Tarija

P. Miguel Donahue, el padre y amigo de los niños excepcionales

El nombre de Miguel Donahue es un nombre que se escucha permanentemente en el ámbito de la discapacidad. “El padre Miguel me ayudó a llevar a mi hijo a Argentina”, “El padre Miguel logró que operarán a mi hija gratis”.

Son frases que se escuchan en las voces de padres que en algún momento recibieron ayuda del religioso Michael Donahue, a quien todos llaman padre Miguel desde que él mismo decidió castellanizar su nombre para que la gente no tuviera dificultades en pronunciarlo.

Hoy el padre Miguel Donahue se encuentra obligado a permanecer en su casa debido a la fibrosis pulmonar que ha ido deteriorando su salud desde 2009 y que se agravó en mayo pasado. “Antes trabajaba con ellos y ahora soy una persona con discapacidad”, comenta con la amabilidad que es habitual en él. Pese a sus dificultades para respirar, que le obligan a permanecer en casa junto al tanque de oxígeno, no ha perdido la armonía de esa personalidad que irradia fundamentalmente amistad.

Explica que los médicos le han dado unos tres años de vida, en la última visita a Estados Unidos, y lo dice con la tranquilidad de quien ha vivido plenamente y ha cumplido con todos sus propósitos en la vida. Michael Donahue llegó a Tarija hace casi 30 años para cambiar la realidad de las personas con discapacidad de Tarija, en una época en la que ser discapacitado equivalía a ser aislado del mundo e ignorado por la sociedad.

Cuando Donahue llegó ya traía detrás de sí una vida entera ocupándose de las personas con discapacidad ya que su acercamiento a esta problemática social surgió en su país natal, Estados Unidos y lo acompañó a Perú, en donde estuvo antes de llegar a Tarija y en donde ya había trabajado en proyectos para mejorar las condiciones de vida de las personas con discapacidad. Dentro de su vocación religiosa, en la que una parte esencial es el servicio al prójimo, ocupan un lugar especial las personas con discapacidad por lo que además de la licenciatura en filosofía y una maestría en teología, cursó una maestría en Educación Especial a través de una beca otorgada por la familia Kennedy.

“Los Kennedy hicieron mucho por el tema de la discapacidad, porque tenían una hermana, Rosmery, con discapacidad, ellos crearon los Juegos Olímpicos Especiales y las becas para estudiar educación especial”.

Cuando el padre Miguel llegó a Tarija se percató de la falta casi absoluta de programas e instituciones que trabajen a favor de las personas con discapacidad.

Apenas llegó se propuso cambiar la realidad de las personas con discapacidad y acudió a organismos de apoyo internacional para conseguir ayuda económica y construir infraestructura que permita trabajar en la rehabilitación y educación de las personas con discapacidad.

Los padres de familia, que hasta ese momento estaban desprotegidos, se aglutinaron en torno a él y así se creó el Ceeba-Anet.

Con el tiempo se logró crear centros para cada tipo de discapacidad y nació Aprecia para personas con discapacidad visual, Ceadi para la discapacidad auditiva y Cerfi para la discapacidad física, quedando el Ceeba como institución encargada de las discapacidades intelectuales.

“Él ha sido el Ángel en Tarija, impulsor de la Educación Especial en el departamento de Tarija- comenta Loredana Doffigny, directora del Ceeba-, hizo crecer a cada institución siempre vigilando que el personal trabaje con mucha vocación. Para él, cada logro de los centros, o de algún alumno es una satisfacción personal y siempre nos ha apoyado, incluso muchas veces con su propio dinero, cuando se trataba de refacciones él se hacía cargo de los arreglos de los centros”.

Además de los centros, Miguel Donahue creó dos Casas de la Amistad para que pudieran vivir y ser cuidados mujeres y varones con discapacidad. Se trata de personas que fueron abandonadas y requieren una atención de 24 horas.
Prácticamente todos los años el padre ha sido reconocido por su labor y este año, en el mes de la discapacidad en Tarija, todas las instituciones encargadas de esta problemática han realizado una caminata en su honor por los casi 30 años de dedicación y servicio a la discapacidad.

“Él ha sido mejor que un papá”
María del Carmen Perales no solo es testigo, sino protagonista de la obra del padre Miguel Donahue en Tarija. Ella recuerda cuando tenía 7 años y el padre llegó a su comunidad, San Pedro de las Peñas buscando a las personas con discapacidad que allí hubiera.

“Mi comunidad era un lugar lejos del camino a donde nadie iba pero él fue, iba a los lugares más alejados del área rural a buscar a los niños con discapacidad”.

A María del Carmen la trajo a un internado que había conformado en San Lorenzo, lo mismo que a muchos otros niños a quienes “rescató”, según explica María. Nos rescató para ayudarnos y para que podamos estudiar.

La labor de Donahue consistía en buscar a esos niños que sufrían alguna discapacidad y que vivían en comunidades muy alejadas para darles la oportunidad de acceder a la rehabilitación, educación, e integrarse a la sociedad.

“El nos inscribía en la escuela y se preocupaba de cada uno de nosotros, iba a las reuniones de padres de familia y recogía nuestras libretas, siempre estaba preocupado de que no nos falte nada y eso hasta hoy, nos llama para saber como estamos, vive pendiente de nuestras necesidades”.

María del Carmen vivió en el internado de San Lorenzo y luego se traslado a la Casa de la Amistad creada por Donahue y que acoge a niñas y señoritas con discapacidad y les proporciona un hogar. Allí salió bachiller.

Posteriormente, María del Carmen ingresó a estudiar para auxiliar de enfermería y hoy continúa sus estudios para conseguir la licenciatura. Para ella, Donahue es la persona que le dio una oportunidad enorme en la vida de conocer otra realidad y otras posibilidades de salir adelante. “El ha sido más que un papá, el me ha ayudado a construir mi casita en el asentamiento y siempre llama para preguntar como estoy, como están los demás y nos dice que hay que seguir adelante”.

María del Carmen no puede ocultar la emoción que la embarga al pensar en el padre Miguel Donahue y expresar, a nombre de todos los que fueron bendecidos con su ayuda su agradecimiento. “Quiero que escriba y ponga, a mi nombre, y de todos los que él ha ayudado que estamos muy agradecidos con él porque ha sido mejor que muchos padres, y nosotros le queremos y siempre vamos a dar gracias porque el nos dio una oportunidad, nos rescató”.

Cambiando la visión sobre la discapacidad

Olimpiadas
En 1988, luego de dos años de su llegada a Tarija, se realizaron las primeras olimpiadas especiales que constituyeron el primer shock en la concientización de la sociedad tarijeña sobre la realidad de la discapacidad en Tarija.

Apoyo
María del Carmen recibiendo su diploma de bachiller de manos del padre Miguel Donahue quien la ayudó a encontrar su vocación en la enfermería, luego de traerla de su comunidad para que pudiera recibir una formación.

Amistad
Siempre atento a las necesidades de sus amigos, el padre Miguel Donahue acompaña en su baile de 15 años a Alejandra, una de las muchas niñas a las que apoyó y apadrinó en Tarija.