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Mons. Gualberti lamentó la convulsión y enfrentamientos por el secuestro violento y arbitrario del Sr. Gobernador, infringiendo las leyes, la Constitución, los Derechos humanos y los principios democráticos

El Arzobispo Emérito de Santa Cruz, Mons. Sergio Gualberti, celebró la última Santa Misa del año 2022 con sentimientos encontrados pues dijo: el primer sentimiento que debería brotar en nuestro corazón es de gratitud a Dios pero ha puesto en vilo nuestros planes y ha generado desconcierto, dolor y muerte. Asimismo, mostró su preocupación por que estamos viviendo una tercera guerra mundial que no se limita a conflictos armados sino a políticas de guerra. A nivel local lamentó los enfrentamientos por el secuestro violento y arbitrario del Sr. Gobernador infringiendo las leyes, la Constitución, los Derechos humanos y los principios democráticos, en ese contexto dijo que Sentimos la urgencia de un cambio profundo y un sincero deseo de reconciliación, paz, bienestar, unidad.

Mons. Sergio enumeró los hechos del año que acaba y dijo que el 2022 se ha caracterizado en nuestro país por conflictos, bloqueos, odios y venganzas pero también expresó su esperanza en que el 2023 será nuevo si nuestro mundo vuelve a dar derecho de ciudadanía a Dios y su reinado de vida, justicia, libertad; si tenemos el valor de pedir perdón a Dios; si cada uno de nosotros cambia personalmente; si vivimos como verdaderos discípulos de Cristo; si nos comprometemos hacer de este mundo una gran familia en armonía.

Al concluir su homilía de “Año Nuevo”, Mons. Sergio rememoró el hecho de que desde hace 56 años, nuestra Iglesia, celebra la solemnidad de María Madre de Dios y la Jornada Mundial por la paz al comenzar el primer día de cada año. En ese contexto invitó a los fieles a que Acojamos todos el llamamiento del Papa y seamos todos juntos operadores de paz para hacer un cambio radical

Homilía de Mons. Sergio Gualberti

Arzobispo Emérito de Santa Cruz de la Sierra

Sábado 31 de diciembre de 2022

Terminamos el 2022, el primer sentimiento que debería brotar en nuestro corazón es de gratitud a Dios

En unas horas terminamos este 2022 y el primer sentimiento que debería brotar en nuestro corazón es de gratitud a Dios por todos los dones que nos ha dado día a día, sobre todo porque nos ha acompañado en este año muy difícil para toda la humanidad. En primer lugar, por la persistencia del COVID 19 que ha desestabilizado nuestra vida de cada día, ha puesto en vilo nuestros planes y ha generado desconcierto, dolor y muerte de tantos hermanos y hermanas

Estamos viviendo una tercera guerra mundial que no se limita a conflictos armados sino a políticas de guerra

Como si este mal fuera poco. se ha abatido el desastre de la guerra por la invasión de Rusia a Ucrania y otras guerras. El Papa Francisco en varias ocasiones ha denunciado que estamos viviendo una tercera Guerra Mundial que no se limita a conflictos armados, sino a políticas de guerra que causan sufrimiento, pobreza y hambre en millones de personas, innumerables víctimas y muertes, incluso niños, ancianos y mujeres inocentes.

El secuestro violento y arbitrario del Sr. Gobernador infringiendo las leyes, la Constitución, los Derechos humanos y los principios democráticos

Lamentablemente, nuestro País no ha sido una excepción:  en particular nuestro Departamento: pensemos tan solo el paro de 36 días por el problema del censo y la convulsión y los enfrentamientos de estos días, en reacción al secuestro violento y arbitrario del Sr. Gobernador, infringiendo las leyes, la Constitución, los derechos humanos y los principios democráticos.

Sentimos la urgencia de un cambio profundo y un sincero deseo de reconciliación, paz, bienestar, unidad

Las imágenes transmitidas por televisión de los conflictos violentos, los gases, los incendios y las personas heridas, despiertan sentimientos de dolor, frustración, temor y desánimo, pero sobre todo sentimos la urgencia de un cambio profundo y un deseo sincero de reconciliación, de paz, de bienestar, de unidad a nivel personal, familiar, social y político.

El 2022 caracterizado en nuestro país por conflictos, bloqueos, odios y venganzas

Está bien en esta última noche del año, desearnos un Año Nuevo distinto del que está terminando, en particular del 2022 caracterizado en nuestro País por conflictos, bloqueos, odios y venganzas. En esta noche nuestras tradiciones nos piden cumplir los rituales de comer uvas, vestir determinadas prendas, preparar maletas, brindar con el alcohol, consultar los horóscopos y la cábala.

El 2023 será nuevo si nuestro mundo vuelve a dar derecho de ciudadanía a Dios y su Reinado de vida, justicia, libertad

Sin embargo, el 2.023 no será nuevo por arte de magia, ni por cuantos sortilegios se hagan, será Nuevo, si nuestro mundo vuelve a dar derecho de ciudadanía a Dios y a su Reinado de vida, de justicia, de libertad, de verdad, de amor y de paz, un designio instaurado por su Hijo hecho hombre para salvar a la humanidad entera.

Será nuevo si tenemos el valor de pedir perdón a Dios

Será Nuevo, si tendremos el valor pedir perdón a Dios y a los hermanos por todas nuestras faltas en contra de la fraternidad, de la justicia, de la libertad y del bien común.

Será nuevo si cada uno de nosotros cambia personalmente

Será Nuevo, si cada uno de nosotros cambia personalmente.  sin esperar que cambien los demás: un cambio en lo hondo del corazón, en los pensamientos, palabras y acciones a la luz de la Palabra de Dios. Solo con el aporte de cada uno de nosotros se dará un cambio personal, social y político real y duradero y por el bien de todos.

Será nuevo si vivimos como verdaderos discípulos de Cristo

Será nuevo si vivimos como verdaderos discípulos de Cristo y nos renovamos, como hombres o mujeres nuevos en Él, el hombre Nuevo, y si entablamos nuevas relaciones de hilos con Dios nuestro Padre, de hermanos con los demás y de administradores de los bienes creados y la naturaleza, fuente de vida para nosotros y las futuras generaciones.

Será nuevo si nos comprometemos hacer de este mundo una gran familia en armonía

Será nuevo, si nos comprometemos para hacer de este mundo una gran familia  en armonía y solidaridad y en paz y si concretamente nos solidarizamos con los pobres, los enfermos, los abandonados y descartados de la sociedad: los ancianos solos, los injustamente encarcelados, las víctimas de una justicia sumida y amañada, los niños huérfanos y de la calle, los enfermos y todos los hermanos y hermanas necesitados y sufridos.

Es un compromiso arduo y nos podemos asustar o amilanar, pero nosotros cristianos, tenemos la certeza que nuestro Señor es el Emanuel que está con nosotros. que nos acompaña, guía y sostiene cada día de nuestra existencia.

Nuestra Iglesia festeja la solemnidad de María Madre de Dios y la Jornada Mundial por la paz

También nos llena de esperanza el hecho que el mismo Jesucristo nos ha confiado en las manos amorosas de su Madre, la Virgen María. Mañana la Iglesia festeja la solemnidad de María Madre de Dios y madre nuestra y también se celebra la Jornada Mundial por la paz: no cualquier paz sino la que el Señor nos da, que plenitud de gracia y de vida, y nuevas relaciones con Dios y con los hermanos, conforme a su plan de salvación.

El Papa en el acostumbrado mensaje de este 1er día del año, hace un angustiado y apremiante llamamiento a todo el mundo para que no escatimen esfuerzos para lograr la paz.

Acojamos todos el llamamiento del Papa y seamos todos juntos operadores de paz para hacer un cambio radical

Acojamos todos, el llamamiento del Papa, y seamos todos juntos operadores de paz, para hacer un cambio radical, superar los males que nos dividen y enfrentan, buscar lo que nos une y dejar lo que nos divide, reconstruir relaciones fraternas y entablar un diálogo franco, sincero y respetuoso para una convivencia fraterna, armoniosa y concorde.