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Mons. Gualberti: Ha llegado la hora inaplazable de implementar políticas sociales sin cálculos electoralistas

El Arzobispo de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, indicó que ha llegado la hora inaplazable de implementar políticas sociales sin cálculos electoralistas asimismo rememoró el giro decisivo de la vida de Jesús que concluye su vida publica y lo encamina a Jerusalén donde lo esperaba la cruz.

El pueblo Judío rechazó la labor principal de Jesús de instaurar el Reino de Dios porque consideraba que la figura del Mesías se reducía a la dimensión puramente histórico política. Jesús les aclaró que el Reinado de Dios no se ejerce con poderes políticos, militares y económicos sino con amor y servicio.

Mons. Gualberti, destacó la importancia del mensaje de perseverancia en la primera lectura que dice: abrí mi oído, no me volví atrás, ofrecí mi espalda, no retiré mi rostro. Por otro remarcó que el adversario del Reino de Dios, refleja criterios puramente humanos y opuestos al designio Divino.

El Arzobispo indicó que seguir a Jesús no es cuestión solo de doctrina sino de un nuevo modo de concebir la vida, seguir a Cristo implica sufrir incomprensiones, rechazos y hasta persecuciones y muerte, más aun en este mundo en el que no está de moda ser cristianos ni hablar de la cruz. En ese contexto exhortó a los creyentes practicantes a entender que nos pueden acobardar nuestras debilidades, sin embargo el Señor viene a ayudarnos a cargar con valentía esos retos.

Antes de terminar su homilía, el Arzobispo se refirió al drama del niño Sebastián que ha desvelado las graves deficiencias del sistema de salud pública en nuestro país. Indicó que ha llegado la hora inaplazable de implementar las políticas sociales sin cálculos ni afanes electoralistas, pensando en todos los sectores vulnerables y descartados de la sociedad. Finalmente convocó al pueblo de Dios a orar por los operadores de salud para que pongan todo su esfuerzo en dignificar su profesión.

Homilía de Mons. Sergio Gualberti (Link al video)

Arzobispo de Santa Cruz

Pronunciada el 16 de septiembre de 2018

  • Jesús capacita a sus discípulos para la misión
  • Jesús se da a conocer a sus discípulos como el Mesías
  • El pueblo Judío desconoce la labor principal de Jesús de instaurar el Reino de Dios
  • El Reinado de Dios no se ejerce con poderes políticos, militares y económicos sino con amor y servicio.
  • Abrí mi oído, no me volví atrás, ofrecí mi espalda, no retiré mi rostro.
  • El adversario refleja criterios puramente humanos y opuestos al designio de Dios
  • Seguir a Jesús no es cuestión solo de doctrina sino de un nuevo modo de concebir la vida
  • Seguir a Cristo implica sufrir incomprensiones, rechazos y hasta persecuciones y muerte
  • En el mundo no está de moda ser cristianos, menos aún hablar de la cruz
  • Nos pueden acobardar nuestras debilidades, pero el Señor viene en nuestra ayuda
  • El drama del niño Sebastián ha desvelado las graves deficiencias del sistema de salud pública
  • Ha llegado la hora inaplazable de implementar las políticas sociales sin cálculos electoralistas
  • Orar por los operadores de salud para que pongan todo su esfuerzo en dignificar su profesión 
Jesús capacita a sus discípulos para la misión

La escena del evangelio de hoy nos presenta un giro decisivo y crítico de la vida de Jesús: su actividad pública en Galilea ha terminado e inicia su último viaje a Jerusalén, donde lo espera la cruz. Por eso Jesús, desde ese momento dedica más tiempo en capacitar a sus discípulos para la misión. A pesar de que ellos han compartido la vida cotidiana con Jesús, han sido testigos de la buena Noticia del Reino de Dios, de sus prodigios y milagros, sin embargo, no tienen las ideas claras acerca de su verdadera identidad y su misión.

Jesús se da a conocer a sus discípulos como el Mesías

Jesús inicia su enseñanza con una pregunta: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos responden: “Algunos dicen que eres Juan Bautista; otros Elías y otros, alguno de los profetas”. Jesús no se conforma con esa respuesta e interpela directamente a los discípulos: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro responde acertadamente: “Tu eres el Mesías”.

El pueblo Judío desconoce la labor principal de Jesús de instaurar el Reino de Dios

Jesús es el Mesías enviado del Padre con la misión espiritual de sellar la nueva alianza y cumplir las promesas de salvación hechas durante siglos al pueblo de Israel. Pero, la figura del “mesías”, entre los judíos había ido tomando otro sentido: su tarea se reducía solo a una dimensión puramente histórico política, desconociendo su labor principal de instaurar el Reino de Dios, el proyecto del Padre que, en su hijo Jesús, se hace cercano a la humanidad para traer la salvación. Un padre que nos ama a todos los hombres y que nos hace sus hijos para que seamos y vivamos como hermanos entre nosotros, en el camino hacia la vida eterna.

El Reinado de Dios no se ejerce con poderes políticos, militares y económicos sino con amor y servicio.

Por eso Jesús, confirma la afirmación de Pedro: sí, Él es el Mesías verdadero, llamado a instaurar libremente y por amor el Reino de Dios, pero a través de un camino, que lo lleva a sufrir mucho, ser rechazado por las autoridades del pueblo, ser condenado a muerte y resucitar después de tres días. Sus palabras no dejan dudas: el Reinado de Dios que Jesús instaura no pasa por la fama y la gloria ni se ejerce como los poderes de este mundo, políticos, militares y económicos, sino con la cruz del amor y del servicio.

Abrí mi oído, no me volví atrás, ofrecí mi espalda, no retiré mi rostro.

Este es el Mesías que anunciaba el profeta Isaías con la imagen del siervo sufriente, como hemos escuchado en la 1ª lectura: “El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían”.

El adversario refleja criterios puramente humanos y opuestos al designio de Dios

Las palabras de Jesús caen muy mal a Pedro que lo lleva aparte y lo reprende. Para los discípulos es difícil salir de su esquema de Mesías, no pueden imaginar que el enviado de Dios pueda ser rechazado, perseguido y matado. Jesús, en presencia de los discípulos, reprende a Pedro con firmeza: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». El llama a Pedro “Satanás”, o sea adversario, porque sus palabras reflejan criterios puramente humanos y opuestos al designio de Dios y le ordena colocarse en el lugar que le corresponde como discípulo: caminar detrás de Jesús, seguir sus pasos y no interponerse en el camino de la cruz.

Seguir a Jesús no es cuestión solo de doctrina sino de un nuevo modo de concebir la vida

Luego Jesús se dirige a toda la gente indicando cuales son las exigencias para ser sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga». Palabras decisivas y provocadoras: si alguien quiere ser cristiano y seguir a Jesús, que renuncie a ser gestor único de su vida y que acoja la voluntad del Señor estando dispuesto a cargar con la cruz. Seguir a Jesús y ser cristianos no es cuestión solo de doctrina sino de un nuevo modo de concebir la vida, de vivirla y gastarla por él y el Evangelio.

Seguir a Cristo implica sufrir incomprensiones, rechazos y hasta persecuciones y muerte

Además advierte con claridad que seguirle a él y al Evangelio, implica estar dispuestos a cargar con la cruz, sufrir incomprensiones, rechazos y hasta persecuciones y muerte. Este es el único camino que nos lleva no solo a realizar en plenitud nuestra vida acá en la tierra sino a la salvación eterna. «Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará».

En el mundo no está de moda ser cristianos, menos aún hablar de la cruz

Es la actitud que ha asumido el Siervo del Señor que no se ha resistido a la llamada de Dios y que, por el contrario, ha abierto su corazón para que Dios actúe en su vida, a costa de persecuciones y ultrajes: “El Señor me ha abierto el oído y yo no me resistí ni me eché atrás”. No hay dudas de que seguir a Jesús hoy conlleva cargar con la cruz del anticonformismo y estar dispuestos a ir en contra de la corriente general de nuestro mundo donde no está de moda ser cristianos, menos aún hablar de la cruz.

Nos pueden acobardar nuestras debilidades, pero el Señor viene en nuestra ayuda

Además nos pueden acobardar nuestras debilidades y pecados personales y comunitarios, nuestra falta de coherencia, nuestra cobardía en profesar en público la fe y nuestro miedo ante las incomprensiones, las burlas y el rechazo de una cultura indiferente y hostil a Dios. Sin embargo, como nos dice el profeta Isaías, el Señor viene en nuestra ayuda, Él que primero ha cargado con la cruz y está a nuestro lado dándonos el valor para enfrentar con valentía esos retos.

El drama del niño Sebastián ha desvelado las graves deficiencias del sistema de salud pública

Antes de terminar unas palabras acerca del drama del niño Sebastián, sus padres y familiares, y todos los que están implicados en esta tragedia que nos ha impactado a todos: los acompañamos con nuestra oración y sincera solidaridad. Considero que no está en nuestras manos juzgar, y que más bien esta desventura ha desvelado una vez más el estado deplorable y las graves deficiencias en que se encuentra el sistema de salud pública en nuestro país.

Ha llegado la hora inaplazable de implementar las políticas sociales sin cálculos electoralistas

En vano, desde muchos años se eleva un clamor para que se prioricen políticas sociales por encima de todos los demás rubros. Ha llegado la hora inaplazable de implementarlas, sin cálculos y afanes electoralistas, pensando en las personas concretas: los enfermos, los pobres, los niños huérfanos y abandonados, los ancianos y todos los sectores vulnerables descartados de la sociedad.

Orar por los operadores de salud para que pongan todo su esfuerzo en dignificar su profesión

Como cristianos estamos llamados a unir nuestros esfuerzos para que esto se haga realidad, acogiendo también con agrado la invitación del papa Francisco a orar por los operadores de salud, en particular a los médicos, que mañana celebran su día, para que pongan todo “su esfuerzo en dignificar cada día más su profesión y para acompañar, cuidar y valorizar el inmenso don que significan las personas que sufren a causa de la enfermedad”. Pongamos toda nuestra confianza en el Señor con la certeza de que, como dice el salmista: “Él escucha el clamor de nuestras súplicas, e inclina su oído hacia nosotros, cuando nosotros lo invocamos”. Amén