Análisis

#PapaenBOlivia Julio César Caballero: El mensajero que viene

Todo comunica: su posición frente al poder, la opción por los pobres, su forma de presidir El Vaticano, su increíble carisma, que en dos años lo ha convertido en un fenómeno de los medios de comunicación, incluidas las redes sociales. Pero nada como el mensaje que trae a nuestro país el vicario de Cristo.

¿Alguien se ha preguntado qué nos viene a decir el papa Francisco? ¿Por qué eligió Bolivia? Quedó claro después de que la Conferencia Episcopal, junto al presidente Morales, informara de que esta es una visita pastoral y evangelizadora; es decir, que, más allá de los protocolos, llegará para encontrarse con el pueblo, sabiendo que es el mensajero de uno más grande que él. De ahí que el protagonismo no debería centrarse en la persona de Jorge Bergoglio, sabiendo que la fuerza de su carisma no es más importante que el mensaje que trae de aquel que lo manda como sucesor de Pedro. Francisco ha sido desafiante hasta para la curia, porque no se detuvo en la denuncia y actuó en consecuencia contra las debilidades y amenazas en la propia Iglesia. Él llama a los cristianos a ser audaces y creativos en el modo de comunicar el Evangelio, con profunda humildad y alegría. El anuncio de una posible visita a la cárcel de Palmasola ha dejado en claro que su pastoral no es selectiva: es integradora, deseosa de conocer las carencias y miserias que están detrás de los centros penitenciarios, donde se reproduce a otra escala la realidad de la sociedad a la que visita.

En esa perspectiva, el encuentro con los bolivianos será enriquecedor porque es un hombre que ha dedicado su vida al contacto con la gente común, con los jóvenes que viven un idilio con él a través de las redes sociales y las nuevas tecnologías. ¿Qué les dirá a ellos –buscadores insaciables de la verdad, curiosos e irreverentes, vanguardia del servicio en las parroquias y colegios– que vendrán a abrazarlo? Serán los movimientos populares, los religiosos, las autoridades, los estudiantes, las familias, que vivirán una experiencia espiritual extraordinaria, que superará la fastuosidad de los altares que se erijan en su nombre