Internacional

Obispos temen que pronto no haya cristianos en Medio Oriente, dice Cardenal Sarah

El Presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, Cardenal Robert Sarah, participó recientemente en Barcelona, España, de las 49ª Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura que organiza el Centro Sacerdotal Rosselló. Se realizaron en el Aula Magna del Seminario Conciliar de Barcelona, los días 21 y 22 de enero bajo el tema: “Donde hay caridad, allí está Dios”.

Durante su estadía en Barcelona, el Cardenal Sarah fue entrevistado por la periodista María Paz López del diario la Vanguardia, de Barcelona, y que reproduce la agencia Análisis Digital del arzobispado de Madrid. En el diálogo y sobre su reciente visita a Medio Oriente, el Cardenal dijo que “estuve en el Líbano a principios de diciembre; es el tercer viaje que hago a la zona desde que empezó la guerra. Hablé con todos los obispos de Siria para saber qué necesitan. Tanta gente huye de la guerra, se quedaron sin trabajo, sin casa, los niños sin escuela o huérfanos. Ahora hemos instalado un hospital pediátrico en la región libanesa de Bekaa, fronteriza con Siria, para atender a unos cuatro mil niños sirios refugiados”.

El Purpurado indicó además que “los obispos temen que pronto no queden cristianos en Medio Oriente, pues huyen sin cesar. En el caso de Siria, está también la amenaza de los fundamentalistas, pues entre los rebeldes contra el régimen de El Asad hay también islamistas radicales, tanto sirios como de otros países”.

Estos extremistas, recordó el Cardenal, “han secuestrado a trece monjas ortodoxas, a dos obispos y a tres sacerdotes, así que los pastores maronitas, ortodoxos, coptos, melquitas… temen que la región se quede sin esa presencia. En Navidad había poquísimos fieles en las celebraciones; o tienen miedo de ir a la iglesia o se han marchado del país. Ni siquiera sabemos cuántos cristianos hay en Siria”.

Ante una pregunta sobre la universalidad de la Iglesia, el Purpurado comentó que “quizá habrá llegado el tiempo de subrayar que la Iglesia es verdaderamente Católica, y que puede aprovechar la riqueza de todos los pueblos que se convirtieron en cristianos. En África, en Asia, tenemos riquezas que podemos proponer a la Iglesia y que en la sociedad occidental se perdieron, como la riqueza de la familia, de los niños, del matrimonio”.

“Los pueblos asiáticos y africanos pueden aportar más sabiduría y equilibrio a la nueva mentalidad europea, y también la vivacidad de la fe, una fe que da alegría” para derrotar a la tristeza.