Beni

Monseñor Julio María nos ayuda a prepararnos a vivir el Corpus Christi en familia

CELEBRAR EN FAMILIA LA PREPARACIÓN Y SOLEMNIDAD DEL “CORPUS CHRISTI” EN TIEMPOS DE LA PANDEMIA DE CORONAVIRUS

El área de evangelización de la Conferencia Episcopal Boliviana, teniendo presente que este año la solemnidad del “Corpus Christi”, tan querida y arraigada en nuestras comunidades cristianas de Bolivia, se tiene que vivir dentro del hogar en familia por razón de la mortal pandemia de coronavirus, nos ofrece, para celebrar, 14 comidas de Jesús que aparecen en los evangelios según San Marcos, San Lucas y San Juan, en el libro de los Hechos de los Apóstoles y en la 1ª carta de San Pablo a los Corintios.

Teniendo en cuenta que el 11 del presente mes es “Corpus Christi”, y mañana, 5 de Junio, se iniciaría la preparación de esta gran fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, estoy poniendo, en cada uno de estos días, la celebración de dos de las comidas de Jesús, de forma que las comidas 13 y 14 sean las del día del “Corpus”.

Hoy, 4 de Junio, entrego parte de este material celebrativo riquísimo, para gustar y ver, en familia, qué bueno es el Señor que nos regala la Eucaristía, milagro de amor, presencia del Señor:

INVITADOS POR JESÚS A COMPARTIR DE SU MESA

Preparándonos a celebrar la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo
Área de Evangelización, Sección Liturgia de la C.E.B.

Elementos.

Preparar una mesa cubierta con mantel blanco. Colocar sobre ella: la Sagrada Biblia, panes y racimos de uva (o jarra de cristal con vino), flores, ilustraciones del Santísimo Sacramento (Hostias, Custodia, Cáliz, Patena, Copón…) pintadas por los niños o por los integrantes de la familia más esta frase motivadora: “Las Comidas de Jesús” escritas en cartulina o en papel sábana.

Ministerios.

En la familia o en las comunidades se distribuyen estos servicios litúrgicos: Animador de la Celebración (A); Respuesta de la comunidad (R); Proclamador de la Palabra (L); Participación de la Comunidad (T).

Al concluir cada meditación, se indica un canto. Alguien de la familia o de la comunidad asume este servicio.

Se proponen 14 Meditaciones. Sin embargo, la familia o la comunidad puede elegir el número de ellas y el orden a seguir.

Motivación

Los discípulos de Jesús estaban habituados a comer con Él. Ya que en el Antiguo Testamento compartir una comida era mucho más que una reunión de amigos: era darse, entre los comensales, la confianza y el perdón (Gen 26,26ss; 2Re 25,27ss). Jesús tuvo que tener muy arraigado este sentido vivencial de la comida. Pero sus comidas con los discípulos tenían un plus: Jesús es el nexo de unión. Donde Él esté tiene que haber paz, comprensión, fidelidad, solidaridad, alegría y comunión de vida (Mc 8,5-6; 9,41). Y cuando Él falte, sus discípulos deberán aprender que no puede haber traiciones para imponerse sobre los demás, porque Él está en medio de ellos como quien sirve (Lc 22,24-27; Mt 20,28) y el discípulo no puede ser más que el Maestro. Todos deben estar unidos por el amor entre hermanos, este amor les unirá con Él y por Él con el Padre (Jn 14,11).

En este momento de pandemia COVID-19, meditando las diversas comidas que Jesús protagonizó, nos prepararemos a celebrar la solemnidad de Corpus sin la majestuosidad de las procesiones y grandes concentraciones de otros años, pero con la misma fe y amor, convirtiendo en Iglesia-hogar a nuestras familias y a nuestras comunidades. Unidos en la fe y en el amor meditaremos 14 comidas preparadas por Jesús. Cada una, nos ayudará a comprender el hondo significado del Banquete Eucarístico.

Primera comida: PANES Y PECES PARA EL PUEBLO JUDIO.

A: “Este es el Sacramento de nuestra fe.”
R: “Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!”

L: “Jesús les preguntó: ‘¿Cuántos panes tienen? Vayan a ver’. Cuando lo averiguaron, le dijeron: ‘Cinco panes y dos peces’. Jesús mandó que se sentaran todos por grupos sobre la hierba verde, y se sentaron por grupos de cien y de cincuenta. Él tomó entonces los cinco panes y los dos peces, levantó los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los fue dando a los discípulos para que los distribuyeran. Y también repartió los dos peces entre todos. Comieron todos hasta hartarse, y con lo que sobró del pan y del pescado llenaron doce canastas. Los que comieron los panes eran cinco mil hombres” (Marcos 6,38-44).

A: Jesús pide a sus discípulos que pongan a disposición de los demás lo que ellos tienen, ofreciendo así la palabra y el regalo de la comida (panes y peces). En la mesa preparada por Jesús (campo de hierba verde), todos se sientan de manera ordenada. Luego de la bendición, partió los panes y se los fue dando a sus discípulos para que los distribuyeran, hizo lo mismo con los pescados. Todos se hartaron y fortalecieron vínculos de amistad. Cada uno de los DOCE -reemplazantes de los Doce jefes de Israel- con su canasta llena de comida se muestran como servidores del Reino de Dios ofrecido a los judíos. Jesús no da el Pan para que coma en soledad su Iglesia, sino para que pueda darlo de manera gratuita a los hijos de Israel. (Silencio).

T: Padrenuestro, Ave María, Gloria.

Canto: EUCARISTIA, MILAGRO DE AMOR

Pan transformado en el Cuerpo de Cristo,
vino transformado en la Sangre del Señor.

Eucaristía, milagro de amor.
Eucaristía, presencia del Señor. (2-2).

Segunda comida: PANES Y PECES PARA TODOS LOS PUEBLOS.

A: “Este es el Sacramento de nuestra fe.”
T: “Anunciamos tu Muerte, proclamamos tu Resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

L: “Siento lástima de esta gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen nada para comer…” Sus discípulos le contestaron: ¿Dónde podremos conseguir pan en este lugar deshabitado para dar de comer a todos éstos? Jesús les preguntó: ¿Cuántos panes tienen? Ellos le respondieron: siete. Mandó entonces a la gente que se sentara en el suelo. Tomó luego los siete panes, dio gracias, los partió y se los iba dando a sus discípulos para que lo repartieran. Ellos los repartieron a la gente. Tenían además unos pocos pescados. Jesús los bendijo y mandó también que los repartieran. Comieron hasta hartarse, y con lo que sobró recogieron siete cestas. Eran unos cuatro mil” (Marcos 8,2-9).

A: Jesús se encuentra en territorio extranjero (Decápolis). El motivo de la comida es fundamental, especialmente del pan; los pescados quedan en un segundo plano (8,7). Jesús les da siete panes, expresión de plenitud humana y misionera de la Iglesia. Los DOCE hacían referencia a la esperanza israelita. En cambio, estos siete panes (8,5) y los siete cestos sobrantes (8,8) se refieren al camino misionero de la Iglesia entre las naciones no judías. El ambiente eucarístico destaca muchísimo: Jesús dio gracias a Dios (8,6), expresión central de la liturgia de la Iglesia. (Silencio).

T: Padrenuestro, Ave María, Gloria.

Canto: EUCARISTIA, MILAGRO DE AMOR

Cristo nos dice: “Tomen y coman,
esto es mi Cuerpo que ha sido entregado.”

Este Alimento renueva nuestras fuerzas
para caminar a la gran liberación.