Santa Cruz

Padre Miguel Limón cuenta por qué se ordenó sacerdote y cómo fue aquel inolvidable día

Al parecer, el Padre Miguel Limón recuerda el día de su ordenación sacerdotal, hace 25 años, como si fuera ayer. En la eucaristía que celebró con el Arzobispo y otros presbíteros de Santa Cruz, el Padre Miguel ha relatado los motivos por los cueles aceptó el llamado a ser sacerdote y también contó con apreciable detalle, los momentos y signos del día de su ordenación en la Catedral de Santa Cruz en la primavera de 1991 de manos del Cardenal Julio Terrazas.

“Acepté el llamado a ser sacerdote por dos motivos: El primero, el más íntimo y misteriosos, el más sencillo y profundo: El señor me cautivó e hizo que su proyecto coincida con mis búsquedas. Es algo indescifrable con palabras. Sólo puedo decirles que él me sedujo y me dejé seducir.

El segundo motivo estuvo muy unido al primero pero en sus manifestaciones externas, quería llegar a ser instrumento de bien para la gente más sencilla, quería hacer el bien a todos, quería ser útil” relató emocionado pero sereno el sacerdote de 55 años de edad.

El religioso también relató uno a uno los detalles y signos con que la Iglesia lo ordenó sacerdote para siempre:

“Recuerdo aquella primavera de 1991. Preparé lo que tenía que vestirme aquel día. El alba, la estola y la casulla. La Catedral se revestía con sus mejores galas para la ocasión. La asamblea congregada especialmente y llena de emoción. Puesto en pie y nervioso, escuché que la Iglesia me llamaba por mi nombre, que me preguntaba por mi decisión de seguir al Señor. Sentí gran alegría cuando los fieles me acogían y aprobaban mi ordenación con su “te damos gracias” y con un fuerte aplauso.

Me postré en el suelo como signo de mi entrega total al Señor. Fueron unas manos, las de mi Obispo, Monseñor Julio, las que sosegaron todos mis temores. En ellas deposité mi obediencia. Y me integra a Dios y a la Iglesia.  Recobré confianza ante la intercesión de los santos y mártires que hizo toda la asamblea, a través de las Letanías de los Santos.  Fue un momento tan importante para mí. El cielo y la tierra se unían, lo humano y lo divino se abrazaban. En este momento tan sentido. Sentí que Dios me poseía con su amor inmenso a través del óleo que me ungieron las manos y de la estola y la casulla con que me revistieron, signos de mi ministerio sacerdotal. Vi que el Señor y toda la Iglesia me amaban incondicionalmente. Arropándome con su cercanía y plegaria, con su cercanía y apoyo. Todos me deseaban y decían: que Dios te bendiga”

Por su Parte el arzobispo de Santa Cruz, Monseñor Sergio Gualberti expresó su alegría de compartir con él esta celebración y aseguró que también el Cardenal Julio, que lo ordenó sacerdote hace 25 años, estaba espiritualmente presente en la celebración.

“Queremos decirte gracias por tu servicio en Santa Cruz” dijo Monseñor Sergio a tempo de subrayar la importancia del sacerdocio pues “el sacerdote no es sacerdote por su cuenta, es el Señor el que lo hace sacerdote” afirmó.

Del Padre Miguel destacó varias cosas, entre ellas su cercanía de Padre y hermano “Gracias por acompañar a la gente con “espíritu de Padre y hermano” dijo destacando también el aporte del Padre Miguel a través del canto “lo has vuelto un espacio de evangelización (…) que sigas siempre el ejemplo de Jesús con tu testimonio generoso y que con tu vida entregada sepas cautivar en la gente el deseo de seguir a Jesús” señaló.

Los últimos días del mes de septiembre, el Padre Miguel a continuado celebrando el día de su ordenación y lo ha hecho, desde luego, celebrando la eucaristía, uno de los pilarse fundamentales y razón de ser del sacerdocio. Ha compartido con diversas parroquianos y comunidades a las que ha servido en estos 25 años, entre ellas, el hogar de las hermanas de la caridad donde todos los viernes, infaltablemente, celebra la eucaristía con la comunidad de religiosas y los niños, niñas y ancianos del Hogar.

Dios bendiga al Padre Miguel y a nuestros sacerdotes.