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MONS. HERBAS: MENSAJE POR LA JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE

(Cochabamba) Este domingo 4 de septiembre se celebra a nivel mundial la Jornada del Migrante, con este motivo, Mons. Jorge Herbas, Obispo prelado de Aiquile y responsable de la pastoral de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Boliviana ha emitido un mensaje en el cuál pide una oración especial por los compatriotas que se encuentran en otros países.

En la Jornada Mundial del Migrante Jesús mismo nos interpela: “fui forastero y me acogiste”  (Mt. 25.35). Jesús nos pide dar gestos de acogida solidaria a los forasteros y extranjeros, en ellos está presente Jesús mismo. En este día invito a orar principalmente por nuestros compatriotas bolivianos que han  emigrado a otros países en busca de mejores condiciones de vida, para que Dios les proteja y acompañe a ellos y sus familias.

Como decía el Beato Juan Pablo II, la iglesia reconoce a todos la posibilidad de salir de su país y entrar en otro en busca de mejores condiciones de vida, pues todos tienen derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuyo destino es universal. (Benedicto XVI, Mensaje 2011). Los emigrantes tienen derecho a vivir como miembros de una sociedad. Como invita el Santo Padre, para construir entre todos “una sola familia humana sin exclusiones ni discriminaciones, procurando el bien común de todos.

Con la inseguridad ciudadana a veces se siente miedo del extraño y se les rechaza, hay que recordar la importancia y la centralidad de la persona y su dignidad, aunque sea de un pueblo, cultura o religión diferente. Cada pueblo está llamado a crear condiciones dignas de acogida para integrar a los emigrantes a través del dialogo con ellos, respetando sus legítimas diferencias.

La iglesia es “casa común” en la que todos tienen cabida, sin excluir a nadie por su raza, cultura o condición social. La acogida en la comunidad eclesial ha de ser un signo de esperanza para los emigrantes, ayudándoles para integrarse en la nueva sociedad, respetando sus leyes y la identidad nacional, asumiendo también sus deberes a favor del bien común.

Que auspiciemos mayor justicia y solidaridad con los migrantes, para que no sean objeto de explotaciones ni de discriminación, para que puedan recibir un trato laboral digno y justo, y para que no se sientan abandonados sino acogidos y respetados por todos.

Apelamos a la buena voluntad de los que han emigrado para que cuiden y protejan a su familia, de modo que esta situación no sea causa de ruptura o de desintegración  familiar.

Para concluir apoyo, animo y agradezco la valiosa labor que realiza la Pastoral  de Movilidad Humana de la Conferencia Episcopal Boliviana. Que sigan animando en las jurisdicciones la pastoral con los migrantes y también procurando la asistencia espiritual de los bolivianos en el extranjero

Mons. Jorge Herbas.

Obispo Prelado de Aiquile, responsable de la Pastoral de Movilidad Humana

CEB.