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Mons. Roberto Flock: necesitamos líderes llenos de Espíritu Santo y Sabiduría

Mons. Roberto Flock, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Cochabamba, destacó durante su homilía del día de ayer que para solucionar los conflictos que abundan en nuestro país se necesitan líderes que esten llenos del Espíritu Santo y sabiduría. No basta astucia política y éxito empresarial, señaló el Prelado.

Queridos hermanos, comparto con ustedes este canto:
La Piedra desechada, Es ahora la principal
Jesucristo resucitado, La Piedra Angular.

Fue crucificado;
Querrían acallarlo.
Ha resucitado.
Hay que escucharlo.

Sigamos buen camino,
Que lleve a la vida.
Cristo es el camino,
la verdad y la vida.
Fundamos nuestro pueblo
Firme sobre roca.
Sigamos el consejo
que salga de su boca.

Nunca tiren piedras.
Cristo es la Roca.
Con esta Piedra.
Construyamos la Iglesia.

Nuestra segunda lectura nos explica que Jesucristo es “la piedra viva, rechazada por los hombrespero elegida y preciosa a los ojos de Dios, también ustedes, amanera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual,para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales,agradables a Dios por Jesucristo.”
La primera lectura, nos muestra cómo se iba construyendo esa casa espiritual en la Iglesia naciente en Jerusalén, en tiempos de los Apóstoles y el creciente número de discípulos.

Frente a dificultades en la administración de la solidaridad y tensiones entre dos culturas muy distintas, los hebreos y los helenistas (o griegos), la comunidad, reunida por los Doce Apóstoles, encontró una solución: “Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría.”

Era un momento crítico en la vida de la Iglesia naciente. Jesús había dado el mandato a los Apóstoles de hacer discípulos de todos los pueblos. Les dijo en la Última Cena: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.” Esta afirmación, vale no solamente para el pueblo judío de Israel donde Jesús realizó su ministerio y donde murió en la Cruz y donde resucitó glorioso. La salvación que Jesús trae, como Hijo Único de Dios, es para todos los pueblos, para todas las culturas y para todas las personas.

En la Última Cena, Jesús también había dicho: “Les doy un mandamiento nuevo:ámense los unos a los otros.Así como yo los he amado,ámense también ustedes los unos a los otros.En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos:en el amor que se tengan los unos a los otros” (Jn 13, 35-36). La atención a las viudas en la comunidad de los discípulos con la distribución de alimentos, era una manifestación de este amor solidario por el mandato de Cristo.  La desatención que sufrieron los helenistas en favor de los hebreos era una contradicción. O se amen los unos a los otros, o no son discípulos auténticos. Como dice el canto: “no te importen la razas ni el color de la piel, ama a todos, como hermanos y haz el bien.”.

Si los discípulos en aquel entonces hubieran actuado como sucede cada vez en Cochabamba cuando hay un conflicto de intereses, habrían hecho bloqueo de caminos, organizado peleas entre pandillas, y pintado las paredes con grafiti denunciando al otro grupo como racista.

Pero justamente porque eran discípulos de Jesucristo, enfrentaron el problema de otra manera. Los Doce convocaron a los discípulos; les dieron algunas orientaciones;  “No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocupamos de servir las mesas.” Les hizo una propuesta para encargar aquella tarea a siete hombres, pero dejo a los discípulos elegirlos, poniendo ciertos criterios: tengan buena fama, sean llenosdel Espíritu Santo y de sabiduría. La comunidad añadió otro criterio, ya que todos eran griegos, como indican sus nombres. Se logró no solamente superar el problema de la atención solidaria, sino que solidificaron el testimonio de los discípulos de tal manera que aumentaron aún más el número de discípulos.Aquellos Siete eran los primeros Diáconos Permanentes en la Iglesia y pronto empezaron a realizar misiones y predicar la Palabra. Uno, Esteban, fue el primer mártir. Otro, Felipe, fue un gran predicador y sus cuatro hijas vírgenes y profetas (Hechos 21,9).

¿Qué pasaría, hermanos, si en nuestras comunidades resolviéramos los conflictos así? Que en vez de bloqueos, descalificaciones y confrontaciones, buscáramos personas de buena fama, llenas del Espíritu Santo y Sabiduría. 

Así deberían ser los candidatos para las elecciones, y no simplemente personas con astucia política y éxito empresarial. Necesitamos personas que están convencidos de que Jesucristo es la Piedra Viva, elegida y preciosa para Dios, y también la Piedra Angular para construir con todos nosotros este pueblo de Dios como «una raza elegida, un sacerdocio real, unanación santa, un pueblo adquirido» para anunciar las maravillas de Aquél que los llamó de las tinieblas a su admirable luz.”

La Piedra desechada, Es ahora la principal
Jesucristo resucitado, La Piedra Angular.

Mons. Roberto Flock

OBISPO AUXILIAR DE COCHABAMBA