Análisis

PAPÁS DE FIN DE SEMANA

Se trata de una expresión por demás conocida y… practicada en muchas familias. Algo que de ninguna manera refleja la realidad. Los miembros de una pareja —los dos— son papás toda la vida y de lunes a lunes.

Quien asuma este papel —él o ella— de sólo fin de semana debe cargar la responsabilidad especial: No desautorizar al otro–a. Apoyar lo formativo. No al mimo cómodo, acompañado del derroche de regalos, plata…

Hemos de tender a que la pareja separada entre en un cordial —ojalá— acuerdo dentro del marco de referencia de la educación de los hijos. Es muy necesario saber a qué cada una de esas personas denominan “valor”, triunfar en la vida, cuáles los caminos del éxito.

Deben pensar en la necesidad de inculcar a estos hijos “por horas” la importancia del deber por encima del gusto o la diversión. La honestidad absoluta, saber expresar un “no” oportunamente.

Nos hemos de hacer cargo del pequeño o grande drama que viven estos pequeños o jóvenes, hijos de una pareja separada, a estas edades dividir el corazón no suele ser fácil.

Cuidado especial requieren quienes pasan a ser la–las nuevas parejas y los hijos de uno u otro. La psicología de los pequeños es frágil, un “golpe bajo” les puede dejar una honda herida.

A todos se pide nobleza de carácter, amplitud de mirar, capacidad de sacrificio… unidos todos por el bien de los niños. Al ingresar estos fines de semana en hogares que no son los normales para ellos, esforzarse todos en crear un clima de unión y cariño mutuo.

Un punto delicado. ¿Hablarles de las causas de esta triste situación de separación o divorcio? Absolutamente sí. En momento oportuno, saber compaginar —¡oh arte!— la verdad con la delicadeza en las palabras. Todos deben procurar poner todo el deseo–entusiasmo para que la historia triste de los papás no se repita en los hijos. De lo contrario, nunca progresaremos en nuestra sociedad.

La relación con los nuevos hermanitos (hijos de la segunda pareja) no tienen por qué mirarse mal: Es mi hermano–a (aunque no lo sea por completo).

Pero, amigos, preguntamos: ¿No se hubieran podido ahorrar muchos de estos sinsabores, preparando–pensando mejor el matrimonio? ¿En este punto nos lleva una pasión descontrolada?

Que nos ilumine la frase de Jesús, el Señor: “No les digo que perdonen siete veces, sino 70 veces siete”. Gracias, Señor Jesús por ser como eres. Ayúdanos a imitarte. Tu alegría llegará a nuestros corazones.

Despedida de oro, normalmente emotiva, el que ambos, papá —o mamá— con los hijos oren juntos por todos ellos. Que el amor de Dios impregne su corazón. El Padre Dios —padre de “lunes a lunes”— es maravilloso; Él conoce y sólo Él, los repliegues —frecuentemente con lágrimas— de todos nosotros.

“Padre, querido Dios, sigue a nuestro lado, lávanos el interior a todos. Que compartamos tu amor inmenso. Gracias”.

Aconsejables frecuentes encuentros de papá–mamá para compartir experiencias, problemas surgidos, soluciones a tomar, lo que haya pasado, Dios está a su lado.

“Papás” de fin de semana, deseamos animarles a todos. Haya pasado lo que haya pasado.

teresa@san-ignacio.edu.bo

Sacerdote Jesuita