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“Un encuentro con olor a barrio, a pueblo, a lucha por el cambio” Papa Francisco

El Papa Francisco recibió y saludó a los líderes de los movimientos populares del mundo que participaron del Encuentro Internacional de Movimientos Populares y calificó el hecho como un gran signo: poner en presencia de Dios, de la Iglesia, de los pueblos una realidad muchas veces silenciada: “Los pobres no solo padecen la injusticia sino que también luchan contra ella”

En su calidad de dirigente de las organizaciones sociales bolivianas, el actual presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Evo Morales Ayma, participó como miembro invitado por el Encuentro Mundial de Movimientos Populares que se desarrolla en el “Aula Vieja del Sínodo” en el Vaticano, por tanto no se realizó la recepción protocolar con la que se honra la presencia de todo Primer Mandatario que visita al Santo Padre. Sin embargo el Sr. Morales recibió de manera extraprotocolar una invitación a una reunión privada con su Santidad.

En su discurso de saludo al Encuentro Internacional, el Santo Padre alertó a los miembros participantes acerca del peligro de estancarse esperando los planes asistenciales que lo único que logran es convertir a los pobres en seres domesticados e inofensivos y reiteró que los pueblos deben pasar a ser protagonistas de su realidad estudiando, trabajando, reclamando y practicando la solidaridad entre los pobres.

Enfatizó en que la solidaridad es pensar en términos de comunidad, es luchar contra las cusas estructurales de la pobreza, es enfrentar al imperio del dinero, a los desplazamientos forzados, las migraciones dolorosa, la trata de personas, la droga, la violencia.

Asimismo sostuvo que este encuentro en particular no responde a una ideología sino a una realidad “con olor a barrio, a pueblo, a lucha por el cambio”. En ese contexto manifestó su deseo que el Encuentro se constituya en una Palestra que permita magnificar libremente la voz del pueblo ya que “a menudo en las conferencias internacionales las buenas propuesta y proyectos se quedan en el reino de las ideas”.

Por otro lado, a riesgo de ser tomado como activista comunista, el Santo Padre manifestó su deseo, un anhelo muy concreto: Que todos tengan tierra, techo y trabajo, remarcó que son derechos sagrados y que forman parte de la doctrina social de la Iglesia. Tierra para que todos puedan beneficiarse de sus frutos. Techo para que cada familia tenga una casa con una infraestructura adecuada. Trabajo, para que todo trabajador, esté o no esté en el sistema formal del trabajo asalariado, tenga derecho a una remuneración digna, a la seguridad social y a una cobertura jubilatoria.

El pontífice también abordó la temática de la Paz y la Ecología. “Es lógico: no puede haber tierra, no puede haber techo, no puede haber trabajo si no tenemos paz y si destruimos el planeta. Son temas tan importantes que los Pueblos y sus organizaciones de base no pueden dejar de debatir. No pueden quedar sólo en manos de los dirigentes políticos. Todos los pueblos de la tierra, todos los hombres y mujeres de buena voluntad, tenemos que alzar la voz en defensa de estos dos preciosos dones: la paz y la naturaleza. La hermana madre tierra como la llamaba San Francisco de Asís.

Al concluir su alocución, el Santo Padre invitó a todos a decir juntos desde el corazón: “Ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ninguna persona sin la dignidad que da el trabajo”

Finalmente el Santo Padre, antes de impartir su bendición, hizo un presente a los participantes consistente en unos rosarios fabricados por artesanos cartoneros y trabajadores de América Latina.