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Necesitamos aprender a amar y a servir al prójimo dice Mons. Bialasik

Mons. Cristóbal Bialasik, Obispo responsable de la Pastoral de Salud, en su mensaje emitido por la XXI Jornada Mundial del enfermo que se celebrará el próximo 11 de febrero, destacó que necesitamos aprender amar y servir al prójimo  “El que ama a Dios, debe amar también a su hermano” dice San Juan (1 Jn4,20). Así debemos entender que el amor no consiste solamente en conmoverse ante la miseria del otro. Más que “hacer una caridad”, es necesario amar a Dios presente en mi hermano y arriesgarse sin reserva ni cálculo, sirviendo al prójimo, así lo hizo el buen samaritano. Lamentablemente muchas veces los que aparecen como funcionarios no saben amar. Por eso en primer lugar necesitamos aprender a amar y servir a nuestro prójimo, especialmente a este más necesitado, a nuestro hermano sufrido, enfermo, pues “todo lo que ustedes desean de los demás, háganlo con ellos, porque esta es la ley y los profetas” (Mt 7,12), dijo.

“En este año el Papa Benedicto XVI con ocasión de la XXI Jornada Mundial del Enfermo (11 de febrero de 2013), titula su mensaje: “Anda y haz tu lo mismo” Lc 10,37). Son palabras de Cristo situadas en el relato del buen samaritano del Evangelio de San Lucas. Al leerlo, igual como el maestro de la Ley, también nosotros debemos responder a la pregunta: “¿Quién es mi prójimo?”. Sin duda alguna, nos damos cuenta, que no hay que calcular para saber quién es mi prójimo, sino debo dejarme llevar por el llamado que siento en mi mismo: debo hacerme prójimo, próximo a mí – hermano que me necesita”, explicó.

Sabemos que llevar la Cruz de Jesús frecuentemente nos atemoriza porque parece ser algo que supera nuestras fuerzas, y es como la negación de la vida. ¡En realidad, es exactamente a lo contrario!. La Cruz es el “Sí” de Dios al hombre, la expresión más intensa de su amor y la fuente de la que brota la vida eterna. A pesar de los sufrimientos que un enfermo pasa, debemos ayudarle a entender que “lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito” (Enc. Spe salvi, 37), señala su mensaje.

El Prelado pidió a los que están al servicio de los enfermos  alentar a renovar con entusiasmo su misión. “ En nuestras parroquias debemos consolidar las Comisiones de Pastoral de la Salud, con una orientación y animación espiritual específica; promoviendo que los adultos y jóvenes colaboren y estén cerca de los enfermos del barrio, de un hospital, de un dispensario, con una entrega solidaria y con un compromiso de fe y caridad”, señaló.

Confiamos también que las autoridades puedan hacer mucho por los enfermos y ancianos, con estructuras sanitarias que sirvan de ayuda y apoyo a los que sufren, sobre todo a los más pobres y necesitados con lugares que los reciban con disponibilidad y afecto, para brindar los cuidados debidos a una persona enferma y necesitada, puntualizó.