Análisis Santa Cruz

“Somos la Tierra Santa”,​ Mensaje del Mons. Antonio Bonifacio para el Mes de Septiembre

Cuando Dios llamó a Moisés en medio de la zarza, le dijo: Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas es tierra sagrada (Ex 3,5). Pero antes, al inicio del Génesis en el relato de la Creación, encontramos que el ser humano, imagen de Dios, está hecho de la tierra: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2.7). Somos obra del Amor de un Dios alfarero, que proyecta en cada uno su bondad, su sabiduría, su misericordia, su fidelidad…, para que resplandezca la belleza de su imagen. Y así, siendo todos distintos, únicos, somos todos esencialmente materia sagrada (cf. Jer 18).
Al iniciar la celebración al mes de la Biblia, les invito a volver la mirada a esta Tierra Santa en la que vivimos y de la que estamos hechos. La tierra que somos cada uno de nosotros y que a veces, pisoteamos o dejamos que sea pisoteada por quienes no entienden el respeto de lo que significa “quitarse las sandalias”; contemplar y admirarse -sin explotar y destruir- una propiedad que no nos pertenece. El dueño absoluto de todo lo creado es el único Dios.
¿Qué hacer para no maltratar esta Tierra Santa, para amarla y entregar la vida con Jesús y cómo Jesús por ella?
Cuando hacemos un análisis de nuestros comportamientos personales, cuando vemos tantos desórdenes morales en el ámbito social, político, económico, familiar, y también eclesial; cuando observamos lo que podría llamarse crimen ecológico de la humanidad, sentimos la necesidad de rescatar la Verdad, de volver al principio, al origen. Nos dice San Juan en su evangelio: “La VERDAD les hará libres”(Jn 8,31).
La verdad, no sólo como un valor. En el leguaje bíblico ser veraz, significa ser fiel ante Dios porque Él es la fuente de toda verdad. La verdad sobre Dios y toda la realidad, la encontramos expresada en su Hijo Jesucristo. “Camino, Verdad y Vida” (Jn 14,6). Cuando acogemos la Palabra de Dios con fe, estamos entrando en comunión con Cristo y en Él con toda la humanidad – Tierra Santa, renovada en la actualización diaria del sacrificio de la Cruz en la Eucaristía, memorial y presencia de su muerte y resurrección en tantos cuerpos violentados, en tantas realidades necesitadas de redención.
Dentro de unos días con un grupo de sacerdotes de nuestro Vicariato y de la Diócesis de San Ignacio, viajaremos a visitar la Tierra Santa donde Jesús nació, caminó y entregó la vida. Queremos que nos acompañen con su oración. Por nuestra parte, prometemos tener presente a toda la Iglesia de Ñuflo. Deseamos que esta experiencia nos devuelva la alegría de encontrar las raíces sagradas en nuestra persona, la imagen que Dios con Amor, fielmente moldea en cada uno de nosotros.
Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor!
¡Finalmente pisan nuestros pies tus umbrales Jerusalén!
“…Por amor de mis hermanos y amigos
Quiero decir: ¡La paz contigo¡
Por la Casa del Señor, nuestro Dios,
Pediré todo bien para ti”(Sal 121).
Encomendemos a la Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra, el cuidado del cielo nuevo y tierra nueva en cada uno de nosotros y en el mundo entero.
Fraternalmente: +Antonio Bonifacio Reimann, OFM