Santa Cruz

Palabras del Cardenal Julio Terrazas Sandoval en el acto académico de Investidura de Doctor Honoris Causa

Gracias a la Universidad por este aliento que me da. Recibo esta distinción no como un reconocimiento a mi persona solamente sino como un reconocimiento a toda nuestra Iglesia en Bolivia que debe seguir captando y comprendiendo que la palabra del Señor tiene que ser proclamada y profesada por gente que es capaz de unir la razón y la fe; la ciencia y la cultura con la fe, haciendo obras de fe para que este mundo no se enrede en pequeñas realizaciones materiales sino que sea capaz de caminar con la cabeza y el corazón firme proclamando sus convicciones.

Nosotros seguiremos anunciando a un Dios que no necesita treparse  encima de las montañas para que lo adoren sino un Dios que resuelve bajar para siempre y caminar  junto a su pueblo.

Y esta palabra es para todo el mundo universitario, porque esto no es privativo de la Iglesia Católica, esta dimensión de apertura, de diálogo, de búsqueda,  de hacer que cada  vez se clarifique más el ser humano.

De manera especial  nosotros estamos convocados a hacer de nuestro centro educativo de la Universidad Católica un centro realmente de búsqueda, un centro de vivencia, que anuncie, que no se encierre entre cuatro paredes, un centro que hable cuando todos callan, un centro que muestre que en este Dios de la vida no hay contradicción, esa es la riqueza de la razón que nosotros tenemos que tener bien clara para poder argumentar nuestro ser y nuestra razón universitaria.

Vuelvo a repetir y vuelvo a decirle a todos los que trabajan en la Universidad Católica de Bolivia que mi palabra es de gratitud en este momento por este signo, pero sobre todo quiere ser una palabra aliento.

Hay espacios para hablar y hay que hablar, hay espacios  para buscar la verdad y hay que buscar la verdad. No hay que perder tanto tiempo en figuras que no hacen más que ridiculizar las búsquedas auténticas y verdaderas.

Hay espacios y oportunidades que el Señor nos brinda como los que estamos viviendo hoy en la Iglesia y el mundo. La humildad y la sencillez no pueden ser perversamente interpretados por quienes no entienden que en el mensaje de Cristo lo que vale es el deshacerse y no el subirse a estropear y pisotear a los demás.

La Universidad Católica está invitada de manera especial a ser una comunidad de creyentes, una comunidad que siga interpelando al mundo cada vez más presa del individualismo y el egoísmo para que la solidaridad y el bien común no desaparezcan en discursos inútiles, repetitivos y sin ida.

La universidad tiene que ser el centro de la búsqueda, que se busque la verdad y no tanto los recovecos de las instituciones; que se busque la verdad significa poner de acuerdo nuestra razón con las exigencias de la fe y así cuando miramos nuestra razón bajo las exigencias de la fe abrimos horizontes grandes y eso nos impide ser un pueblo de individualistas, de gente que piensa que la liberación es un privilegio para unos cuantos.

Tiene que ser “católica” una universidad abierta el estilo de Cristo, el momento de temblar para  que nadie se burle porque somos católicos ha terminado, es la hora de la valentía  (aplausos). Necesitamos pues no convertirnos en habladores de las esquinas, los invito mis hermanos a que seamos luz en este momento de tanto oscurantismo intelectual, que seamos la sal en un momento en que parece que la suciedad solo tiene que saciar al hambre material y se olvida del hambre de la verdad y de la vida, de la justicia y del amor y de la libertad.

Esto es lo que yo quiero decirle con una palabra que justifica e alguna manera que acepte esta distinción inmerecida.

Quisiera tener el corazón grande y abrazarlos a todos y a cada uno aquí presentes y a tantos amigos y amigas que han seguido acompañándome y brindándome ese apoyo que se necesita en la causa del reino que no es una causa de puras palabras, es una causa que exige convicciones profundas y sobre todo exige no dejar de lado jamás la fuerza del espíritu para no envolverse jamás con las fuerzas del maligno. Muchas gracias.