Análisis

Mons. Jesús Pérez: “¿Qué pan buscamos?”

El domingo pasado leíamos la multiplicación de los panes según el capítulo 6 del evangelista Juan. Con esta narración Jesús preparaba su discurso sobre el pan de vida, en el que afirma rotundamente”: “Yo soy el pan de vida”. Los judíos critican a Jesús por las afirmaciones tan rotundas y extrañas, “Yo soy el pan bajado de los cielos”. La fe cristiano-católica nos enseña que este pan bajado del cielo es Cristo mismo, el Hijo de Dios Padre, pan de vida eterna para todo el que cree en él.

Jesús habla en la primera parte del evangelio sobre la fe, el gran misterio de su persona, que no se puede aceptar sin la fe. “Nadie puede venir a mí sino lo trae el Padre que me ha enviado”. “Se lo aseguro el que cree tiene vida eterna” Esta vida eterna llega a su plenitud con la vida futura, “y yo lo resucitaré el último día”. Pero el don de la fe está condicionado a una actitud responsable de cada persona de escuchar a Dios. “Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí”.

El domingo pasado era el profeta Eliseo, quien anticipaba de alguna manera la multiplicación de los panes que realizó Jesús. Esta vez es Moisés quien consigue de Dios el alimento para los israelitas mientras peregrinan por el desierto hacia la tierra prometida. En el momento del cansancio Dios está con su pueblo, Dios es cercano, a pesar de las rebeldías y caídas en la desobediencia, Dios escuchaba las súplicas y gritos del pueblo.

También hoy día todos caminamos hacia la patria definitivamente, cansados de tantas penalidades, preocupaciones, con pequeñas y grandes crisis. En la vida de todos se presentan diversas clases de hambre, además del hambre material, hambre de amor, de felicidad, de verdad, del sentido de la vida. Dios también hoy día está cerca y se preocupa   de dar “el pan de vida” a todos los cansados. Ese pan de vida es Jesús, el Hijo de Dios: “Yo soy el pan de vida, el que viene a mí no pasará hambre y el cree en mí, no pasará sed”, dice Jesús.

La persona siempre está en búsqueda, siempre anhela algo en que cifra la felicidad. Hoy será una cosa y mañana otra, pero toda la vida se da un constante peregrinar tras esas metas que prometen la saciedad de todos nuestros anhelos, ansiedades y necesidades, más profundas. Detrás de estas realidades, ¿Qué pan buscas? San Agustín, filósofo y teólogo, decía en una humilde oración al Señor: “Señor, nos has hecho para Ti, y nuestro corazón está inquieto mientras no descanse en Ti”. Este Santo vivió una larga experiencia de búsqueda. Jesús insta a sus oyentes: “trabajen por el pan imperecedero”. Hermanos míos, atrevámonos a preguntarnos: ¿Qué pan buscamos? En este día del Señor, hagámonos esa pregunta, sin miedo, sinceramente, sin autoengañarnos.

Sucre, 5 de agosto de 2018

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O. F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

[Imagen: citadivina.blogspot.com]