Cochabamba

SALUDO DEL CARDENAL JULIO TERRAZAS A LA XCII ASAMBLEA DE OBISPOS DE BOLIVIA

Queridos hermanos Obispos y representantes de la Conferencia Boliviana del Clero Diocesano, de la Conferencia Boliviana de Religiosos y del Consejo Nacional de Laicos, y apreciado Rector del Seminario Mayor San José que hoy nos acompañan.

Estas palabras del profeta, que anunciaremos en el Adviento ya próximo, nos urgen a evidenciar las ansias de justicia que se agitan en los corazones y se manifiestan en las palabras de tantos hermanos nuestros.

Saludo con afecto fraterno al Sr. Nuncio Apostólico, Mons. Giambattista Diquattro que por medio de su persona nos hace más cercano a su Santidad el Papa Benedicto XVI, a quien agradecemos por su testimonio de valentía y entusiasmo que ha contagiado a tantos jóvenes en la Jornada Mundial de la Juventud.

Este reto lo hacemos nuestro y lo lanzamos a todo el pueblo de Dios, de manera especial a los jóvenes que participaron de dicha Jornada

Que compartan y sean apóstoles de la impactante experiencia vivida en esos días entre sus amigos: en las Parroquias, en los colegios, las universidades, animados por el lema: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe”

Particularmente queremos expresar nuestra complacencia al Santo Padre por haber instituido el año de la fe con la Carta Apostólica Porta Fidei. Estamos seguros que ha de ser un año de gracia para la Iglesia y todos aquellos que buscan el reencuentro con la fe en el Dios de Jesucristo,  iniciativa que acogemos
con alegría y gratitud.

También un saludo cordial a Mons. Simón Bolívar Sánchez, Secretario de la Nunciatura por su servicio a esta Iglesia.

Personalmente agradezco al Santo Padre por el nombramiento de mi hermano Mons. Sergio Gualberti al oficio de Arzobispo Coadjutor de la querida Iglesia de Santa Cruz de la Sierra.

Mi gratitud también a Mons. Sergio por la aceptación y la disponibilidad en asumir este servicio, aún sabiendo que es una gran responsabilidad. Confío en su apoyo y le auguro un ministerio pastoral entregado y fecundo.

Como siempre tenemos muy presentes a nuestros queridos hermanos Obispos eméritos y enfermos, a ellos aseguramos nuestra oración y cercanía, conscientes de que con fidelidad viven la comunión episcopal.

Un recuerdo afectuoso mío personal y de toda la Asamblea a nuestras Iglesias hermanas de Tréveris y Hildesheim, con las que estamos caminando en comunión y en intercambio eclesial.

Entre los acontecimientos de Iglesia que tenemos que resaltar no cabe duda que es el Encuentro Nacional de las Comunidades Eclesiales de Base. Vivencia que nos anima a reavivar nuestra opción por las mismas, como primera célula de estructuración eclesial.

Les agradecemos y exhortamos a que sean sal y levadura en el proceso de la Misión Permanente y fuerza impulsora de la conversión pastoral y renovación de la Parroquia.

Evento de gran relevancia fue el Congreso Nacional de las Obras Educativas de la Iglesia, en el que se ha reafirmado, una vez más,
la importancia de la misión educadora de la Iglesia, como madre y maestra.

La formación y el bien de nuestra niñez y juventud es tarea a la que no podemos renunciar por ser un mandato del Señor: “Vayan a todos los pueblos… y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado” (Mt 28,19-20).

Haciéndonos eco del pedido de los educadores católicos y de lo padres de familia en dicho Congreso, reiteramos a las autoridades educativas del Estado que cumplan
el compromiso acordado de firmar el Convenio sobre educación entre el Ministerio de Educación y la Conferencia Episcopal.

Quedan pendientes otros convenios sectoriales relativos a las obras sociales, de salud y atención penitenciaria, que beneficiarán a sectores necesitados.

Entre otras temáticas, esta 92 Asamblea pondrá su atención sobre el Directorio del Diaconado Permanente y el estudio de la Carta Pastoral sobre ecología y medio ambiente.

Han pasado diez años de la vigencia del Directorio del Diaconado Permanente, documento que ha dado un impulso grande al crecimiento de los Diáconos en nuestras Iglesias Locales y ha orientado la formación y el ejercicio de su ministerio.

Creemos que es necesario hacer una revisión en profundidad de la misión que deben ejercer los Diáconos Permanentes en la Iglesia, para responder a las nuevas necesidades y desafíos de la pastoral en nuestros días.

La preocupación por preservar la tierra y el medio ambiente como don de Dios para todos, ha estado siempre presente en nuestra responsabilidad de pastores.

Ahora lo vemos como un problema particularmente urgente que exige una palabra orientadora y motivadora, para que como creyentes hagamos realidad las palabras del Creador: “Dios vio que cuanto había hecho era muy bueno” (Gen 1, 31).

Es por esta razón que dedicaremos un buen tiempo de nuestra Asamblea siguiendo en la profundización del tema de la ecología y medio ambiente, con la esperanza de poder concretar en una carta pastoral el fruto de nuestra reflexión.

Desde esa mirada de Dios que contempló la bondad de la creación,  leemos la marcha protagonizada por nuestros hermanos indígenas de las tierras bajas de Bolivia, en defensa del TIPNIS, su habitat natural.

Ni las dificultades del camino, ni las inclemencias del tiempo, ni la violencia de la que han sido víctimas, han podido doblegarlos, porque los fortalecía el amor y apego a la tierra, la fe en el Dios de la vida y la convicción de estar en la verdad.

Ha impactado en la gran mayoría de la población boliviana y también fuera del país el testimonio y la madurez que los indígenas han dado, optando decididamente por el diálogo y el respeto de las leyes, dejando de lado el recurso a la violencia como medio de reivindicación.

A esto nos anima el profeta Miqueas cuando dice: ”Defiende el derecho, ama la justicia y camina humildemente con tu Dios”  (Miq 6,8).

Por otro lado ha despertado la conciencia de la urgente necesidad de preservar  los recursos y las reservas naturales, fuente de vida no sólo para las generaciones presentes, sino también para las futuras. Realidad que no está garantizada por las prácticas depredadoras y por la explotación irracional de este don de Dios.

Confiados en la enseñanza que esta experiencia ha dejado a nuestra sociedad, tenemos la firme esperanza de que se respeten los acuerdos alcanzados  y consignados en la ley correspondiente.

El profeta Isaías con sus palabras: “El Señor hará brotar la justicia” nos invita a soñar con una nueva realidad, a construir unas relaciones humanas cimentadas en el respeto de los derechos humanos, en la justicia y la paz.

Queridos hermanos, viviremos estos días en un clima de fraternidad y oración, dejándonos iluminar y guiar por el Espíritu del Señor, y poniendo todas nuestras energías y capacidades, a fin de que nuestros trabajos redunden en beneficio de todo el Pueblo de Dios.

La Virgen María, que esperó gozosamente el nacimiento de su Hijo, nos acompañe en nuestras labores.

Cochabamba, 10 de noviembre de 2011

Cardenal Julio Terrazas Sandoval
Arzobispo de Santa Cruz
Presidente de la CEB