Análisis

Ser discípulos y misioneros hoy

“¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste”. San Agustín, en sus Confesiones, reconoce con pesar su conversión tardía, también lo hizo la noche de este 19 de agosto Monseñor Giovani Edgar Arana, en ambientes de la Pastoral Universitaria Arquidiocesana PUNA, instancia que reconoció como cimiento de su formación y opción de vida.
Como parte de las actividades en el mes aniversario de la PUNA, durante el diálogo denominado, “Ser discípulos y misioneros hoy”, el Obispo Auxiliar de la Diócesis de El Alto, compartió momentos de reflexión y encuentro con las personas asistentes a esta actividad.
El mencionado diálogo separado en dos momentos: el primero formativo y el segundo testimonial, tuvo el propósito único de compartir experiencias de fe y conversión.
Dos son los momentos en el camino del discipulado, el primero es la escucha de la llamada que hace Jesús y el segundo es la opción de seguirlo, de abrir el corazón, reflexionó Monseñor Arana. Tres representan el desafío actual de las pastorales afirmó: el primero, afrontar el cambio de época; radical y veloz por el uso de las tecnologías; el segundo generar una Pastoral urbana que promueva y haga experiencia de vida el discipulado en las grandes ciudades y finalmente la creación de las escuelas de discipulado. Por último, los rasgos del discípulo también son tres: Ama a Jesús más que a todo, ama a todos como Jesús amó y da frutos, destacó el Obispo.
Sus estudios de bachillerato realizados en un colegio judío, su deseo de ser arquitecto, su paso por la facultad de ciencias sociales: primero en Comunicación Social y después en Arqueología. Los “peros” infructuosos que ponía para alejarse de Dios y de su iglesia forman parte de la historia de monseñor Arana que compartió un testimonio de búsqueda y encuentro; de desafíos, amor, luchas y entrega. Todo esto hizo parte del segundo momento del mencionado diálogo.
La actividad concluyó con una exhortación realizada por parte de monseñor Arana quien afirmó, que los jóvenes de hoy buscan tener un contacto espiritual, un espacio para encontrarse con el otro por eso, el desafío de la PUNA es propiciar que el joven descubra el sentido de su vida en lo que está haciendo o en lo que Dios le llama a hacer.