Internacional

Vaticano financia 160 micro-proyectos de integración social en América Latina

(Ciudad del Vaticano / Roma) La Fundación Populorum Progressio del Pontificio Consejo Cor Unum, dedicado a la caridad, ha inaugurado 160 “micro-proyectos” en América Latina para integran en la sociedad a los grupos más desfavorecidos de la población.

La Populorum Progressio asiste en especial a los países de América Latina. Fue fundada por el Beato Juan Pablo II el 13 de febrero de 1992, año que coincidió con el quinto centenario de la evangelización del continente americano.

De los proyectos aprobados, 27 se realizarán en Colombia, 22 en Brasil, 16 en Bolivia, 15 en Perú y el resto, en Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Republica Dominicana y Venezuela.

El subsecretario de Cor Unum, Mons. Segundo Tejado Muñoz, explicó recientemente en una entrevista con L’Osservatore Romano que han trabajado mucho para promover el desarrollo de las comunidades campesinas más empobrecidas en el continente, tanto indígenas como de etnia mixta.

Populorum Progressio trabaja dirigido por el presidente de Cor Unum, el Cardenal Robert Sarah, y está constituido por cinco arzobispos latinoamericanos, un secretario laico y Mons. Tejado, natural de Madrid, España. El consejo se reúne cada año en América Latina para examinar los proyectos que se presentan y eligen los más idóneos.

La última reunión del organismo se celebró en Arequipa (Perú), donde se inauguró el Centro de Estudios y Desarrollo Humano e Integral Nueva Arequipa. Se trata de un moderno centro de formación conectado con un jardín de infancia para que las madres puedan dejar a sus hijos mientras aprenden un oficio.

“Nuestro apoyo principal –continuó Mons. Tejado-, proviene de la Conferencia Episcopal Italiana, CEI, que decidió ocuparse de la fundación desde su creación. También nos ayuda algún ente privado. Pero este año sobre la financiación ha pesado mucho la crisis económica que ha afectado a todo el mundo”.

El presbítero explicó que generalmente a cada proyecto se destina un máximo de 15 mil dólares, mientras que las peticiones más comunes llegan casi siempre “desde el campo de la formación”.

“Nos piden escuelas para niños, escuelas de formación profesional, también institutos y albergues, escuelas de peluquería y de informática. Naturalmente, las sumas que ponemos a disposición solo bastan para alzar los cuatro muros y dotar a la estructura un mínimo de herramientas. Después, se espera todo del voluntariado”, concluyó.