La Paz

Obispo emérito castrense Mons. Gonzalo: “Nuestra misión es entregarnos, hacer felices y amar a las personas”

Es la reflexión que comparte y nos deja Mons. Gonzalo Del Castillo, Obispo emérito castrense, en la celebración de este domingo a tiempo de comentar el contenido las lecturas de la liturgia. Su llamado conecta con el período electoral que vivimos y el discernimiento que debemos realizar, e igualmente con las necesidades cotidianas que experimentamos.

 

Salomón pidió sabiduría para poder gobernar su pueblo y Dios se lo concedió porque este don está en el plan de Dios. Dios valora que el ser humano se reconozca frágil y limitado. Dios cumplió su promesa.

 

Estamos cerca de las elecciones y tenemos que definir nuestro voto, dejándonos inspirar por Dios en dos niveles. Primero sabiendo discernir qué quiere Dios para nuestro pueblo, en segundo lugar debemos ver la humildad y conciencia de Dios de los candidatos, personas que tengan clara su misión de servir al pueblo de Dios, no de servirse de él. Lo que nosotros queremos para nuestra patria tiene que ver con esta cualidad de pensar más en Dios y en los valores humanos cristianos que en sí mismos o sus intereses. Son criterios muy importantes sobre todo en estos días que nos vamos a ver invadidos por la propaganda política.

 

Es verdad que se trata de apuntar a esa cualidad de la que se habla tanto hoy del “vivir bien”, como cristianos eso tiene que ver con tener a Dios en nuestras vidas.

 

En la segunda lectura de san Pablo que recomiendo volver a leer hay unos 6 verbos que están allá. Conocer, elegir, predestinar, llevar el amor a las personas y otros. Estas acciones se realizan en nuestra vida. Dios nos conoce muy bien, nos elige para una misión en la vida que es nuestra vocación, nos ha predestinado para lo mejor sin anular nuestra libertad.

 

Recuerdo la poesía de san Juan de la Cruz se dice que la pregunta fundamental de Dios será si hemos amado. Y esto es verdad, se trata de buscar la felicidad de los demás. Se trata de amar a los hermanos desde el pensamiento de Dios. Podemos ser “pastores” de las personas, seamos religiosos o no.

 

En el Evangelio, Jesús compara el Reino de Dios con imágenes cotidianas muy ricas en significado. Lo compara con un tesoro que encuentra un hombre, entonces va, vende todo lo que tiene y compra ese terreno. Así es el Reino de Dios cuando nosotros descubrimos la riqueza de encontrarse con Jesús.

 

También se parece a una perla valiosa que encuentra un comerciante y que cambia todo lo que tiene para obtenerla. Dios nos ha encontrado como perlas preciosas a cada uno de nosotros, sabiendo que las dificultades y problemas bien llevadas nos afinan y nos hacen más agradables a Dios.

 

El Reino de Dios se parece también a la red que meten los pescadores con la que sacan peces grandes y pequeños que después ellos mismos escogen. Al final de los tiempos sucederá algo similar con todos nosotros.

 

Finalmente debemos dar gracias a Dios por las personas que pasan por nuestra vida y que ya no están entre nosotros, o personas que están bajo nuestro cuidado y cuyo crecimiento debemos ayudar encaminar. La mayor herencia que estamos llamados a dejar es la del amor, la ley del amor de Dios, ésta podría ser la gran conclusión de las lecturas que hemos escuchado hoy.