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Mons. Pesoa: Cristo nos ha enseñado a respetar la dignidad de todo ser humano

Homilía de Mons. Aurelio Pesoa

Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana

Vicario Apostólico de El Beni

7 de marzo de 2021 

Video Gentileza de la Comisión de Comunicación de la CEB

En su Homilía dominica, Mons. Aurelio Pesoa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Boliviana y Vicario Apostólico de El Beni, en el día de las elecciones subnacionales convocó al Pueblo de Dios a comprender que Cristo nos ha enseñado a respetar la dignidad de todo ser humano, porque todo ser humano es un templo de la presencia de Cristo.

Asimismo exhortó a la ciudadanía a no perder de vista la  idea central de que Dios nos exige para relacionamos con Él: honestidad, testimonio, compasión, misericordia, caridad y una vida abierta a su Santa voluntad.

A continuación la Homilía de Mons. Aurelio Pesoa

La virgen y los santos son personas de carne y hueso que dejaron un ejemplo de vida cristiana íntegra.

1.- Hemos escuchado el decálogo, los diez mandamientos en versión del libro del Éxodo. La base de la alianza entre Dios e Israel es una extraordinaria acción de Dios en la vida del pueblo: “Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de Egipto, de la esclavitud”.

Los mandamientos son expresión de reconocimiento de esta acción de Dios y agradecimiento por su intervención poderosa. Dios libera y el pueblo lo reconoce obedeciendo sus mandamientos.

Lo que el pueblo tiene que hacer es llevar una vida digna conforme al querer del Dios liberador, que le ha constituido como su pueblo.

El primer mandamiento es el reconocimiento de esa verdad de que Dios ha liberado al pueblo, por tanto: “No tendrás otros dioses frente a mí”. Israel solo tiene un Dios, el liberador.

La vida de los israelitas transcurre en un contexto de culto a varios dioses representados de diferentes maneras. De ahí también la insistencia en: “No te harás ídolos -figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra, -o en el agua debajo de la tierra”.

Hay grupos no católicos que aprovechan este mandato para criticar las imágenes de los católicos; imágenes de Jesús, de la virgen o de los santos. La crítica no tiene buena intención, porque con la venida de Cristo al mundo, Dios ha tomado una imagen concreta, en su Hijo Jesús. Por lo que construir imágenes de Cristo, no es dar culto a otros dioses, sino dar forma a la imagen que Dios ha querido tener en su Hijo Jesús, quien fue alguien existente en este mundo y fue un hombre real, como nosotros.  La virgen y los santos son personas de carne y hueso con un cuerpo y un rostro y, por tanto, no son imágenes de Dios, sino de personas que nos han dejado un ejemplo de vida cristiana integra, para que los imitemos.

Dios nos exige para relacionamos con Él: honestidad, testimonio, compasión, misericordia, caridad y una vida abierta a su santa voluntad.

2.- Otro mandamiento que crea confusión es el del sábado: “Fíjate en el sábado para santificarlo”. Algunos grupos que siguen guardando el sábado cuestionan el día festivo de los católicos: el domingo. Efectivamente el día de descanso de los judíos es el sábado, pero para los cristianos el Domingo es nuestro día festivo, porque un Domingo resucitó Jesús y, desde entonces, el día del Señor, el día de fiesta, el día en que hemos vencido la muerte, junto con Cristo, es el día domingo.

Los demás mandamientos: “No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás testimonio falso contra tu prójimo. No codiciarás los bienes de tu prójimo”, son totalmente actuales y retomados en el Nuevo Testamento, junto a la versión del decálogo del libro Deuteronomio y las enseñanzas de Cristo.

Lo importante que nos enseña el texto del libro del Éxodo es que nuestro Dios es un Dios que exige un estilo de vida para relacionarnos adecuadamente con Él. Con Dios nos relacionamos desde la honestidad, el testimonio, la compasión, la misericordia, la caridad y desde una vida abierta a su santa voluntad.

Predicamos a Cristo Crucificado y de la cruz surge el perdón y salvación para el mundo

3.- Ahora bien, ante la pregunta, ¿Cuál es el centro de la fe cristiana? Nos lo dice San Pablo en la segunda lectura: “nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los griegos; pero para los llamados a Cristo -judíos o griegos-: fuerza de Dios y sabiduría de Dios”. 1 Corintios 1, 22-25.

Nosotros predicamos a Cristo crucificado, esa es la novedad de nuestra fe. Quiere decir que Èl se entregó por nosotros en la cruz y, de la cruz, surge el perdón y la salvación para el mundo. En la cruz se revela el amor de Dios que por nosotros entrega a su Hijo. Esa es la sabiduría de Dios, para salvarnos y la fuerza de Dios para vivir en este mundo.

El culto cristiano consiste en aferrarnos a Cristo, para mediante Él, llegar al Padre  

4.- En el Evangelio, Jesús se revela como el nuevo templo de Dios, el nuevo lugar de culto. “Destruyan este templo, y en tres días lo levantaré. Los judíos replicaron: Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días? Pero él hablaba del templo de su cuerpo”. El cuerpo de Cristo fue destruido en la cruz, enterrado tres días, pero fue reconstruido, resucitado al tercer día y se ha convertido en el nuevo lugar de culto. El culto cristiano consiste en aferrarnos a Cristo nuestro Salvador, para mediante Èl, llegar al Padre.

El nuevo culto cristiano ya no consiste en ofrecer animales. Ya hemos visto lo que hizo Jesús con la venta de animales del antiguo culto del templo de Jerusalén:

“Encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas” (Jn. 2, 13ss)

Ya no más animales para los sacrificios. Cristo es el sacrificio perfecto, Él ha entregado su vida y, por ese sacrificio, ha sido perdonado por Dios el pecado de la humanidad.

Cristo nos ha enseñado a respetar la dignidad de todo ser humano, porque todo ser humano es un templo de la presencia de Cristo

5.- Si Cristo es el nuevo templo, el nuevo culto cristiano consiste en obedecer a Cristo y Él nos ha enseñado a respetar la dignidad de todo ser humano. Porque todo ser humano es un templo de la presencia de Cristo. Lo más importante del culto ya no son los lugares, sino el respeto al ser humano.

– ¿Qué pensar de un culto a Dios que se celebra en medio de borracheras, insultos y riñas?

¿Qué pensar de los que se dedican a hacer dinero con el culto a Dios?

¿Qué pensar de los que traman todo tipo de trampas para aniquilar al que piensa diferente?

Dios quiere el respeto a todo ser humano, lo que es incompatible con la persecución y el insulto al otro, con la beligerancia social continua y con el ambiente de enfrentamiento y división que se está creando en el país.

El culto que Dios quiere es dejarnos liberar por Cristo de toda injusticia, de toda maldad, de toda actitud de rencor, descalificación e intolerancia.

Jesús sigue denunciando con su Palabra: “No conviertan en un mercado la casa de mi Padre”. Es como si hoy nos dijera no conviertan en un espectáculo de intereses y enfrentamientos a nuestro querido país, en donde una gran mayoría nos profesamos católicos.

Cristo nos da su Espíritu y nos enseña a vivir una vida de amor entre nosotros  

6.- El nuevo culto cristiano, en este tiempo de Cuaresma, consiste en una vida nueva en seguimiento de Cristo, muerto y resucitado. Él nos da su Espíritu para que vivamos de acuerdo a sus enseñanzas. Una vida de amor entre nosotros. Una vida en la que reconocemos la absoluta necesidad que tenemos de Dios.

Una vida en la que reconocemos todo lo que Cristo ha hecho por nosotros y reconocemos su amor, es el nuevo culto a Dios.

Demos a Dios el culto que Él quiere: en su Hijo Jesús entregado en cada Eucaristía, ese es el culto agradable a Dios.

Así sea.