, verdaderas chapuzas o ilegalidades que deben ser eliminadas. Justamente hacia este objetivo se orienta el fatigoso y complejo trabajo que comenzó por impulso del Papa con la constitución de la Cosea, que cumplió hace ya tiempo su trabajo, y con las decisiones e iniciativas que todavía deben ser desarrolladas y puestas en marcha (y que por lo menos en parte se han conseguido gracias, justamente, a recomendaciones de la misma Cosea al final de su trabajo). La reorganización de los dicasterios económicos, el nombramiento del Revisor General, el funcionamiento regular de las instituciones competentes para la vigilancia de las actividades económicas y financieras, etc…, son una realidad objetiva e incontrovertible. Una publicación llena de una gran cantidad de informaciones diferentes, en gran parte relacionadas con una fase del trabajo ya superada, sin la necesaria posibilidad de una profundización y evaluación objetiva llega el resultado (desgraciadamente en buena parte buscado) de crear la impresión contraria, de un reino permanente de la confusión, de la no-transparencia o incluso de la búsqueda de intereses particulares o incorrectos. La vía de la buena administración procede sin incertidumbres. Naturalmente esto no hace usticia de ninguna manera a la valentía ni al compromiso con los que el Papa y sus colaboradores han afrontado y siguen afrontando el desafío de una mejoría sobre el uso de los bienes temporales al servicio de los bienes espirituales. Esto, en cambio, es lo que debería ser más apreciado y animado en un correcto trabajo de información para responder adecuadamente a las expectativas del público y a las exigencias de la verdad. La vía de la buena administración, de la rectitud y de la transparencia, sigue y procede sin incertidumbres. Esta es evidentemente la voluntad de Papa Francisco y no faltan quienes en el Vaticano colaboran con plena lealtad y con todas sus fuerzas».

Lombardi confirmó también una noticia que fue dada a conocer ayer por la tarde por la agencia Reuters, en relación con el peligro de reciclaje de dinero y de “insider trading” en la Apsa (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica): «La Oficina del Promotor de Justicia en el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano, después de un informe de la Autoridad de Información Financiera, en el mes de febrero de 2015, puso en marcha las investigaciones relacionadas con operaciones de compra-venta de títulos y de transacciones que se pueden relacionar con el señor Gianpietro Nattino. La misma Oficina pidió la colaboración de las Autoridades financieras italiana y suiza mediante cartas rogatorias enviadas por vías diplomáticas el pasado 7 de agosto de 2015».

En cuanto a las investigaciones en el Vaticano, dijo Lombardi respondiendo a los periodistas, siguen su curso las averiguaciones, para verificar las declaraciones de los dos indagados por fuga de documentos reservados. El Papa «es una persona serena, a pesar de las dificultades», continuó: «conoce muy bien la situación, sabe qué hay que hacer, cómo proceder». «Que las noticias no bellas no sean fuente de alegría es tan obvio que no merece un comunicado, pero no quiere decir que esté desconsolado, sigue adelante muy sereno». Y es «absolutamente surreal», declaró, pensar que el Vaticano decide qué hacer, en relación con la reforma económica y administrativa, con base en «los libros de Nuzzi o Fittipaldi».