Sucre

Siempre se hicieron rogativas por lluvia en Chuquisaca

ES UNA COSTUMBRE DEL PUEBLO CATÓLICO.

EN TARVITA: Hace menos de una semana los pobladores de Puca Mayu, Tarvita, subieron a los cerros de esa región para rogar a Dios que les abastezca de agua.

Registros históricos muestran que las rogativas dirigidas a Dios pidiéndole lluvias son una costumbre muy enraizada en las provincias de Chuquisaca. La última que se realizó en el municipio de Sucre data de los años 70.

Según el historiador y ex director del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (ABNB) Joaquín Loayza, las rogativas fueron una práctica frecuente en nuestra sociedad hasta bien ingresado el siglo XX.

La última rogativa en el municipio de Sucre se registró en los años 70. En este contexto, existen en el Archivo Eclesiástico muchas notas de las autoridades civiles, incluso de presidentes de Bolivia, solicitando a los arzobispos realizar rogativas.

La oración que se rezaba era la “Ad petendam pluvian”, oración para la rogativa de aguas pluviales.

Loayza sostiene que en algunos casos la rogativa coincidía con una baja de la presión atmosférica y el consiguiente comienzo de la época de lluvias y en otros casos, la alta presión continuaba y las lluvias se retardaban o se producía una sequía pertinaz.

Por su parte, el profesor Luis Ríos Quiroga, investigador de la literatura y el folclore boliviano, dijo que las rogativas son producto de la fe católica en los sectores populares.

“La gente de todas las edades sale en procesión precedida por un sacerdote al amanecer, suben por los cerros llevando un Cristo crucificado o una cruz y dicen a voz en cuello entremezclando el español con el quechua ‘agua tatay, agua Tatay”.

A veces coincidentemente llovía al día siguiente o dos días después. En Sucre se organizaban estas rogativas en la iglesia San Francisco, informó el estudioso.

Hace menos de una semana los pobladores y niños de la comunidad Puca Mayu de Tarvita, en Chuquisaca, subieron a los cerros para rogar a Dios que les abastezca de agua, carencia que provocó la pérdida de cultivos y la muerte de animales.

La maestra de los niños del pueblo pidió a la población subir a los cerros para orar a Dios, pues los niños le expresaron su pena por el sufrimiento que aquejaba a sus mascotas y animales de granja debido a la falta del líquido elemento.

Asimismo, en mayo de este año, los campesinos de Mojocoya, peregrinaron por los cerros aledaños para hacer sus rogativas, desesperados por la falta de lluvias que afectaron a sus sembradíos.