La Paz

MONS. ANTONIO REIMANN: DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES

Mons. Antonio Bonifacio Reimann, Presidente del Área de Evangelización – CEB y  Obispo del Vicariato de Ñufl o de Chavez ha emitido el siguiente Mensaje con motivo de la celebración del Domngo Mundial de las Misiones:

En este año, el Domingo Mundial de las Misiones se celebra y vive en el marco del “Año de la Fe”.

El Papa Benedicto XVI nos preparó para este gran acontecimiento eclesial, con la publicación anticipada de la Carta Apostólica que lleva por título “La puerta de la fe”.

Al inicio de esta carta nos dice: “La puerta de la fe, que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida”.

El Domingo Mundial de las Misiones que celebramos este año, no pretende otra cosa que ayudarnos a renovar nuestra fe en la Trinidad – Padre, Hijo y Espíritu Santo que equivale a creer en un solo Dios que es amor. Una auténtica fe siempre crea los lazos de comunión con Dios y entre nosotros, y al mismo tiempo se demuestra en las obras de la caridad.

Esa comunión se hace visible cuando acogemos con fe todos los días la Palabra de Dios que tiene el poder de renovar nuestras vidas, hasta ahora resuenan en mis oídos las palabras de una persona que trabaja en un centro de rehabilitación para las personas tóxico dependientes (droga, alcohol, u otros) diciendo: “La Palabra de Dios acogida con fe, es el mejor remedio que cura todos los males del mundo”.

Todas las personas que acogen esta Palabra de Vida y la anuncian con todo su ser, todo lo llenan de Cristo: familia, política, cultura, economía, trabajo…, transformándose en fermento de evangelización en medio de su sociedad al modo como levadura en la masa (cfr. Lc 13, 20-21). El ejemplo lo tenemos en la fe de la Virgen María, de los Apóstoles, de los mártires de ayer y de hoy, de hombres y mujeres de toda edad, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (cfr. Ap 7,9) y en la historia de nuestros pueblos latinoamericanos y de nuestras familias.

Agradeciendo por su fe en Cristo, misionero del Padre con el poder del Espíritu, les bendigo y acompaño con mis oraciones.