Análisis

Mons. Jesús Pérez: “Comemos a Cristo, Palabra de Vida”

Seguimos este domingo 19 del tiempo ordinario escuchando el discurso que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaúm al día siguiente de la multiplicación de los panes. Hoy, en el discurso, Jesús intercala una objeción de los escuchas. Es una objeción cristológica:” ¿Cómo puede decir este que ha bajado del cielo?” Todos conocen a Jesús desde niño, su humildad y sencillez en el trabajo de carpintero, es “el hijo de José y de María”.

Jesús recaba la fe hacia él, como enviado del Padre, como el pan que da vida, vida eterna, que sacia nuestras ansias, todas nuestras hambres. Jesús es la luz que quiere iluminar a todo el mundo y es el Pastor que guía y orienta con este alimento de su Cuerpo y la Puerta por donde todos deben entrar para tener la vida de Dios. La respuesta debe ser creer en Cristo como el Salvador. Al que crea en él promete la vida eterna.

Él nos promete en el versículo 47 del capítulo 6 del evangelista san Juan: “el que cree tiene vida eterna”. Esta afirmación es muy importante para comprender todo el discurso sobre el pan de vida, que venimos reflexionando estos domingos. La fe no es poner buena cara al mal tiempo. No, la fe es una adhesión total a lo que Dios nos pide y enseña. Es reconocer a Dios en todo. Es reconocer en todo momento que Dios está siempre con nosotros, se ha hecho visible en su Hijo, Jesús, al poner su morada entre nosotros (cf. Jn 1,14, gracias a la Encarnación, decía san Juan Pablo II en la Novo Millenio Ineunte.

Los apóstoles pudieron contemplar en el rostro humano de Jesús, el rostro del Padre, sobre todo fueron testigos de sus múltiples signos y señales (cf Jn 20, 30 -31) Contemplamos también el rostro doliente de Cristo expuesto en la Cruz. Misterio en el misterio ante él cual el ser humano ha de postrarse en adoración (cf. Novo millennio ineunte, 24) y sobre todo, contemplaron el rostro del Resucitado que les devolvió la paz y las alegrías perdidas (cf. Lc 24, 36-43). La Iglesia entera ha experimentado todo esto en la contemplación del misterio de la Eucaristía. Es en la Eucaristía donde podemos encontrarnos diariamente con Jesús.

El misterio de la ofrenda total de Jesús, Dios y hombre se actualiza, o sea, se hace realidad, sacramento de salvación, de forma incruenta, en la Cruz el sacrificio fue cruento. Ahí, en la Eucaristía, está Jesús resucitado, él es el Pan de vida eterna. Este pan que recibimos en cada comunión, es prenda de la vida eterna, de nuestra resurrección.

Termina el evangelio de este domingo, capítulo 6,51, diciéndonos:” el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo “. Esta vida de la que habla Jesús es la gracia. Esta vida, la gracia santificante, que se nos comunica en los sacramentos, especialmente en la Eucaristía tiene su realidad objetiva. No es algo que produce nuestro raciocinio. Cuando un cristiano se acerca a comulgar, no solo se abre a la conmoción de sentirse amado por Jesús en un abrazo íntimo sino que, además, se da un aumento de la vida interior. Aunque no se “sienta” nada al recibir la sagrada comunión, el espíritu aprovecha, como puede suceder en los alimentos nutritivos y sustanciosos.

En estos domingos venimos reflexionando a la luz del capítulo 6 de san Juan en el gran misterio de Jesús presente en él pan consagrado. En la celebración de la santa misa, a las palabras del sacerdote: “Este es el misterio de fe “. Contestamos: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús”. Y, podríamos hacernos algunas preguntas, ¿creemos este misterio? ¿Aceptamos la realidad objetiva de la gracia de Dios que se nos da cuando comulgamos? ¿Confundimos la realidad de la gracia de Dios con los sentimientos espontáneos? ¿Nos esforzamos por formarnos para llegar a conocer todo lo que la palabra de Dios enseña sobre la vida de la gracia que Cristo nos ha dado? Les invito a todos los cristianos a estudiar lo que el papa san Juan Pablo II nos ha dado en el catecismo de la Iglesia, publicado en 1992 ,con referencia a la Eucaristía, cuando ya estamos a punto de celebrar el Congreso Eucarístico Nacional .El Congreso se llevará a cabo del 16 al 20 de septiembre en Tarija.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
Arzobispo emérito de Sucre