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Mons. Jesús Juárez: “En tus manos divinas de Padre pongo mi vida”

Celebración eucarística en la Catedral Metropolitana de Sucre en el Domingo 12 del Tiempo Ordinario. 

Fue el Movimiento de Cursillos de Cristiandad quien organizó la Misa de este domingo, día 25. En el comentario del comienzo uno de sus miembros explicó cómo el Cursillo es un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo, en palabras de San Juan Pablo II. Añadió que quien lo vive, suele decir que ha vivido los tres días más interesantes de su vida.

En su homilía, Mons. Juárez, Arzobispo, al hilo de la segunda lectura del día (Rm 5, 12-15), recordó el pensamiento de Pablo: todos participamos de la herencia del pecado original desde que Adán y Eva desobedecieron el mandato divino. En Adán nos privamos de la libertad de los hijos de Dios… en Jesús, nuevo Adán, recuperamos esta dignidad, recuperamos la vida nueva, la luz que resplandece en nosotros y debemos hacer resplandecer en los demás.

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En nuestro Bautismo el sacerdote u obispo, al crismarnos, anunció tres conceptos importantes: somos sacerdotes, reyes y profetas:

  • Sacerdotes o partícipes del sacerdocio común de los fieles, siendo “puentes” entre Dios y los hombres. Algunos serán elegidos por Dios para revestirse del sacerdocio ministerial por medio del Sacramento del Orden y podrán administrar los Sacramentos de salvación y predicar la Palabra.
  • Reyes, es decir, servidores, así como Jesús no fue un Rey de privilegios sino de servicio para todos.
  • Profetas, como anunciadores del Amor de Dios a todos, anunciando los valores del Reino: amor, perdón, deseo de que todos seamos hermanos con un mismo Dios y Padre (Ef 4, 6)

No tengan miedo, es el grito del Señor en el Evangelio de este domingo (Mt 10, 26-33). Mons. Jesús hizo referencia a la experiencia de Jeremías, manifestada en la primera lectura (Jr 20, 10-13). El profeta se lamenta y grita porque lo persiguen al denunciar el pecado del pueblo. Antes de denunciar -dijo- hagamos anuncios del perdón, la misericordia, la ternura de Dios a través de Jesús. A nadie le gusta que le corrijan si esa corrección no va unida a un deseo de diálogo, de entendimiento y de respeto.

Al mismo tiempo el Evangelio nos recuerda la verdad y sinceridad de nuestra vida… nada hay escondido que no llegue a saberse. La injusticia será descubierta, la mentira será descubierta, el egoísmo será descubierto. Todo se sabrá: lo que hay en la mente y en el corazón de los hombres. Seamos auténticos y caminemos en la verdad y luminosidad porque somos hijos de la luz y no de las tinieblas.

El Espíritu siempre vivirá. Nos pueden hacer daño con críticas, calumnias, desprecios. Como les pasó a Jeremías y al mismo Jesús. No importa. Estamos destinados a la alegría de encontrarnos un día con el Dios Trinidad. A estar siempre unidos a Jesús. Por ello, vivamos en gracia, recuperémosla en el Sacramento de la Reconciliación diciendo NO al pecado, a las seducciones del mal, al diablo.

El Arzobispo se hizo eco del “grito” de los cursillistas: Cristo y yo… ¡mayoría absoluta! Y se preguntó, continuando el comentario del Evangelio, ¿acaso no tenemos un Padre que cuenta los cabellos de nuestra cabeza…? Porque si vivimos, vivimos para el Señor y si morimos, también lo hacemos para el Señor; en la vida y en la muerte somos del Señor (Rm 14, 8)

Dios sabe lo que necesitamos. Acudamos a Él con confianza, con Fe y, tarde o temprano, Él nos dará lo que necesitemos. Para este buen Padre valemos más que las flores y los pajaritos del campo.

Y demos testimonio de nuestra Fe en la vida pública. Hay quien se dice muy católico, pero después vive en contra de preceptos y doctrina de la Iglesia. Para no perder el puesto de trabajo o ciertos privilegios, vive en un silencio cómplice, en una confesión a medias. Unidos a Cristo vencemos miedos y vergüenzas.

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En la conocida película Cristiada, encontramos el ejemplo de los católicos mexicanos que se levantan contra el Gobierno porque prohíbe la religión, impidiendo a sacerdotes y obispos que puedan predicar y no considerándoles ciudadanos. Un adolescente de 14 años, José Luis Sánchez del Río, murió mártir al grito de ¡Viva Cristo Rey!. Gracias al testimonio de muchos volvió la Fe a México, país especialmente protegido por las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Finalmente, Mons. Juárez invitó a los fieles a la Eucaristía que se celebrará este martes, 27 de Junio, en la Catedral, con motivo del Aniversario del fallecimiento del Cardenal JOSÉ CLEMENTE MAURER, C.Ss. R. así como del Aniversario de la creación de la primera Diócesis de Bolivia (Charcas o La Plata) en aquel lejano 27 de Junio de 1552.

Sucre, 25 de Junio de 2017

Cristo y yo… ¡mayoría absoluta! 20170625 095912 copia