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PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL EXPRESÓ SU SOLIDARIDAD CON FAMILIARES DE CAMPESINOS DESAPARECIDOS DEL SANTA

En reunión privada, Monseñor Miguel Cabrejos les dijo que a pesar de la adversidad, había que mirar la vida con esperanza

Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte OFM, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y Arzobispo de Trujillo, llegó esta mañana al distrito del Santa, Provincia de Chimbote, para expresar su solidaridad con los familiares de los nueve campesinos desaparecidos, cuyos cadáveres presuntamente fueron encontrados el pasado fin de semana en el sector de Huacacorral (área perteneciente a la jurisdicción del Arzobispado de Trujillo).

Monseñor Cabrejos llegó al promediar las 11 de la mañana a la Parroquia Señor Crucificado de Santa, ubicada en la Plaza Central del distrito, donde ya se encontraban reunidos los familiares de los desaparecidos con un grupo de sacerdotes diocesanos y el Obispo de Chimbote, Monseñor Francisco Simón Piorno.

El Presidente de la Conferencia Episcopal sostuvo una reunión en privado con los familiares directos de los campesinos asesinados en el año 1992 presuntamente por el Grupo Colina. Monseñor Cabrejos les recordó mirar la vida con esperanza y a tener un sentido de gratitud a la madre naturaleza, la cual ha permitido revelar la ubicación de los restos de las víctimas. Junto al Obispo de Chimbote, Monseñor Cabrejos prometió celebrar una Misa abierta para dar cristiana sepultura a los nueve campesinos, luego de que los restos sean identificados por las autoridades.

Por su parte, algunos de los familiares agradecieron todo el apoyo recibido por la Iglesia en estos diecinueve años de larga búsqueda de los cuerpos de sus seres queridos. Luego de esta reunión, el Presidente de la Conferencia Episcopal, el Obispo de Chimbote y los sacerdotes presentes presidieron una paraliturgia en el templo, contando con la presencia de los familiares, autoridades y vecinos del lugar.

“Se podrá matar el cuerpo pero no el alma”, dijo Monseñor Cabrejos en su homilía, recordando que los nueve campesinos del Santa viven no sólo en los corazones de aquellos que los conocieron, sino en la presencia de Dios.