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PERÚ: LAS RELIQUIAS DE SAN MARTÍN DE PORRES EN AREQUIPA

(AREQUIPA) “El hermano Martín, ya esta entre nosotros”, es la alegre exclamación de los devotos del primer santo moreno de América y del Perú, que desde el 4 de agosto y hasta este 17, reciben sus reliquias en Arequipa, ciudad ubicada en el Sur del Perú, celebrando que hace 50 años fue elevado a los altares en ciudad del Vaticano por el papa Juan XXIII. Exactamente el 6 de mayo de 1962. Hecho que recordó en la fecha, con particular afecto Benedicto XVI al manifestar en la Plaza San Pedro ante miles de peregrinos: “Hoy recordamos el 50 aniversario de la canonización de san Martín de Porres, al que pedimos que interceda por los trabajos de la nueva evangelización, que haga florecer la santidad en la Iglesia. Invoquemos a la Virgen María para que nos acompañe en este camino”, señaló.

“Y estamos seguros que así será”, informa a ZENIT María Antonieta Cuadros, responsable de la Oficina de Comunicación del Arzobispado de Arequipa.

Martín de Porres, cuya vida se puede resumir precisamente en la fraternidad, transcurrió haciendo el bien a los demás, a sus hermanos, en quienes encontró al mismo Dios, por eso no cesó en salir a su encuentro. Los marginados, los más necesitados, los débiles, los enfermos, los niños, los indios, los ricos, las autoridades e incluso los animales, fueron sujetos de la caridad de “el hermano Martín”.

Interpretando este testimonio de vida, surgido de la intimidad con Dios, llevó a la Provincia Dominicana en el país, a recordarle a los peruanos que la fraternidad y caridad es posible para quienes dispongan su corazón pidiendo la intercesión del Santo Moreno. Desde el mes de marzo del presente año, ha visitado ya diferentes ciudades del norte peruano, iniciando ahora su peregrinación por el Sur. Tras la visita de 13 días en nuestra ciudad, se trasladará a Puno, Juliaca, Cuzco y Puerto Maldonado.

Los fieles y miembros de las comunidades dominicas de la ciudad, que se trasladaron la tarde del 4 de agosto al Aeropuerto Leonardo Rodríguez Ballón, para banderines y estandartes en mano dar la bienvenida al hermano Martín, hoy se preparan para despedirlo con sentimientos de profunda gratitud. Niños, jóvenes, adultos, familias y por supuesto religiosos y religiosas, veneraron sus reliquias, en parroquias, hospitales, colegios profesionales, entidades educativas de nivel escolar y universitario.

Durante la Eucaristía en su honor que celebró el 8 de agosto, monseñor Javier Del Río Alba, en la catedral, puso de relieve la calidad humana de Fray Martín, que nuevamente sale al encuentro de quienes sufren las consecuencias de la enfermedad, la marginación, el egoísmo y la falta de amor. Por este motivo pidió su intercesión sobre la feligresía, agradeciendo a la Orden Dominica esta iniciativa que lleva a San Martín en peregrinación por el Perú.

“San Martín fue proclamado santo sobre todo por la intima unión con Dios, que lo llevó a la práctica de las virtudes intercediendo por las necesidades de quienes reconocía como sus hermanos”, señaló sor Rosa Luz Manrique Díaz, OP; priora del Monasterio Santa Rosa, añadiendo que la comunidad de monjas dominicas a su cargo, se preparó para acoger a Martín, intensificando la virtud de la sencillez. Igualmente exhortó a los fieles a profundizar en la vida de este amigo de Dios, que nos lleva a vivir el amor sin límites, por lo que proyectaron a la comunidad, las películas sobre la vida de Martín .

“No es tanto lo que nosotros podamos hacer durante la visita de nuestro querido Martín, es cuanto Él pueda interceder por nosotros ahora. Allí radica lo significativo de esta visita, que es una verdadera gracia para Arequipa”, precisó.

En el mismo sentido, se pronunció el prior del Convento Santo Domingo, fray Guillermo Álvarez, OP; quien además ha escrito una completa biografía del santo mulato, indicando: “Con la visita de sus reliquias, recordamos su generosa y piadosa vida fortaleciendo la fe de lo cristianos de nuestro tiempo, en que damos más importancia a las cosas materiales y no vemos que la fuente de nuestra felicidad esta en Dios. Por eso tendríamos que aprender de su humildad y caridad y emprender el camino estrecho que nos lleva al Padre”.

Si en agosto Arequipa es fiesta, porque anualmente el 15 celebra la fundación de la ciudad coincidiendo con la Solemnidad de la Asunción de Nuestra Señora, en los últimos días las celebraciones cobraron otro sentido. Durante 13 días, fray Martín de Porres fue venerado en tres centros principales. Templo Santo Domingo, Monasterio Santa Rosa y Santa Catalina, de donde partió cada día, cumpliendo una nutrida agenda.
Recibió también el homenaje de autoridades regionales y distritales quienes le otorgaron diferentes condecoraciones, reconociendo las virtudes que lo llevaron hoy a la veneración.

Hasta el 11 de agosto las reliquias estuvieron en el templo Santo Domingo, del 11 al 14 en el Monasterio Santa Rosa, donde fue recibido por escolares que elaboraron alfombras de flores, y niños vistiendo el hábito dominico como Martín y Santa Rosa su contemporánea. Esta comunidad en colaboración con miembros de la Universidad Católica Santa María, pusieron en escena la obra “Historia de una escoba”, para luego ofrecer una espacio de reflexión y oración a los jóvenes de la ciudad en la  Vigilia Juvenil: “A ustedes los llamo amigos”. El pasado 13 de agosto, los asistentes reflexionaron en el don de la amistad, por la cual san Martín fue ante todo amigo de Dios, de los enfermos, de los pobres y los animales.

Finalmente entre el 14 y este 17, sus reliquias se veneran en el Monasterio de Santa Catalina, donde se celebran Eucaristías y se disponen amplios espacios de veneración para los fieles. Este jueves 16 será condecorado por el presidente del Gobierno Regional y el viernes 17 por el alcalde de Arequipa. La misa de despedida este prevista para las 15:00 horas.

Sin embargo, el deseo de los fieles de Martín, es estar cerca de El, por lo que su última visita la realizará a la parroquia distrito de Cerro Colorado, Nuestra Señora de los Dolores, donde permanecerá hasta las 23:00 horas, para luego partir rumbo a la ciudad de Puno.