Análisis

Mons. Tito Solari: “La última etapa de mi vida en Cochabamba fue como el camino hacia el Calvario”

En estos días he recibido muchas muestras de afecto y cercanía de parte de personas que me manifiestan que se sienten tristes porque “yo me he despedido”. Es verdad que el pasado 6 de agosto, durante el Te Deum, yo indiqué que vivía esa “Eucaristía con mucha alegría y gratitud a Dios, pues creo que es la última vez que celebro con ustedes la Fiesta Patria”. Esta expresión de mis sentimientos en una celebración tan especial fue fruto de mi deseo de manifestar mi gratitud a Dios y a todos los presentes por lo compartido durante este tiempo.

Muchos de ustedes saben que el Código de Derecho Canónico establece que los Obispos debemos presentar nuestra renuncia al Santo Padre al cumplir 75 años, y no es un secreto que en menos de un mes yo alcanzaré esa edad, ni tampoco que he presentado mi renuncia hace ya algunos meses.

Todo esto es parte de un procedimiento normal. Y parte de ese proceso es también el esperar que el Papa nombre un sucesor, un nuevo Arzobispo para Cochabamba. Eso no sabemos cuándo sucederá. El Señor nos da una misión, que no es única, nuestras misiones en la vida van cambiando: de niños tenemos la misión de hacer las tareas, de jóvenes la de estudiar o trabajar con responsabilidad, los padres y madres tienen la misión de cuidar a sus hijos… y así. Hace algo más de 16 años yo recibí de nuestro Santo Papa Juan Pablo II la misión de cuidar de esta Arquidiócesis. ¡El ser humano se realiza cumpliendo sus misiones!

Y aquí quiero compartirles algo importante: cómo viví el momento en que me indicaron que me habían nombrado Obispo Coadjutor de Cochabamba. Unos meses antes de conocer esta noticia, me preguntaba cómo viviría la siguiente etapa de mi vida, que consideraba la última. Yo tenía 58 años y 11 como Obispo Auxiliar de Santa Cruz.

En esa reflexión me di cuenta que mi última etapa en la vida la tenía que vivir como el Señor: caminando hacia el Calvario. Por eso cuando el Cardenal, justo el miércoles de ceniza del año 1998, me comunicó que el Santo Padre me había nombrado Obispo de Cochabamba, me di cuenta que ese día empezaba mi camino al Calvario: un camino de disponibilidad total a la Voluntad del Padre, un camino de seguimiento de Jesús, un camino marcado por diferentes estaciones… todas ellas cargadas de un profundo sentido: el dar la vida por el pueblo.

También es por eso que tiene sentido el hablar de una misión cumplida, de la alegría de estar ante el Señor sintiendo que es Él quien ha guiado siempre mis pasos, dando gracias por todo lo vivido y recibido durante este tiempo. Veo que me he extendido en este mensaje. Dicen que no es recomendable en las redes sociales.

Pero para mí era más importante poder compartir estos sentimientos con ustedes y pedirles su oración por mí, por este Obispo que ha querido acompañarles estos años y compartir con ustedes la bella vida que el Señor le dio. Y deseo que desde ahora, mientras esperamos, y partiendo de la celebración de la Fiesta de Urcupiña, se unan a mí en la oración, la oración por nuestro Papa Francisco que tiene una misión enorme, y también por el Arzobispo que vendrá, al cual espero reciban con alegría, le colaboren en su misión y lo acompañen con su oración, como han hecho conmigo.

¡Gracias!, de todo corazón, ¡muchas gracias!

+ Mons. Tito Solari Capellari