Santa Cruz

Sacerdotes del Vicariato Apostólico Ñuflo de Chávez celebraron la Misa Crismal en San Julian

Hoy día martes 22 de marzo  a las 10: am se celebró esta gran solemnidad de la “Misa Crismal” en la Iglesia “San Juan Bautista” de San Julián (santuario de la misericordia en este año) donde el Monseñor Antonio Bonifacio Reimann presidio la eucaristía y fue concelebrada por la mayoría de los sacerdotes del Vicariato. “En la Misa Crismal que el Obispo celebrara con su presbiterio y dentro del cual consagra el santo crisma y bendice los demás oleos, es como una manifestación de comunión de los presbíteros con el propio Obispo” (OGMR 157).

MISA CRISMAL, 2016
Hace 25, años cuando llegué a San Julián, era una comunidad campesina muy reducida. Apenas hacía tres años que se había construido la Parroquia, una Iglesia pequeña, suficiente para los habitantes de entonces. 
Pero,  con las inundaciones del año noventa y dos,  comenzó a multiplicarse la población. Los afectados, llegaban hasta San Julián buscando donde reubicarse.  Y las autoridades, empezaron a ofrecer un terreno grande para que se hiciera en él una “catedral”. Para mis adentros pensaba: no saben de qué están hablando. 
Tanto aumentaron los pobladores, que en poco tiempo se construyó la Iglesia que ahora tenemos: muy amplia y bonita, en la plaza principal.  Y la gente le da el nombre de catedral. 
Lo que nunca puede imaginar es que,  el nombre empleado, en el día de hoy, se hiciera realidad. La misa Crismal, que generalmente se celebra en la catedral de la jurisdicción eclesiástica que preside el obispo, este año 2016, se ha celebrado en San Julián. Y así,  la parroquia de San Julián,  por un día,  ha sido verdaderamente la” catedral” del Vicariato apostólico de Ñuflo de Chávez. 
¿Es anécdota o profecía? El pueblo, muchas veces con su sabiduría sencilla, adelanta los procesos históricos. Lo deseado llega sin demasiadas previsiones, por la fuerza generadora de la vida.
A las 10 de la mañana todo estaba a punto para la celebración. La mayoría de los laicos -jóvenes, niños y adultos- nunca habían participado en una misa Crismal. Pero,  no hacía falta mirar mucho, para advertir que se trataba de una misa diferente. Por eso, a pesar de ser día de trabajo, fueron muchos los que acudieron a la “catedral”.
La presencia de los sacerdotes con el obispo rodeando el altar hacía, de la mesa del sacrificio, el centro de la oblación de cada uno de ellos, expresaba la unidad del presbiterio en comunión con el pastor, Mons. Antonio Reimann.  Después de la homilía, unidos a la Victima Pascual, han renovado las promesas sacerdotales de obediencia, servicio y fidelidad al ministerio recibido. 
La homilía, ha tenido como hilo conductor, la misericordia, y el texto del Evangelio, que inaugura la misión de Jesús en el capítulo cuarto Lucas, ha sido la pauta para invitarnos a practicar el amor fraterno sin límites. Debemos liberarnos de las nuevas esclavitudes que genera la tecnología, de las adicciones que destruyen a la persona, de la ceguera que lleva a situaciones de violencia rompiendo la fraternidad. Como lo proclamó Jesús en la sinagoga,  este es un Año de Gracia. Y María, que al pie de la cruz, atestiguó la misericordia infinita de Dios en la entrega de su Hijo, es quien mejor nos puede conducir a vivir el amor misericordioso. 
El ministerio de música nos ayudó a vincularnos  a la celebración mediante la participación en los cantos que hacían referencia a la liturgia y eran muy populares. En las ofrendas se significó  el valor de la familia como signo del amor original, de donde nacen todas las experiencias de relación que a los largo de la vida nos ayudan a crecer y a comprometernos en la construcción del Reino. 
 Terminada la eucaristía se compartió un  almuerzo. Todo los detalles estuvieron tan cuidados que no faltó nada: La ornamentación, el servicio, la preparación de los alimentos, la fraternidad en las relaciones y la sencillez propia del que se siente en casa, hicieron que este día se renovaran en todos los deseos de seguir en el camino, acompañados de la fuerza del crisma con el que fuimos signados y que sigue generando vida por la acción sacramental de quienes lo van a recibir en este año 2016.