Sucre

Monseñor Jesús Pérez pide dejar el interés material

EN LA MISA DE NAVIDAD.

Los católicos encomendaron a sus familias ante Jesús.

Bendiciones para toda su familia. Ese fue el común denominador de las peticiones de la gente en la misa de Navidad, la que se celebra todos los años en la Catedral, que lució ayer relativamente repleta, aunque no como en otros eventos, donde no hay espacio para nadie. Es posible que el clima no haya ayudado: la mañana de ayer hacía algo de frío y caían algunas gotas de lluvia.

El arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Pérez, quien se encarga de oficiar la misa como todos los años, centró su mensaje de Navidad en privilegiar, por sobre todas las cosas, el sentido verdadero de la Navidad, y en pedirle a los fieles que, en lo posible, se alejen del lado material. “Es un reto para los cristianos”, le dijo a una periodista, después de terminada la misa, a propósito.

A la misa de ayer acudió gente adulta, sobre todo. Muchos se presentaros acompañados de la imagen de su niño Jesús.

Afuera, en la Plaza 25 de Mayo, mientras la gente pedía por mejores días en la Catedral, decenas de niños y niñas migrantes de comunidades lejanas, algunos algo harapientos, esperaban por la solidaridad de la gente.

Adentro, también había gente que pedía solidaridad: un anciano, probablemente indigente, con una aparente deficiencia física en una de las piernas. No faltó gente que le tendió la mano con algunas monedas.

Al final, después que el Arzobispo dijo lo que se escucha en todas las misas –”Pueden ir en paz”–, la gente se acercó al atrio para recibir algunas gotas de agua bendita que uno de los sacerdotes regalaba sin pausa.

Otra gente, prefirió ir hasta una de las fuentes de agua que hay en el fondo, al lado izquierdo del atrio, para bañarse con agua bendita la cabeza, y otros, prefirieron hacer una larga cola para recibir la bendición personal del Arzobispo de Sucre, quien recibió gustoso a todos los fieles. “¡Feliz Navidad!”, les deseó.