Santa Cruz

“Quien ama no mata” P. Hugo Ara

En ocasión del cierre de la “Marcha por la vida y la familia” convocada por diversas instituciones cruceñas y que tuvo una respuesta masiva del pueblo de Santa Cruz, para hacer escuchar su voz de protesta pacífica ante la oleada de hechos criminales que han segado la vida de varios ciudadanos y ciudadanas de Santa Cruz, el P. Hugo Ara Rector de la Catedral, en representación de la Arquidiócesis hizo escuchar su mensaje al pueblo de Dios.

P. Hugo

“Ciudadanos de esta noble Santa Cruz, hermanos y hermanas en la fe, nos reunimos para elevar nuestro grito angustioso, tenemos derecho a la vida, queremos vivir, dejen vivir a nuestros jóvenes, Dios nos ha dado el don de la vida nadie puede arrebatarla, nadie tiene ese derecho.

Caín llevó al campo a su hermano Abel, dice la biblia en el capítulo 4 del libro del génesis, allí se abalanzó sobre su hermano y lo mató. Caín mato a su hermano Abel, el primer crimen fratricida. Dios encontró a Caín y le dijo dónde está tu hermano Abel, Caín le respondió, yo no sé ¿soy acaso el guardián de mi hermano?

Pueblo 2

Volvemos a conmovernos todos con esta iniquidad, quitar la vida. Y este dolor no queda indiferente a los ojos de Dios que vuelve a preguntarnos, ¿dónde está tu hermano Abel?, ¿dónde está tu hermano Álvaro?, ¿dónde está tu hermano Cristian? ¿Dónde están tantos otros que son golpeados, humillados, raptados, traficados, dónde están dice el Señor?

Yo no sé responde Caín. Yo no sé dicen los que se lavan las manos de estas muertes inocentes o de una indiferencia frente a tanto abuso. Eres el guardián de tu hermano, nos repite hoy nuestro Dios, debes cuidar la vida de tu hermano, somos hermanos hijos e hijas de un mismo Dios.

Pueblo

¿Qué le has hecho? La sangre de tu hermano clama desde la tierra, le dice Dios, ¿Qué has hecho Caín? Por eso estamos aquí en este atrio a las puertas de la casa de Dios. ¿Qué han hecho los que lucran con la muerte, con los sueños de tantos jóvenes? ¿Qué han hecho con los valores de respeto a la vida, a la decencia de los otros?

En ese afán de ser gran urbe hemos claudicado a lo esencial de la vida que es la dignidad y el respeto por ella, nos hemos vendido a la banalidad, a las falsas ilusiones de felicidad. Creemos que teniendo cosas, que haciendo culto de la belleza hemos alcanzado la verdadera felicidad, engañados vivimos.

Hoy lloramos por estos jóvenes, queremos hacerlo también en la cultura de hoy.  Ser virtuoso es ser caduco, ser hombre de ley es pasado de moda, Abel está lleno de virtudes hace lo que le agrada a Dios, es no violento, su sacrificio se eleva al cielo. Caín en cabio se deja arrastrar por el maligno, no discierne entre el bien y el mal, todo es posible para él con tal de alcanzar sus caprichos, sus falsos ideales de felicidad. Lloramos todos así como lloró desconsoladamente Eva ante la muerte de su hijo Abel; así como lloró María al pie de la cruz de su hijo Jesús. Y somos de Cristo el verdadero salvador, que también fue llevado a la cruz, el inocente, el fiel obediente del amor de la voluntad de su padre, dio su vida en sacrificio para que comprendamos cuánto nos ama Dios. Nos dijo que somos hermanos y hermanas, que el amor es la medida de nuestra salvación y quien ama no mata.

¿Cumples los mandamientos? le dijo al joven que quería seguir para alcanzar la vida eterna, la salvación y le enumeró: ¿Amas a Dios? ¿Honras a tu padre y a tu madre? ¿No robas? ¿No matas? Y como el Señor Jesús pedimos que se respete a todo ser humano y que se haga justicia. Nosotros desde la fe sabemos que la justicia que nos redime viene de Dios, que como él en la cruz, con valentía, digamos perdónales Señor porque no saben lo que hacen.

Que dios bendiga y consuele a la familia de estos jóvenes, que Dios nos dé sabiduría a todos para ser guardianes de la vida y de todo lo que con ella conlleva una vida digna”