Análisis

POBREZA Y POBLACIÓN

‘A más población, mayor presión sobre la tierra, la energía, la comida y el agua’ La Razón Desde hoy, según cálculos del Fondo de Población de la ONU, el planeta acoge a más de 7.000 millones de personas. Si bien estos datos han sido presentados como una oportunidad antes que como un problema, no se puede olvidar el hecho de que el mundo cuenta cada vez con menos posibilidades para proporcionar una vida digna a la creciente población mundial. En efecto, la misma ONU calcula que cerca de 1.000 millones de personas pasan hambre, cifra que, a pesar de las metas de Desarrollo del Milenio, no sólo no se ha reducido en los últimos años, sino que ha aumentado en 100 millones, como consecuencia del encarecimiento de los alimentos registrado desde el 2007. Con relación al país, siempre según la misma fuente, el 12% de los bolivianos viviría en la extrema pobreza (con menos de Bs 8,7 por día); un porcentaje mayor a la media de América Latina y el Caribe (7%). Más que por cuestiones de capacidad, la pobreza deviene por factores políticos de inequidad, según señalan algunos especialistas (entre los que se encuentra Olivier de Schutter, representante de la ONU para el derecho a la alimentación). De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), vivimos en un mundo de abundancia, donde se produce comida para 12.000 millones de personas. Comida hay, pero el problema no es de producción, sino de acceso. Por ejemplo, el hambre es recurrente en sociedades con estados frágiles, autoritarios o fallidos, pero también es producto de mercados que, bajo incentivos perversos, estarían encareciendo los alimentos, que hoy se han convertido en una mercancía. Según el Parlamento Europeo, la especulación es responsable del 50% del incremento de los precios de los alimentos. Volviendo al tema de la sobrepoblación, si bien resulta imposible saber a ciencia cierta quién fue el habitante 7.000 millones; Asia, el continente donde viven dos tercios de la población mundial, fue el elegido para acoger este alumbramiento simbólico, que se le atribuyó a Danica Camacho, una niña filipina. Empero, lo que sí es una certeza es que esta bebé llegó a un mundo con el enorme desafío de acoger a cada vez más personas, pero con menores posibilidades. Y es que “a más población, mayor presión sobre la tierra, la energía, la comida y el agua”, tal y como lo recordaba el propio secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, la semana pasada. Mucho se ha hablado y se va a seguir hablando sobre la raíz de este desafío que engloba los principales problemas que atraviesa actualmente el mundo: crisis económica, destrucción del medio ambiente, hambre y pobreza. Y es que la actual forma de vida occidental, que viven especialmente las clases altas y medias, es insostenible, por dos motivos: las consecuencias destructivas sobre la naturaleza y el agotamiento de los recursos.