Internacional

Papa Francisco recibe reliquia de Mons. Oscar Romero

(Ciudad del Vaticano / Roma) El papa Francisco recibió una reliquia teñida con la sangre del que en vida fue arzobispo Óscar Romero, como regalo de parte del presidente salvadoreño Mauricio Funes Cartagena.

Funes había declarado ante los medios de difusión, antes de su viaje el 23 de mayo, que el principal motivo de su visita al papa era la de expresarle su gratitud porque el proceso de canonización del arzobispo “hubiese sido movilizado” y también para estimular que el proceso de santidad siga adelante.

Vocero del Vaticano dijo que el papa y el presidente Funes habían hablado sobre el arzobispo Romero y “la importancia de su testimonio para toda la nación ” de El Salvador.

Los dos dirigentes también hablaron sobre la labor de la iglesia en la promoción de paz y reconciliación; proveyendo educación y caridad, y luchando en contra de la pobreza y crimen organizado, dijo el Vaticano en una declaración por escrito.

“Los temas de defensa de la vida humana, el matrimonio y la familia ” también fueron tratados, se decía.

Después de reunirse con el papa fuera de la biblioteca papal, Funes le dijo al pontífice que se sentía “muy honrado” de estar ahí. “Muchas gracias por recibirme y muchas gracias por esta audiencia”, le dijo el presidente salvadoreño al papa argentino.

El papa Francisco y el presidente Funes hablaron en privado durante 12 minutos, seguidos de intercambio de regalos.

Funes le presentó al papa un relicario dorado grande que contenía un pedazo de la vestidura blanca con sangre desteñida del que en vida fue arzobispo Romero de San Salvador, la cual llevaba cuando sucumbió por tiros de bala el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba Misa en una capilla de un hospital.

El padre jesuita Federico Lombardi, vocero del Vaticano, les dijo a los periodistas que había “claramente una mancha de sangre” en medio de la tela.

El relicario fue un regalo de las hermanas de la Congregación de Misioneras Carmelitas de Santa Teresa que dirigen el hospital de la Divina Providencia, en donde el arzobispo había vivido y había sido muerto.

La inscripción del relicario decía en español: “Monseñor Óscar Romero, guía espiritual de El Salvador.”

La visita del presidente se llevó a cabo un mes después de que el arzobispo italiano Vincenzo Paglia, postulador de la causa de santidad del arzobispo, dijera que el proceso de beatificación y, a su tiempo, de canonización del asesinado arzobispo salvadoreño había sido reactivado.

La Congregación de Causas de Santidad autorizó la iniciación de la causa en 1993, pero muchas personas que trabajaban en la causa del arzobispo Romero describieron la revisión común de los escritos del candidato como que habían sido “embotellados” de 2000 a 2005.

El papa Benedicto XVI le dijo a los periodistas en 2007 que el arzobispo “ciertamente había sido un gran testigo de la fe” quien “merece la beatificación, sin lugar a dudas”; sin embargo, dijo que, aunque el trabajo en la causa de santidad procedía, se habían creado problemas por parte de algunos grupos que injustamente trataron de presentar al arzobispo Romero como figura política.

El embajador de El Salvador ante la Santa Sede, Manuel López, le dijo a la Associated Press antes de la reunión del 23 de mayo que cuando saludó al papa Francisco junto con otros diplomáticos, el 22 de marzo, el papa latinoamericano le había dicho: “‘Espero que bajo este pontificado podamos beatificarlo'”.

Monseñor Jesús Delgado Acevedo, que trabajó con el arzobispo Romero, y que ahora es vicario general de la arquidiócesis de San Salvador, les dijo a los periodistas recientemente que cuando habló con el futuro papa en 2007, y que entonces era solamente cardenal Jorge Mario Bergoglio, le había dicho que si fuera papa, la beatificación y canonización del asesinado arzobispo sería la primera cosa que buscaría.

Monseñor Delgado dijo que durante otra reunión en 2010, el entonces cardenal Bergoglio recordó lo que había dicho sobre el arzobispo Romero en 2007, pero que añadió que el problema era que nunca llegaría a ser papa pues ya estaba muy viejo.

El padre Lombardi les dijo a los periodistas después de la reunión del presidente con el papa “que la causa del arzobispo Romero seguía adelante en la Congregación de Causas de Santidad, de acuerdo con las reglas de la iglesia” y que solamente le correspondía a la congregación “informarnos” sobre el estado del proceso.

El siguiente paso en el proceso es una declaración formal del papa de que el arzobispo Romero murió como mártir, de que fue muerto por la fe. Y no se necesita milagro alguno para la beatificación de un mártir.