Internacional

“Quién está en el camino hacia Dios no puede dejar de transmitir la paz” Papa Benedicto XVI

La audiencia general que se había previsto inicialmente en la Plaza de San Pedro, debido al mal tiempo, se llevó a cabo a las 10.30 horas en el Auditorio Pablo VI en el Vaticano. En la ocasión el Santo Padre Benedicto XVI presidió una celebración de la Palabra en preparación a la Jornada reflexión, diálogo y oración por la paz y la justicia en el mundo que se realizará con el lema “Peregrinos de la verdad, peregrinos de la paz” mañana, jueves, 27 de octubre, en Asís.

Durante el servicio religioso, que se abrió con la dirección de homenaje al Vicario General de la Diócesis de Roma el Em. Cardenal Agostino Vallini, el Papa inició su homilía con las siguientes palabras: “Hoy la cita habitual de la Asamblea General asume un carácter particular, porque estamos en la víspera del Día de la reflexión, el diálogo y la oración por la paz y la justicia en el mundo, que se celebrará mañana en Asís, veinticinco años después de la histórica primera reunión convocada por Beato Juan Pablo II.

Quería dar el título a este día “Peregrinos de la verdad, peregrinos de paz” para significar el compromiso que renovamos solemnemente, junto con miembros de diferentes religiones e incluso los no creyentes, pero que son honestos con el hombre en la búsqueda de la verdad y promueven el verdadero bien de la humanidad y la paz. Como ya he dicho, “Quién está en el camino hacia Dios no puede dejar de transmitir la paz, los que construyen la paz no pueden no acercarse a Dios.”

Como cristianos, creemos que el aporte más valioso que podemos dar a la causa de la paz es la oración. Por esta razón nos encontramos hoy, como la Iglesia de Roma, junto con los peregrinos en la ciudad, para escuchar la Palabra de Dios, con fe con el fin de invocar el don de la paz. El Señor ilumine nuestras mentes y nuestros corazones y nos guíe para ser constructores de justicia y la reconciliación en nuestra vida cotidiana y el mundo…”

Al final de la Liturgia de la Palabra, después de la bendición final, el Santo Padre saludó a los fieles que no pudieron ingresar al auditorio Pablo VI. Su saludo se ha convertido en saludo a los grupos de fieles y peregrinos procedentes de Italia y de todo el mundo.