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Obispos de Uruguay a trabajadores: Que el Señor recoja anhelos de justicia y dignidad

(Montevideo / Uruguay) Al conmemorarse el miércoles 1 de mayo el Día del Trabajo, a través de una carta a todos trabajadores del campo y la ciudad, los Obispos de Uruguay pidieron al “Señor Jesús, el carpintero de Nazaret, que recoja sus anhelos de justicia y dignidad, para que, “junto a las fatigas de cada día, encuentren también la alegría del trabajo bien hecho y del servicio a la sociedad de la que todos somos parte”.

Los Prelados destacaron que los trabajadores “con dedicación, talentos y sudores, ganan honestamente el pan de cada día, sostienen a sus familias y se suman en la construcción de una sociedad más justa y solidaria”.

Además indicaron estar contentos porque se está dando “mayor capacitación y seguridad laboral, así como el aumento del salario real en sectores sociales tradicionalmente más desfavorecidos”, y sobre todo por las “conquistas sociales que buscan mejorar las condiciones del trabajo”.

Señalaron que “valoramos el fortalecimiento del movimiento sindical en defensa de la dignidad del trabajador” y por otro lado, expresaron su preocupación al “constatar algunas veces cierta tendencia a un corporativismo rígido”.

Los Obispos también recordaron que cuando el Beato Juan Pablo II visitó el país hace 25 años, se dirigió a todos los trabajadores y los “exhortó a buscar una genuina cultura del trabajo”.

En otro aspecto, mencionaron que hay dos matices de la situación social, la primera se refiere a “quienes poseen tierra u otros bienes deben tener presente que sobre toda propiedad recae una hipoteca social, que obliga a procurar que sus bienes rindan en beneficio de la sociedad”.

En el segundo matiz mencionan “quienes luchan por los justos derechos de los trabajadores” y los exhorta a que “deben tener en cuenta las limitaciones que impone la situación general del país y los derechos de todas las partes involucradas”.

En otro párrafo de la carta, afirmaron la importancia de “un estudio profundo de los problemas” para estar dispuestos “a aceptar la verdad y dejando de lado las ambiciones particulares o de grupo para mirar ante todo al bien común”.