Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Los pecados de los cristianos”

Hoy, comienza propiamente la cuaresma, aunque fue iniciada solemnemente el Miércoles de Ceniza, por un grupo excelente y practicante de fieles. Todos los años, el primer domingo de cuaresma, la liturgia dominical nos presenta las tres tentaciones de Jesús que, incluye una serie de aspectos de toda vida huma. El tema de las tentaciones es tratado por los llamados evangelistas sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, -es una exposición bíblico-teológica- cuyo centro es un diálogo que a base de citas de la Escritura, mantienen dos interlocutores: Cristo y el Diablo. Lo importante de este pasaje evangélico no es el mismo modo de la tentación tal como se describe, sino las revelaciones que encierra este episodio. La revelación es: a) Jesús de Nazaret es tentado. b) El tema de las tentaciones se refiere a su identidad. c) Jesús sale vencedor ante Satanás.

La liturgia de la Iglesia tiene una serie de recursos pedagógicos para este tiempo cuaresmal que se han de valorar si es que de verdad queremos aprovechar este tiempo de gracia y poder llegar a una auténtica y profunda conversión: las ricas lecturas de este tiempo, una ambientación más austera, la serie de cantos apropiados para este itinerario, la supresión del aleluya y del gloria, la llamada urgente a dedicar más tiempo a estar con el Señor en la oración, la llamada a valorar el silencio en estos días para dedicarse a la reflexión, el ayuno, la abstinencia de los viernes, el servicio a las personas necesitadas de ayuda. El tiempo de cuaresma es propicio para examinarnos de las 14 obras de misericordia corporal y espiritual. Todo esto para llegar a la vida nueva en Cristo.

Iniciamos la cuaresma con gran realismo: existen las tentaciones y existe el pecado. Adán en el paraíso fue tentado y cayó Los contraste entre Cristo y Adán son constantes. El pueblo de Israel en su caminar hacia la tierra prometida cayó en muchas tentaciones. Sin embargo, Jesús, nuestro Salvador y Líder por excelencia, no cayó antes las tentaciones. Nosotros los cristianos ¿Qué hacemos ante las tentaciones? ¿A quién imitamos, a Adán o a Cristo? Todos somos hijos de Adán y, a la vez hermanos en Cristo. Sentimos la debilidad y a la vez experimentamos la fuerza de Jesús y de su Santo Espíritu.

Jesús nos invita a ir con él al desierto del corazón, a luchar contra las tentaciones y a encontrarnos con Dios, dedicándole un mayor tiempo. Para animarnos en este camino de desierto, que tantas veces es nuestra vida, nos viene bien esta página del evangelio de Mateo, donde contemplamos a Jesús tentado por el diablo. Los cristianos somos conscientes de tener pecados. Por eso decimos: “Yo confieso ante Dios y ante ustedes hermanos que he pecado mucho, de pensamiento, palabra, obras y omisión. En todo cristiano hay pecados: hambrea el pan material, esto supone tener y gastar cosas superfluamente, es disociar fe y vida. Hay el pecado de manipular y domesticar a Dios, hacer una religión a la carta. Está el pecado grave de la indiferencia, como nos ha dicho el Papa Francisco. La cuaresma nos invita a convertirnos, superando estos y otros pecados.

Sucre, 5 de marzo de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre