Internacional

Mons. Aguer propugna, con el papa Francisco, una reforma financiera ética

(Buenos Aires / Argentina) El arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, en su comentario televisivo semanal en el programa “Claves para un mundo mejor”, emitido este sábado por América TV, analizó la relación existente entre democracia, poder y dinero, y citando al papa Francisco, propugnó una reforma financiera verdaderamente ética.

“Hace poco más de una semana -comenzó diciendo el prelado platense-, en un discurso dirigido a un grupo de embajadores que presentaban sus cartas credenciales, el papa Francisco les habló del problema financiero internacional. Quiero recoger algunos de los párrafos del discurso papal, porque me parecen de una gran importancia en cuanto a actualización de una enseñanza permanente de la Iglesia en su magisterio social.

Refiriéndose a la situación económica del mundo el Papa dijo que “la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo precariamente el día a día con consecuencias funestas”, y apuntaba, en seguida, que “una de las causas de esta situación es la relación que hemos establecido con el dinero, aceptando su predominio sobre nosotros y nuestras sociedades”. El Papa hacía ver que la crisis financiera internacional -que se está tornando crónica porque parece que no tiene solución definitiva- se funda en un problema antropológico. Es decir que la relación del hombre con el dinero ha quedado completamente alterada, en un sentido antiético. Y en un sentido, digámoslo también, antirreligioso.

“Al mismo tiempo el Papa dijo que mientras las ganancias de unos pocos van creciendo exponencialmente, las de la mayoría disminuyen. Se trata de un afán de poder y de tener que no conoce límites. En este hecho se expresa un problema ético que implica un rechazo de Dios, porque consiste en convertir al dinero, a la riqueza, en un ídolo. Cuando no se relativiza el dinero y el poder, y se los convierte en un absoluto hay una falla ética fundamental”, explicó monseñor Aguer, y agregó que ante este panorama “el Papa propugna, de acuerdo a la tradición de la Iglesia, una reforma financiera verdaderamente ética, de la cual se seguiría una reforma económica beneficiosa para todos. Pero esto requiere, afirma Francisco, un cambio de actitud enérgico por parte de los dirigentes políticos”.

“Yo quiero relacionar este discurso del Papa -dijo el arzobispo de La Plata- con un artículo del intelectual y periodista italiano Sergio Romano, publicado hace pocas semanas, que apunta en el mismo sentido. Habla del problema de las democracias, de las democracias modernas, y de una connivencia inmoral del poder con el dinero”.

“Dice Sergio Romano que “la historia de la democracia es también una historia de ambiciones muy terrenas y de personas que aprovechan su estatus político para enriquecerse”. Y pone ejemplos tomados de los siglos XIX y XX en los principales países del mundo, apuntando sobre todo a Europa y a Estados Unidos. Dice además que “entre el 800 y el 900 hubo escándalos clamorosos y grandes fortunas acumuladas gracias a un uso desprejuiciado del poder”.

“Es decir, poder y dinero se potencian; hace falta dinero para alcanzar el poder y el poder ayuda a acrecentar la riqueza. Pero eso es suerte de unos pocos y el autor aquí pone ejemplos de importantes funcionarios que están sospechados, procesados o condenados en sus respectivos países”.

“Sergio Romano presenta este problema “como un drama de la democracia. Es un virus o un bacilo, es una enfermedad que se llama el excesivo dinero, el demasiado dinero”. En el fondo tendríamos que decir el amor al dinero, haciendo referencia a una frase del apóstol San Pablo que dice que la raíz de todos los males es el amor al dinero”.

“Romano señala el caso de la última campaña electoral en Estados Unidos en la que se gastaron 5 mil millones de dólares y dice que la crisis de Wall Street y de las finanzas norteamericanas, que tuvo consecuencias en todo el mundo, tiene que ver precisamente con la promiscuidad del mundo del dinero con el poder político”.

“Por supuesto que Sergio Romano es un demócrata, y piensa que la democracia ha demostrado en el pasado que sabe corregir sus propios vicios y sanar las propias instituciones, pero si este es un problema actual, hay que saber ver no solo sus consecuencias sino también sus causas”.

“En el régimen democrático -señaló monseñor Aguer- los gobiernos son elegidos por la mayoría de la población. Aquí se juega entonces una instancia ética y también religiosa, porque tiene que ver con la relación con Dios. No es compatible una recta relación religiosa con Dios con el amor al dinero, con la idolatría del dinero. Y especialmente con esta especie de promiscuidad, como dice Sergio Romano, entre el dinero y el poder”.

Para finalizar, el arzobispo platense recordó que “la Doctrina Social de la Iglesia siempre habló en esta línea y es interesante cómo el papa Francisco hoy actualiza esa enseñanza hablándole a embajadores de países muy diversos; este es un problema que atañe al mundo entero. Es un problema real de las democracias de hoy”.+