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NUESTRO EDITORIAL: ¿ALGO MÁS QUE EL DIÁLOGO RESPONSABLE?

Creemos que sólo una mirada amable a tanto desmán social -mirada que no vea enemigos ni adversarios en los demás, sino “compañeros de camino”- será capaz de revertir la insatisfacción sistemática que advertimos en nuestro país. 

Tenemos los comunicadores la urgente necesidad de contemplar y analizar serenamente la realidad que nos rodea, toda la realidad que se produzca cerca o lejos. Por un lado, para ser fieles a los acontecimientos noticiosos diarios y no faltar a la verdad. Por otro, para enriquecer nuestra capacidad de opinión y que ésta pueda influir positivamente en el entorno que recibe las noticias que generamos.

Estas actitudes se hacen inaplazables en nosotros, comunicadores católicos. No debemos sentirnos más capaces ni menos que los demás. Además, apreciamos el compromiso, ciertamente gratificante, de ser portadores de una Buena Nueva, una Noticia capaz de dar plenitud de sentido a las zonas oscuras de esa realidad que contemplamos y analizamos.

Nuestros Pastores de Bolivia, con la claridad que les caracteriza, se manifestaron en el último Consejo Episcopal Permanente, celebrado en Septiembre, y lo hicieron con un oportuno mensaje: CARIDAD Y VERDAD. La Verdad les hará libres (Jn 8,32) En sus párrafos hacen un repaso meditado a la actual situación del país, a la que hacemos referencia.

Sobre la consulta en el TIPNIS aluden a la división que se ha suscitado entre los habitantes del lugar, entre los que apoyan la consulta y aquéllos que la resisten. Llaman, una vez más, a retomar el camino del verdadero diálogo entre el Gobierno y los dirigentes indígenas. Diálogo basado en la verdad y el bien común.

En el capítulo de Derechos humanos y justicia se permiten sugerir, en aras de crear un clima de paz en el país, hacer un gesto de reconciliación, como un indulto o la amnistía a favor de esos hermanos (encarcelados, exiliados y refugiados políticos). No olvidan en este apartado la demanda judicial que autoridades gubernamentales han instalado en contra de tres medios de comunicación.

El próximo Censo -dicen- es un instrumento indispensable para reflejar nuestra realidad lo más fielmente posible. Animan a la ciudadanía a apoyar y participar y piden que se incluyan aspectos tan delicados como la identidad religiosa y sociocultural. Defienden la vigencia en nuestro país de una cultura mestiza y el derecho de la población a identificarse con ella. Tampoco se les olvida llamar a la ciudadanía a ejercer un control social al proceso del Censo y, particularmente, sobre el uso transparente y responsable de la información recabada.

Finalmente, y como es costumbre en nuestros Obispos, llaman a deponer actitudes intransigentes de las partes y a retomar el camino del diálogo responsable en las situaciones de conflicto presentes y futuras.

Nos preguntamos si es suficiente ese diálogo responsable. Porque nuestro entorno social, tan maltrecho en los últimos tiempos, necesita un serio trabajo de reconciliación. Una apremiante labor de recomposición fraterna. Desde la raíz de las motivaciones y circunstancias que influyen en las personas. Trabajo éste en el que los educadores de nuestros niños y jóvenes tienen un imperioso compromiso. Y no sólo ellos sino todo líder, dirigente, empresario o político, que tenga en sus manos el acompañamiento de un grupo de personas a quienes deba alentar, instruir o promocionar. El diálogo, sin duda, favorecerá dicho objetivo.

Sin embargo, lamentamos experimentar cada día un contexto político que forja constantes escenarios de enfrentamientos, desencuentros e intolerancias.

Creemos que sólo una mirada amable a tanto desmán social -mirada que no vea enemigos ni adversarios en los demás, sino “compañeros de camino”- será capaz de revertir la insatisfacción sistemática que advertimos en nuestro país. Desafío éste que será posible cuando favorezcamos actitudes conscientemente positivas, generadoras de optimismo y confianzas mutuas.

Tienen razón los Obispos cuando, en el último párrafo de su mensaje, elevan oraciones a Dios Padre y a Jesucristo, Señor de la Historia, para que su Espíritu nos edifique en la verdad “que nos hace libres”, nos anime en la convivencia fraterna y justa, y nos fortalezca en el servicio a nuestros hermanos.

Nuestra apuesta es, hoy y siempre, por esa Verdad.

(Mensaje de los Obispos: http://www.infodecom.net/destacados/item/3551-conferencia-episcopal-boliviana-se-pronuncia-sobre-el-tipnis-el-censo-2012-y-los-derechos-humanos-y-justicia.html)