La Paz

Nunciatura Apostólica al Santuario de Copacabana

La Nunciatura Apostólica envió un mensaje de felicitación por la iniciativa de rendir un homenaje a la Virgen de Copacabana y deseos de fortalecer la religiosidad y fe de los peregrinos. El mensaje fue leído antes de finalizar la solemne eucaristía de desagravio.

Excelentísimo Mons. Fernando Bascopé:

Expreso una viva felicitación por la hermosa iniciativa de rendir un sentido y filial homenaje a nuestra Señora de Copacabana con una solemne eucaristía y procesión presididas por el Excmo. Mons. Oscar Aparicio Céspedes, Obispo Castrense y Presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana, acompañado por Usted, en su calidad de administrador apostólico de la diócesis de El Alto, territorio eclesiástico al que pertenece ese santuario mariano nacional de Copacabana.

En el ya lejano 14 de mayo de 1988, el Santo Padre ahora santo, Juan Pablo II, antes de dejar Bolivia sobrevoló Copacabana lugar de gracia donde la fe sigue floreciendo a orillas del lago majestuoso que guarda tantas tradiciones y que, con su belleza, rinde una perenne alabanza a Dios Padre creador. El Papa Juan Pablo II, en aquella ocasión pidió la intercesión de la virgen morena, patrona de Bolivia, para que (son sus palabras), encontremos el camino hacia Cristo, para que ayudemos al hermano pobre, al que sufre, al que necesita paz y gracia.

Advierto en estas palabras del Papa Juan Pablo II y en las del Papa Francisco, puestas al inicio de este mensaje, una bellísima coincidencia: nuestra vida debe centrarse en Cristo, a el lo debemos proclamar con el testimonio de una vida de fe integra hacia El debemos caminar haciendo el bien, siempre el bien.

Valiéndome de su mediación trasmito a los presentes en esa celebración litúrgica los mejores votos para que, conducidos por María, hagan la experiencia de buscar y encontrar al Señor presente en su palabra, en la eucaristía y en el hermano. La compañía siempre cercana, llena de comprensión y ternura de María de Copacabana los ayude a vivir en fraternidad, ayudándose, comprendiéndose, amándose.

Al formular estos deseos, en nombre del Santo Padre Francisco transmito de corazón su afectuoso saludo y su bendición apostólica.

P. Rastislav Zummer
Secretario de la Nunciatura Apostólica de Bolivia.