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Joel Picanerai (8) y su hermano Cristian (24) posan son sus carnés al lado de sus padres Joel Picanerai (8) y su hermano Cristian (24) posan son sus carnés al lado de sus padres El Deber Digital

Ayoreos adoptan la Navidad, que alivia sus necesidades

Escrito por  Dic 23, 2017

Los ayoreos asentados en zonas urbanas de Santa Cruz han prescindido de gran parte de sus costumbres ancestrales y de sus creencias para adoptar religiones y hábitos de la sociedad cruceña, entre ellos la Navidad, fiesta que celebran con sencillez dada la precaria condición económica en la que viven en las comunidades Garay y Degüi, donde habitan alrededor de 160 familias.

En la aldea Garay viven unas 250 personas, entre niños, jóvenes y adultos: unos profesan la religión católica y otros se inclinan por prédicas evangélicas. El caserío de Garay está edificado con paredes de barro a medio terminar y techo de calaminas; abarca un par de manzanas, cuyas calles se cubren de barro en la época lluviosa. Cuentan con precarias instalaciones de agua y de energía eléctrica apenas para alumbrarse por las noches, pues muchos carecen de artefactos del hogar.

En el barrio, los edificios más firmes son la casa de material de un dirigente y un templo evangélico construido por un pastor coreano, donde oyen la palabra del Dios de los cristianos olvidándose cada días más de ‘Dupáde’ (el sol que antes era su deidad), dios de sus ancestros.
“Aquí pasaremos la Navidad, que es la fiesta del Niño Jesús; eso está escrito en la Biblia, en el Nuevo Testamento”, manifestó Andrés Chiqueno, secretario de educación de la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (Canob), quien añadió que las familias comparten una cena, ya sea con carne de res o de pollo, según la capacidad económica de cada quien.

“Los niños esperan sus juguetes de instituciones que les traen a veces con días de anticipación o sino el mismo día”, dijo Chiqueno.

La carestía, una constante
En otros casos, los niños proveen para la comida pasando largas horas en medio de una avenida surcada por rompemuelles o de vías férreas, donde rellenan con tierras las hendiduras para facilitar el paso suave de los vehículos, cuyos conductores de tanto en tanto les arrojan una moneda.

Empero, la principal actividad económica de los hombres jóvenes es la poda de pasto con desbrozadoras de uso individual que, por convenios, les provee la Canob; las mujeres por temporada tejen bolsos de diferentes tamaños de fibras vegetales, que ofrecen ‘al camba’ del radio urbano. Asimismo, los artesanos fabrican flexibles arcos y flechas de madera que sus antepasados usaron para la cacería y ahora los venden como recuerdo de su brava historia.

En la comunidad Degüi, situada en el barrio La Moliendita de la Villa Primero de Mayo, viven 110 familias. Allí funciona el único Centro de Educación Alternativa (CEA) para los ayoreos y una escuelita para los pequeños, cuya directora, Silvia Achipa, reveló que la escolaridad es baja en el ciclo básico y se acentúa más en el nivel secundario.

En dicho centro se instruyen unos 15 chicos de Garay y otro tanto de Degüi. Son contados los que asisten a colegios regulares y la profesora lo atribuye a que son discriminados por su condición de ayoreos.

Éxodo a la ciudad

Manuel Chiqueno, presidente de la Canob, que representa a unas 12 comunidades en el departamento, indicó que un buen número de habitantes de Rincón del Tigre, de Puesto Paz y de otros pueblos han llegado a la ciudad capital con el fin de conseguir algo de dinero, ropa o alimentos. 

Ahora se puede ver a mujeres, ancianos y niños copando algunas avenidas por la limosna del citadino, lo cual no es mal visto por los dirigentes ayoreos, pues consideran que la vida, sobre todo en las poblaciones rurales, es realmente dura. “Cada año vienen en la época de Navidad porque en las comunidades la ayuda no llega, peor los juguetes para los niños. Por eso vienen con ellos, pasan la Navidad y retornan”, comentó el titular de la Canob.

Los ayoreos (ayoreode) eran un grupo étnico del Gran Chaco compartido por Bolivia y Paraguay. La expansión agrícola y otras invasiones latifundistas despojaron de sus territorios a estas tribus, que practicaban la caza y la agricultura en zonas selváticas y las obligaron a migrar de sus sitios de origen a áreas civilizadas, donde la miseria las persigue.

Acá, los varones cambiaron el ‘cubresexo’ aparejado con cordeles por pantalones jeans y las mujeres la pollera rectangular trenzada por ropa común. Ahora Dupáde no es el sol, sino el Dios de los cristianos. Ahora ya no practican el ritual ayoreo del ave ‘asohsná’ o ‘asojna’ (cuyabo), que era el más importante. Este pájaro al emitir su primer canto en agosto anunciaba la llegada de la estación lluviosa y de la abundancia, entonces agosto era el mes santo en el que se respetaba a asojna, “porque si no, uno podía sufrir una caída, enfermar o quedar inválido”, dijo Manuel.

Les dotaron de cédulas  de identidad

El Servicio de Registro Cívil (Sereci) y el Servicio General de Identificación Personal (Segip) llevaron el jueves un equipo móvil a la comunidad Garay y dotaron de cédulas de identidad a niños, jóvenes y adultos ayoreos, como un regalo de Navidad, dijo Roxana Melgar, asesora de la Canob.

Tenían en lista para carnetizar a 151 personas en la jornada del jueves en el templo de la comunidad, pero el plan no se cumplió por razones de logísticas, puesto que los dos funcionarios habilitados para el trámite solo emitieron 50 cédulas por distintos inconvenientes.

Roxana Melgar, asesora de la Canob, dijo que la carnetización se retomará después de las fiestas. Aunque no hay cifras, Melgar cree que más de la mitad de los ayoreos no tienen cédulas de identidad.

Información adicional

  • Fuente: El Deber Digital

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