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Mons. Gualberti: El poder autoritario y populista, asume poses de salvador para someter a naciones enteras

El Arzobispo de Santa Cruz, celebró la primera Santa Misa dominical del tiempo de Cuaresma destacando dos aspectos de este tiempo litúrgico: La cuaresma como itinerario de conversión que hacemos junto a Jesús y la cuaresma como tiempo para estar a solas con Dios y restablecer nuestra amistad con Él.

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Mons. Gualberti indicó que el tiempo de ayuno y abstinencia de Jesús en el desierto valió para constatar, por un lado, que en la boca del demonio, la Palabra de Dios sirve para traicionar. Por otro, lado se constató que el demonio aprovecha el estado de hambre para tentar.

Ver: Las propuestas del Papa Francisco para la Cuaresma 2019

El prelado indicó que el demonio ofrece consenso de multitudes, notoriedad, gloria, riquezas, bienes y poder para tentar a Jesús, pero, Jesús hombre entre hombres, marginado entre marginados, entrega su vida para derrotar al demonio.

El poder autoritario y populista, asume poses de salvador para someter a naciones enteras. Pero, para instaurar el reinado de Dios es necesario hacer la voluntad de Dios, que es lo que da sentido a la vida, y no así las riquezas, bienes y poder.

 

Leer: La voluntad mundana del poder promueve dictadores 

El Arzobispo concluyó su homilía haciendo un llamado al Pueblo de Dios para que en Cuaresma derrotemos el desierto de la tentación y los ídolos de muerte con conversion sincera, oración, abstinencia y conocimiento profundo de la Palabra de Dios

Homilía de Mons. Sergio Gualberti

Arzobispo de Santa Cruz

Pronunciada en la Catedral de San Lorenzo Mártir

Marzo 10 de 2019

Cuaresma: Itinerario de conversión que hacemos junto a Jesús

Hace cuatro días hemos iniciado la Cuaresma, camino de preparación a la solemnidad de la Pascua, un tiempo precioso para reconocer y agradecer el don de la fe que Dios no ha dado por el bautismo y dar un renovado impulso a nuestra vida cristiana. Es un itinerario de conversión que hacemos junto a Jesús, dejándonos llevar durante cuarenta días al desierto, donde Él llegó guiado por el Espíritu Santo, después de haber recibido el bautismo en el río Jordán y antes de iniciar su misión.

Cuaresma: Tiempo para estar a solas con Dios y restablecer nuestra amistad con Él

En el desierto, Jesús está solo sin nadie ni nada que se interponga entre Él y el Padre, un espacio de silencio, recogimiento e interiorización de la misión que le espera. Por eso la cuaresma es también para nosotros la oportunidad de liberarnos de tantas distracciones y preocupaciones materiales, para estar a solas con Dios, encontrarnos y restablecer nuestra amistad con Él, y descubrir la verdad acerca de nosotros y de lo que Él cuenta en nuestra vida.

En boca del demonio la Palabra de Dios sirve para traicionar

Al finalizar esos días de soledad y abstinencia, Jesús es tentado por el demonio en tres aspectos fundamentales de su misión. El tentador, con mucha perfidia, no repara en tergiversar y manipular la misma palabra de Dios con tal de lograr su objetivo. En boca del demonio la Palabra de Dios sirve para traicionar la verdad del designio de salvación preparado por Dios Padre y justificar su oferta de poder, riqueza y éxito fácil.

Jesús en cambio, a la luz del Espíritu Santo, recurre a la Palabra de Dios en el total respeto a la verdad y en fidelidad a la voluntad y designios del Padre.

El demonio aprovecha el estado de hambre para tentar

Después de tantos días de abstinencia y ayuno, Jesús está con hambre y el demonio se aprovecha de la situación para tentarlo: “Si Tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan”. El pide que Jesús se valga de su estado de Hijo de Dios para hacer un prodigio y saciar el hambre. Su respuesta es firme: “Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de Pan”.

Hacer la voluntad de Dios es lo que da sentido a la vida, no acumular riquezas y bienes

No es la acumulación de las riquezas y de los bienes que nos hacen felices, y que dan sentido a la vida, sino acoger y cumplir la voluntad de Dios, valorar los dones que él nos da y conformarnos con una vida digna, con “el pan de cada día”, confiados en su amor providente de Padre.

Entonces el demonio lleva Jesús a una altura y le muestra en un instante todos los reinos de la tierra: “Te daré todo este poder… si te postras delante de mí”. El poder es la tentación más seductora. Jesús podrá dominar sobre todos los pueblos a condición de que se someta al diablo que se ha autoproclamado dios absoluto y único gestor de los poderes del mundo.

El poder, prestigio y riquezas para instaurar el reinado de Dios, son rechazados por Jesús

La repuesta de Jesús es lapidaria: “Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a Él solo rendirás culto”. Jesús rechaza el poder por el poder, el prestigio y las riquezas como medios para la instauración del reinado de Dios en el mundo. Esta lógica es totalmente contraria a la voluntad y misión que el Padre le ha confiado, marcada por el misterio de la encarnación y de la cruz, misterio de servicio, de amor y de entrega.

El poder autoritario y populista, asume poses de salvador para someter a naciones enteras

Esta tentación del poder absoluto sigue siendo muy actual hoy en el mundo, como vemos en varias naciones.

Personajes autoritarios y populistas, embriagados por el poder, asumen poses de salvadores, mantienen sometidas a naciones enteras con prácticas arbitrarias, con la manipulación de las leyes y de la justicia, con el recurso a la mentira, al engaño e incluso a la fuerza de las armas para sostenerse en el poder.

El diablo, no conforme con este segundo rechazo de Jesús, intenta una última carta llevándolo en la parte más alta del templo de Jerusalén, dejando entrever, ya a los inicios de la misión de Jesús, la suerte final que allí lo espera: su pasión y muerte. “Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito que… los ángeles te llevarán en sus manos”.

El demonio ofrece consenso de multitudes, notoriedad y gloria para tentar a Jesús

El diablo busca desviar a Jesús de su pasión y muerte en cruz y en cambio le ofrece el camino más fácil del consenso de las multitudes, a través de los prodigios espectaculares, de la notoriedad y de la gloria. La respuesta de Jesús es definitiva y tajante: ”Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios”.

Jesús, hombre entre hombres, marginado entre marginados, entrega Su vida para derrotar al demonio

Jesús es fiel al designio de salvación que el Padre le ha confiado y que está llamando a cumplir haciéndose uno de nosotros, hombre entre los hombres, solidario con nuestra condición humana, en particular con los pobres y marginados, dispuesto a entregar su vida para liberarnos definitivamente del pecado y de la muerte. La respuesta de Jesús es un anticipo de lo que pasará en el preciso momento de su muerte en cruz: la aparente victoria del demonio se transforma en su derrota total y definitiva.

Verdad, vida, libertad, justicia, amor y paz son modos escogidos por Jesus para liberar, no la fuerza, poder, riquezas y prestigio

Jesús ha logrado superar todas las pruebas gracias a la fortaleza espiritual que le ha dado el profundo conocimiento de la Sagrada Escritura: “Está escrito”, la oración, el silencio y la abstinencia, medios privilegiados para entrar en comunión plena con el Padre y su designio salvífico. A partir de ese momento, Jesús llevará adelante toda su misión terrenal, como el Mesías pobre, el servidor fiel del reino de Dios, el reino de la verdad y la vida, la libertad, la justicia, el amor y la paz. Este es el modo que Jesús ha escogido para atraernos a ser parte del proyecto de salvación: no la fuerza y el poder, ni las riquezas y el prestigio, sino la seducción del amor y de la entrega sin límites en el profundo respeto de nuestra libertad y dignidad.

El demonio quiere abrirse paso en el mundo con engaños, mentiras. Ídolos que nos esclavizan en el vacío existencial y muerte

De la misma manera que el diablo tentó a Jesús, así también nos tienta a nosotros, con el único propósito de desterrar el primado de Dios, abrirse paso en el mundo y en nuestra vida personal y dominarnos a través de los engaños, las mentiras y los espejismo de tantos ídolos que nos esclavizan y sumergen en el sin sentido de la vida, en el vacío existencial y en la muerte.

Derrotaremos el desierto de la tentación y los ídolos de muerte con oración, abstinencia y conocimiento de la Palabra de Dios

Los cristianos tenemos que enfrentar este combate espiritual siguiendo los pasos de Jesús, haciendo el desierto en nosotros de los ídolos de muerte, con la oración y abstinencia y profundizando nuestro conocimiento y adhesión a la Palabra de Dios. Esta cuaresma es la oportunidad a no desperdiciar: emprendamos el camino de la conversión sincera, del cambio de vida poniendo en el centro a Dios y llegar así a celebrar con alegría la vida nueva en Cristo Resucitado, autor de la vida y vencedor del pecado y de la muerte. Amén