Análisis

Periodismo que indigna

No se puede entender cómo un periódico local cochabambino publicó, este pasado mes de noviembre, la fotografía de una menor de quince años, quien sufrió una agresión sexual y posteriormente fue asesinada por su victimario de aproximadamente 33 años. Si uno observa y lee la noticia en cuestión, encuentra todo menos un tratamiento periodístico profesional, objetivo, imparcial y responsable, tal como establecen las normas y reglas de esta noble profesión de servicio social.

Veamos los detalles: primero, en la tapa principal del periódico se observan dos fotografías, la del victimario y la de la víctima (la menor). En el caso de la niña, se muestra el rostro completo, parte de los hombros hasta el estómago, y, lo peor, se la muestra amarrada con una chalina (color morado). Su titular dice: “Psicótico violador. Sujeto de 33 veja y estrangula a quinceañera”. Ya ingresando a la página 6, aparece el titular “Quinceañera es violada y asesinada por un taxista”. La fotografía principal de toda la plana –la cobertura que le dio el periódico– muestra a la menor con el rostro completo, amarrada y en el piso, con el pie de foto que dice: “El cuerpo de Dalcy, la muchacha de 15 años que fue asesinada violentamente por un taxista”. La fotografía, más o menos, es de 15 cm por 10,5 cm, más que las otras tres fotografías, que se encuentran en la parte superior, que son de 8 cm por 6,5 cm. Todas las fotografías son a todo color. Quien redactó esta nota, además, pone su nombre y apellido, así como del fotógrafo. Es decir, es una transgresión a la norma periodística, una tras otra.

¿Qué dice el Artículo 10 del Código Niño, Niña y Adolescente de la Ley 2026 de 1999?: “Los medios de comunicación cuando publiquen o transmitan noticias que involucren a niños, niñas y adolescentes no pueden identificarlos nominal ni gráficamente ni brindar información que permita su identificación, salvo determinación fundamentada del Juez de la Niñez y Adolescencia, velando en todo caso, por el interés superior de los mismos. El incumplimiento de esta disposición dará lugar a la acción legal correspondiente.” Por otro lado, ¿qué dice el Código Nacional de Ética Periodística de nuestro país?: “…las y los propietarios de los medios públicos y privados, directores, editores, periodistas, trabajadores que tengan que ver con las tareas informativas o se involucren con ellas, así como quienes expresen opiniones a través de los medios no deben acudir al sensacionalismo ni exhibir en ningún medio periodístico imágenes de cadáveres, de heridos graves o de personas en situaciones extremas; de manera morbosa y reiterativa.” En el caso de la Ley de Imprenta, en el Artículo 11 se establece que “… se delinque contra la sociedad… o tiendan a trastornar la tranquilidad y el orden público… o provoquen la perpetración de algún delito, o sean obscenos o inmorales…”. También en el Artículo 18 del Estatuto Orgánico del Periodista Nº 20225 de 9 de mayo de 1984, se establece que una de las obligaciones del periodista es: “El lenguaje que use el periodista en sus crónicas, comentarios o información, deberá ser mesurado y exento de obscenidades, injurias, calumnias o expresiones lesivas a la moral.” Es decir, esta nota periodística, no solamente vulnera un delito común (Código del Niño, Niña y Adolescente), sino uno delito de imprenta, además de una infracción ética.

El autor es presidente Colegio de Comunicadores Sociales de Bolivia