La Paz

Por primera vez incluyen a mujeres en el lavado de pies en ciudad de La Paz

Seis mujeres y seis hombres aquejados por alguna enfermedad fueron seleccionados para ser parte del tradicional lavado de pies en la ciudad de La Paz. Es la primera vez en esta ciudad que se incluye a mujeres en esta ceremonia, realizada en la iglesia La Merced.
 
Los nervios, la ansiedad y también la felicidad invaden a Patricia Uriarte, que espera sentada y descalza el lavado de sus pies, en la tercera silla. Como ella, otras tres están acomodadas  a su lado izquierdo. Uriarte se siente privilegiada de ser parte del grupo de los 12 feligreses que también esperan el milagro de Dios.
 
“Yo ando delicada de salud, tengo problema de nervios, pero hoy (ayer) me escogieron a mí y quedo agradecida a Dios”, cuenta entre lágrimas Uriarte, que pertenece a la hermandad Señor de la Divina Misericordia.
 
Agrega:  “Estoy ansiosa, nerviosa. Es la primera vez que en esta acción se incluye a mujeres”, dice sonriente; mientras, Luz Martha Boyan, que está a su lado, le agarra la palma de la mano derecha y le dice: “Fuimos las elegidas”.  
 
Boyan señala que hace 20 años es parte de la iglesia La Merced, donde participó en diferentes actividades religiosas como   retiros, lectura de la Biblia, cooperación en el trabajo del templo y monitoreos de las diligencias.
 
“Nos hemos preparado mucho para estar en este lugar y me siento compensada”, afirma.  
 
En ese momento un novicio le recuerda que en un minuto empezará la misa y dice a las señoras que se preparen para la lectura, el canto y el lavado de pies. Mientras, los presentes se ponen de pie apenas el sacerdote Elton Pacheco ingresa.
 
El padre explica que el papa Francisco ordenó cambiar la liturgia del tradicional lavatorio de los pies para que participen no sólo hombres, sino también a mujeres. Y este año es la primera vez que se toma en cuenta a las mujeres en La Paz.
 
“Si el maestro lavó a los discípulos, nosotros siempre estaremos dispuesto para hacerlo, ahora participan seis mujeres y seis varones que se encuentran mal de salud. Ellos esperan que el Señor les ayude a curarse”, señala Pacheco. En ese momento, los arpegios de la guitarra envuelven el ambiente de la Iglesia. El padre sube a la palestra y los fieles empiezan a agarrar las hojas para dar inicio a la misa.
 
El reloj marca las 18:30 y los 12 feligreses ya están descalzos cuando el padre inicia el rito.
 
Al fondo del templo, un grupo de fieles reza en adoración al Cuerpo de Dios, mientras otros prenden velas para colocar a los santos apostados a los costados de la iglesia.