Análisis

UN ÁRBITRO SOPLAVOTOS

La irrespetuosa comparación entre un árbitro de fútbol y el Presidente del Tribunal Supremo Electoral nació de labios de este funcionario quien para eludir su complicación en designios políticos del Gobierno que lo nombró, dijo varias veces a la ciudadanía que él era solamente un árbitro imparcial en la contienda política, que fueron las últimas elecciones judiciales.

Como en la ciudadanía habemos muchos “hualaychos” decidimos referirnos a él como el soplapitos o como al réferi bombero, no sólo por haber sido nombrado por el propietario de uno de los equipos que jugaron el domingo 16 de octubre, sino porque adivinamos que la orden que recibió de éste fue “tenemos que ganar estas elecciones porque hace muchos años que permanecemos invictos”.

Y así fue la actuación de este réferi que dirigió el partido y maneja el organismo superior de la política boliviana.

Todas las anteriores consideraciones las expuse ante las orejas de mi buena comadre cochabambina quien me escuchó pacientemente pues no sabe mucho de fútbol aunque es hincha del club Aurora de Cochabamba y, sobre todo, del director técnico Baldivieso, al igual que este exfutbolista que soy yo.

Lo primero que me dijo la guapa cochabambina fue: “Nunca me gustaron los réferis ni en el fútbol ni en la vida porque son unos señores que usan pantalones cortos ante miles de espectadores y corretean durante 90 minutos siguiendo las jugadas de los futbolistas y tocando su pito desvergonzadamente”.

Corté la jugada de mi comadre y le advertí de que no hablara tan libremente del pito de los árbitros; dándose cuenta de que podría ser mal interpretada, por lo que se ruborizó, aclarándome que yo sabía perfectamente a que pito de los árbitros me refería.

Macacha, sin embargo, de ser mal comprendida, concluyó diciendo: “No me gustan los árbitros porque muchos de ellos son comprados o vendidos, y tampoco me gustan sus pitos”.

Sonreímos un poco y volvimos al famoso árbitro de las elecciones, el señor Ovando.

Le expliqué a Macacha que este señor, para cumplir con cierto requerimiento de todo acto electoral, designó en nombre del Tribunal Supremo a una compañía encuestadora seria para que fuera ésta quien pudiera obtener cifras y datos a pie de urna para que el pueblo boliviano pudiera conocer un primer resultado electoral, en vez de que éste pudiera ser obtenido por los medios de comunicación. Pues bien, esta empresa elegida por el Tribunal Electoral nos dijo con cifras serias y primiciales que una inmensa mayoría de los electores bolivianos había emitido votos nulos y también votos en blanco, superando ampliamente el voto consigna que emitieron los masistas.

Ahora resulta que a 10 días de las elecciones, el Tribunal Electoral nos salta con que existe un empate técnico entre los votos blancos y nulos con los votos gubernamentales. Y aún no tenemos las cifras oficiales y definitivas.

Mi comadre se calentó y comenzó a gritar como si se encontrara en un campo de fútbol ante este resultado del árbitro: “¡Réferi bombero!”, gritó al que me adherí con la lejanísima esperanza de que las elecciones fueran anuladas. Otro engaño más del Gobierno Plurinacional y Folklórico.