Análisis

SEIS FRENTES DE INDIGNADOS

El pasado domingo se recordó en todo el mundo el décimo aniversario del sangriento atentado a las Torres Gemelas de Nueva York. El cardenal Terrazas recordó aquella brutal masacre de 2.800 personas. Pero también hizo recuerdo de que “hace tres años ocurría el conflicto de Porvenir (Beni) que dejó un saldo de muerte de trece personas y la detención de otras, entre ellas el exprefecto Leopoldo Fernández, y un juicio que no avanza”. El presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia también se refirió a los conflictos que se desparraman por el territorio nacional y suplicó que “la gangrena del odio sea desterrada del corazón de los bolivianos”.
 
Veré de sintetizar los conflictos que más preocupan a la población. El primero de todos es la confrontación del gobierno con los originarios de tierras bajas por causa de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos. Un plan que contradice dos principios fundamentales de los que presume el gobierno: la no discriminación étnica y la defensa a todo trance de la Pachamama. El incumplimiento de este binomio genera la indignación de los pueblos originarios que son avasallados por los advenedizos colonos cocaleros. Y, por el otro lado, genera la oposición de los defensores del medio ambiente en cuanto la mencionada carretera es considerada un atentado irreversible a la rica pero frágil diversidad biológica del TIPNIS.
 
Ante la gravedad creciente del conflicto, el cardenal pidió “especialmente a los responsables del país a guardar la calma” y advirtió a “los grupos mayoritarios de montaña o altura que deberían mirar con  respeto y espíritu solidario a las minorías indígenas del llano y trópico  que no son numerosas pero que esperan que su conciencia y dignidad no sean pisoteados absolutamente por nadie”.
 
Pero el Gobierno tiene que acudir a otros frentes que lo acosan. Es suficientemente conocido el hecho de que Hitler perdió la guerra por haber extendido los frentes de combate a los cuatro puntos cardinales. El segundo frente que el gobierno abrió es el juicio de responsabilidades contra ex presidentes (uno fue favorecido con apartarlo del proceso) y sus ministros, quienes, a no dudarlo, se van a defender en los tribunales con la bravura de los rusos en Stalingrado.
 
Para complicarlo más, el propio gobierno amplió este frente con la detención del prestigioso catedrático y ex presidente del Banco Central,  Juan Antonio Morales. Esta ofensiva ha suscitado la indignación del sector académico universitario al que debe reconocerse su influencia en la opinión pública. Con lo dicho en estas líneas no queremos justificar ninguna impunidad, pero sostenemos la preeminencia del espíritu de justicia a fin de que se destierre la gangrena del odio y de la venganza.
 
Un tercer frente es la propuesta gubernamental de unas elecciones para designar a los altos funcionarios del órgano judicial. Al otro lado de la trinchera esperan los que proponen votar por el NO, postura que irá tomando forma y tamaño a medida que se acerque la fecha de la consulta señalada para el 16 de octubre. El cuarto frente es el narcotráfico del que no me ocuparé en este comentario. El quinto, es la descomposición interna del MAS, la  “quinta columna”  que opera desde los círculos del poder. Pero dejo este chiverío a cargo de los especialistas.
 
El sexto frente, el más vulnerable y desatendido es que las palabras del cardenal en su homilía del domingo pasado nos señalaba: es urgente y necesario desarrollar la capacidad de perdonar, de olvidar, la capacidad que nos pone en marcha para no ir multiplicando odios y  rencores, sino la capacidad de ir creando caminos de convergencia, de solidaridad y de perdón.